El próximo 12 de agosto España vivirá uno de los acontecimientos astronómicos más esperados del siglo. Miles de personas viajarán hasta los mejores puntos de observación y millones levantarán la vista al cielo para contemplar un fenómeno que no volverá a repetirse con una magnitud similar hasta bien entrado el siglo XXII. Precisamente porque será un día excepcional, los oftalmólogos lanzan una advertencia: basta un pequeño descuido para provocar una lesión irreversible en la retina. La buena noticia es que prácticamente todos los accidentes pueden evitarse siguiendo unas normas muy sencillas. El doctor Carles Barnés, director de OftalDex del Hospital Universitario Dexeus nos da las claves para disfrutar del eclipse con total seguridad.
- Nunca mires el Sol directamente, aunque solo sea unos segundos
Es el error más frecuente y también el más peligroso. Durante un eclipse la luz ambiental disminuye y el cerebro interpreta que el Sol ya no resulta tan dañino. Sin embargo, continúa emitiendo radiación ultravioleta e infrarroja capaz de quemar la retina en cuestión de segundos.
El problema es que la retina carece de receptores del dolor. “Una persona puede estar sufriendo una quemadura importante sin notar absolutamente nada”, explica Barnés.
- Utiliza únicamente gafas homologadas
No todas las gafas sirven. Las únicas que protegen realmente son las que cumplen la norma ISO 12312-2. Antes de usarlas conviene comprobar que no estén rayadas, perforadas, dobladas o deterioradas. Si presentan cualquier desperfecto, es mejor sustituirlas.

- Olvídate de los remedios caseros
Hay mitos que reaparecen en cada eclipse y todos tienen en común que son peligrosos. No sirven: gafas de sol, radiografías, cristales ahumados, CDs, negativos fotográficos o varias gafas superpuestas. Todos reducen el deslumbramiento, pero dejan pasar la radiación que realmente daña la retina.
- Mucho cuidado con telescopios, prismáticos y cámaras
Los aficionados a la fotografía serán uno de los colectivos que más riesgos asumirán. Estos aparatos concentran la radiación solar. Si no llevan filtros específicos homologados, pueden producir lesiones prácticamente instantáneas. Y un detalle importante: las gafas para eclipses nunca sustituyen el filtro del telescopio o de la cámara.
- Vigila tus ojos durante las siguientes 48 horas
Muchas personas abandonan el eclipse convencidas de que todo ha ido bien. Ese es precisamente el problema. La retinopatía solar suele manifestarse entre uno y dos días después. Cuanto antes se valore la lesión, mejor podrá seguirse su evolución.
Acude al oftalmólogo si aparecen:
- visión borrosa
- dificultad para leer
- pérdida de nitidez
- líneas torcidas
- cambios en los colores
- una mancha oscura fija en el centro de la visión
¿Quiénes deben extremar las precauciones?
Aunque el riesgo existe para cualquier persona, el oftalmólogo señala dos grupos especialmente vulnerables. Por una parte, niños y adolescentes, porque sus ojos dejan pasar más radiación y suelen mirar durante más tiempo. Por otra, fotógrafos y aficionados a la astronomía, debido al uso de instrumentos ópticos que multiplican la intensidad de la luz.
Es el momento de recordar el error que ya cometimos en 1999 tras el eclipse del 11 de agosto. Durante los días siguientes numerosos hospitales españoles atendieron pacientes con lesiones retinianas provocadas por observar el eclipse utilizando gafas de sol, radiografías o filtros improvisados. La mayoría de aquellos casos podría haberse evitado con información adecuada.
Qué debes recordar
- Solo gafas homologadas ISO 12312-2.
- Nunca mirar directamente al Sol.
- No usar gafas de sol ni remedios caseros.
- Los telescopios y cámaras necesitan sus propios filtros.
- Si aparecen síntomas en las siguientes 48 horas, acudir al oftalmólogo.

