Tensa calma en Ceuta: “Hay miedo a que se repita la avalancha de nuevo”

El Gobierno de Ceuta habla de una situación “aún insostenible” y pide que se se refuerce la seguridad en las fronteras

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas
Antonio Sempere / EP

Tensa calma la que se respira en Ceuta. Fuentes del Gobierno de la ciudad autónoma dibujan un escenario que sigue siendo “insostenible” pese a la tregua de los últimos días. “Hay miles de marroquíes en nuestras calles, no sabemos cuántos, deambulando sin rumbo. La tensión empieza a subir”, relatan estas fuentes, que denuncian que el Gobierno de España “sigue sin reforzar lo suficiente la frontera, la seguridad, los equipos de extranjería, para atender lo prioritario”.

A ello se suma un estado de ánimo en la calle que mezcla “indignación y miedo ante la posibilidad de que se repita y de nuevo haya inacción”, mientras en el PP  ironizan con el diagnóstico del delegado del Gobierno, que habla de inseguridad “subjetiva”. Esa percepción de abandono y vulnerabilidad es la que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha trasladado esta semana al Rey y al Parlamento Europeo.

Tras ser recibido en audiencia por Felipe VI en el Palacio de Marivent, Vivas reclamó “blindar” la frontera para garantizar que la seguridad de Ceuta esté “en manos” de España y de Europa y no de “un tercero”, Marruecos, “que no reconoce la soberanía de España”. El presidente insistió en que lo vivido los días 30 y 31 de julio no fue una crisis migratoria, sino una “vulneración de la integridad territorial” española y europea, y recurrió a una comparación elocuente: la incursión fue equivalente a la población local, como si en España entraran en dos días 50 millones de personas.

Aunque la mayor parte de quienes entraron ha regresado voluntariamente a Marruecos, Vivas subrayó que Ceuta “no se ha recuperado de ese trauma” y “no ha vuelto a la normalidad”: permanecen en sus calles entre 3.000 y 6.000 personas, los servicios de acogida están “en situación de colapso” y la ciudad atraviesa una “crisis humanitaria de mucha envergadura”.

El balance de fallecidos, lamentó, “seguramente superará el centenar”, porque solo en las playas ceutíes han aparecido unos 80 cadáveres y falta el recuento del lado marroquí. Los ceutíes, resumió, se sienten “amenazados y vulnerables” porque se preguntan “si volverá a ocurrir”. De ahí su petición de un “rearme anímico” para una ciudad que “no es un problema” sino “un ejemplo de amor a España”: “Ceuta es España hasta la médula, lo avala la historia, lo acredita el derecho y lo quieren todos los ceutíes, recen lo que recen y se llamen como se llamen”.

Sobre los menores no acompañados, Ceuta acoge ya a unos 1.100, una sobrecarga del 2.600% respecto a su capacidad crítica: las plazas ordinarias son 30 y a partir de 90 se considera situación de emergencia. Su atención es “innegociable”, defendió Vivas, aunque reconoció que el retorno a Marruecos es “muy complicado, por no decir imposible” con la normativa actual, y que la respuesta exige “responsabilidad y solidaridad” del resto de España y de Europa. Eso sí, tras reunirse en Palma con la presidenta balear, Marga Prohens, precisó que “no se nos ocurriría” pedir a Baleares que acoja menores, pues las islas sufren su propia presión migratoria.

Vivas llevó el mismo mensaje a la comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo, donde reclamó la “inmediata expulsión” de los migrantes que permanecen en la ciudad —”lo antes posible, de manera inmediata y por la frontera del Tarajal”, había precisado en Palma— y una respuesta “estructural” de la UE: más medios humanos y materiales, nuevas infraestructuras y mayor implicación de agencias como Frontex, Europol o la Agencia Europea de Asilo. Pese al retorno de unas 75.000 personas a Marruecos, advirtió, “en ningún caso” puede hablarse de normalidad, con “alteraciones” del orden público y una población que se siente “triste, impotente, inquieta, temerosa y preocupada”.

El presidente ceutí admitió, además, que las autoridades siguen sin conocer el número exacto de migrantes en la ciudad, algo que atribuyó a la “precariedad de medios” con que se gestiona la crisis. Y con la Guardia Civil investigando llamamientos en redes para un nuevo intento de entrada el 15 de agosto, dejó un aviso: en los días previos a la avalancha habló con todos los ministerios competentes para frenarla; ahora, “pocas llamadas hay que hacer” ya para alertar de las nuevas amenazas.

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