La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez de la Audiencia Nacional deja ya una grieta evidente entre Sumar y el PSOE, que conforman el Gobierno de coalición. “Urgen más explicaciones”, aseguran en el equipo de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que no ha querido asumir la estrategia marcada por Moncloa de apoyar al expresidente.
Así, la coalición que lidera Yolanda Díaz ha optado por tomar distancia del PSOE, que defiende contundentemente al expresidente. De hecho, hay “consigna” dentro de Sumar para que los principales portavoces evidencien con sus declaraciones su distancia con el PSOE por los casos de corrupción. Es el primer paso de la coalición que, de momento, rechaza replantearse su salida del Gobierno ante los casos que le cercan. De momento, en Sumar se analiza que estos casos no les imputa una penalización electoral porque “la ciudadanía sabe que somos partidos distintos”.
La vicepresidenta y líder del espacio guarda silencio, pero es quien ha pedido marcar distancias, según ha podido saber este diario. La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, fue la primera en demostrar el malestar de la coalición. En declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso y posteriormente en una entrevista en TVE, Martínez Barbero subrayó que Zapatero no es “cualquier persona” para el espacio progresista.
“Querríamos un poquito más que una declaración por escrito”, afirmó la portavoz, quien insistió en que la ciudadanía progresista merece conocer con detalle las actividades del expresidente. Sumar aclaró que su posición parte del respeto a las investigaciones judiciales y a la presunción de inocencia de Zapatero, pero que eso no les impide considerar insuficiente la negación de los hechos y la simple apelación a la confianza en su integridad personal.

El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, fue más lejos en sus valoraciones. En una entrevista en La noche en 24 horas de TVE, reconoció que hay “informaciones preocupantes” de las que el PSOE no puede parapetarse únicamente en el argumento de que existe una operación contra el Gobierno. “Que existe, existe”, concedió Urtasun, pero advirtió que eso no basta como única respuesta.
El ministro fue especialmente duro al referirse a la sede del PSOE en la calle Ferraz: lo que allí ha ocurrido, dijo, supone “un lastre para la mayoría progresista”. Y fue aún más directo al hablar de Zapatero: “Ha defraudado a mucha gente”, afirmó, antes de reclamar que el Partido Socialista dé explicaciones sobre todo lo que afecta al expresidente. Para Urtasun, el PSOE tiene ante sí la obligación de “tomar decisiones valientes” si quiere que la legislatura tenga sentido.
La ministra de Sanidad, Mónica García, también se sumó a la presión. García afirmó que cualquier ciudadano progresista está “escandalizado” con lo que se está conociendo sobre Zapatero y que el expresidente se ha ganado ya un “reproche ético” por parte de la izquierda, aunque insistió en anteponer la presunción de inocencia.
Dentro del espacio de Sumar, las voces más críticas con Zapatero provinieron de IU y Compromís. El portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, consideró que más allá de su declaración judicial hay asuntos que exigen “una explicación muy seria”, en particular la procedencia de las joyas incautadas. “Serán los tribunales los que tengan que aclarar”, apuntó.
El diputado de Compromís adscrito a Sumar, Alberto Ibáñez, fue el más contundente. Separó con claridad el plano judicial del público y afirmó que Zapatero tiene pendientes varias explicaciones: si su actividad de lobbismo se apoyó en la agenda de contactos acumulada durante su etapa en La Moncloa, algo que subrayó como “grave”; si las joyas son “prebendas” de otros países; y por qué sus hijas cobraron cerca de medio millón de euros por trabajos de maquetación de documentos, cuando el salario habitual en España para ese tipo de trabajo ronda los 20.000 euros anuales. “Que dé explicaciones y se pueda volver a confiar en él”, resumió Ibáñez.
La izquierda empuja al PSOE
Dicho esto, Sumar fue unánime en descartar cualquier ruptura con el Ejecutivo. Martínez Barbero subrayó que la coalición va a “dejarse la piel” para empujar al PSOE hacia más políticas de izquierda, y rechazó que tenga lógica renunciar al Gobierno cuando este es el instrumento para mejorar la vida de la mayoría social.
La portavoz tampoco mostró preocupación ante un eventual escenario de moción de censura, que consideró “incomprensible”. Una fuerza plurinacional como Junts, dijo, nunca podría respaldar una iniciativa que llevara a PP y Vox a La Moncloa. En esa misma línea, Urtasun descartó un adelanto electoral y apostó por centrar los próximos meses en la negociación presupuestaria, con un mensaje claro para el PSOE: las cuentas públicas deben incluir medidas sobre vivienda, prestación por crianza y pobreza infantil. “Vamos a pedir que haya mucha fiscalidad en estos presupuestos, ya lo avanzo”, adelantó el ministro.
La ministra de Juventud, Sira Rego, cerró el círculo con una valoración más contenida. Admitió que la imagen del expresidente Zapatero entrando en la Audiencia Nacional para declarar como imputado en el caso Plus Ultra es “lógicamente preocupante”. Así, pidió “dejar que la justicia haga su trabajo”, pero matizó que “evidentemente se tienen que dar explicaciones y tiene que concluir todo el proceso de investigación”.
A partir de ahí quiso poner en contexto político el momento que atraviesa el país. “Este ambiente de crispación, de tensión, genera cierta desafección”, señaló, antes de defender que el Gobierno de España “sigue trabajando” en asuntos como los menores migrantes, la ley de entornos digitales seguros o los Presupuestos Generales del Estado.
Rego apostó además por “separar en este momento lo judicial de lo ético”, argumentando que “hay muchas maneras de estar en política” y que la idea de que todos los políticos actúan igual “hay que desmontarla”.

