Adolescencia

Joroba tecnológica: mirar el móvil añade 27 kilos al cuello

Inclinar la cabeza para ver la pantalla puede multiplicar por más de cinco el peso que soportan las cervicales. El problema afecta ya a ocho de cada diez menores

El teléfono móvil es, desde hace años, una extensión de nuestra mano. Lo utilizamos para trabajar, estudiar, comunicarnos o entretenernos y, aunque la tecnología ha facilitado innumerables aspectos de la vida cotidiana, también está dejando una huella cada vez más evidente en nuestra salud. Una de las consecuencias que más empieza a preocupar, especialmente a traumatólogos y fisioterapeutas, es el llamado síndrome del cuello de texto o text neck, conocido popularmente como joroba tecnológica, una alteración postural que afecta cada vez a personas más jóvenes.

Los fisioterapeutas advierten de que no se trata únicamente de una molestia puntual. Mantener la cabeza inclinada hacia delante durante largos periodos mientras se consulta el móvil o la tableta provoca una sobrecarga constante sobre la columna cervical que, con el paso del tiempo, puede derivar en lesiones musculares, contracturas y alteraciones de la curvatura natural del cuello.

El problema es la postura que adoptamos

La Copa COVAP y el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía (ICPFA) alertan del aumento de esta patología entre la población infantil y adolescente como consecuencia del uso intensivo de dispositivos electrónicos. Los datos son preocupantes. Un estudio publicado en la Revista Médica Herediana concluye que el 86,9 % de los niños y adolescentes presenta síntomas compatibles con el síndrome del cuello de texto.

Otra investigación más reciente realizada en jóvenes universitarios observó que quienes utilizan el teléfono móvil durante más de tres horas al día tienen más del doble de probabilidades de desarrollar este trastorno. Aunque muchas veces se considera una consecuencia inevitable del uso de las nuevas tecnologías, los expertos insisten en que el problema no es el móvil en sí, sino la postura mantenida durante demasiado tiempo.

¿Qué es el text neck?

El término fue acuñado en 2008 por el quiropráctico estadounidense Dean L. Fishman para describir el conjunto de molestias derivadas de mantener la cabeza inclinada hacia delante mientras se envían mensajes o se utilizan dispositivos electrónicos. Desde entonces, la literatura científica también lo denomina síndrome del cuello de texto, cuello tecnológico, tech neck, cabeza adelantada (forward head posture) o incluso postura de cuello de tortuga (turtle neck posture), debido a la posición que adopta la cabeza respecto al tronco.
Javier Ávila, vicepresidente del ICPFA, lo define como “un conjunto de signos y síntomas provocados por mantener la cabeza flexionada durante largos periodos al utilizar móviles, tabletas u otras pantallas”.

Una adolescente observa a una influencer en TikTok en su teléfono móvil.
EFE/Luis Tejido

Uno de los aspectos que más llama la atención de este síndrome es el enorme incremento de carga que soporta la columna cervical al inclinar la cabeza. En posición erguida, el cuello sostiene aproximadamente cinco kilos, el peso medio de la cabeza de un adulto. Sin embargo, conforme aumenta el ángulo de flexión, también lo hace el esfuerzo que deben realizar músculos, ligamentos y vértebras. Cuando la cabeza alcanza unos 60 grados de inclinación, la presión sobre la columna cervical puede llegar a rondar los 27 kilos, una carga muy superior a la que esta estructura está diseñada para soportar de forma continuada. Esta sobrecarga repetida favorece la fatiga muscular y acelera el desgaste de los tejidos cervicales.

Los síntomas no se limitan a una simple molestia cervical. Las investigaciones citadas describen un cuadro clínico que puede incluir dolor persistente en cuello y hombros, cefaleas y migrañas frecuentes, contracturas en la musculatura cervical y del trapecio, rigidez en la espalda, hormigueo o pérdida de sensibilidad en brazos y manos, fatiga muscular, irritabilidad y ansiedad y cansancio visual. Si estos hábitos posturales se mantienen durante meses o años, aumenta el riesgo de sufrir rectificación de la lordosis cervical, es decir, la pérdida de la curvatura fisiológica del cuello. Esta alteración reduce la capacidad amortiguadora de la columna, incrementa la rigidez y puede favorecer procesos degenerativos, además de afectar a la movilidad e incluso dificultar la respiración por la tensión mantenida en la musculatura torácica.

Cada hora con la cabeza inclinada aumenta el riesgo de un problema cervical que puede hacerse crónico
Vecteezy

El sedentarismo agrava el problema

El síndrome del cuello de texto suele ir acompañado de hábitos sedentarios. Permanecer sentado durante horas utilizando el móvil o el ordenador disminuye la actividad física y favorece la aparición de dolor cervical, dorsal y lumbar. Investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia) han encontrado una relación significativa entre el tiempo de utilización del teléfono móvil y la aparición del síndrome. Las personas que lo usan más de tres horas diarias presentan aproximadamente 2,6 veces más probabilidades de padecerlo que quienes lo utilizan menos tiempo.

La solución no consiste en eliminar la tecnología, sino en aprender a utilizarla correctamente. Entre sus principales recomendaciones destacan elevar el móvil o la tableta hasta la altura de los ojos para evitar inclinar la cabeza, mantener cuello, espalda y cabeza alineados, realizar pausas activas cada 30-60 minutos para caminar y estirar la musculatura, limitar el tiempo de ocio frente a las pantallas y evitar utilizar dispositivos electrónicos tumbados en la cama o encorvados en el sofá.

Los expertos insisten en que ciertos hábitos, como practicar ejercicio físico de forma habitual para fortalecer la musculatura de la espalda y el cuello o sentarse correctamente. deberían incorporarse desde la infancia con la misma naturalidad con la que se enseñan otros gestos saludables con el fin de prevenir lesiones futuras y mejorar incluso el rendimiento escolar y el bienestar emocional. Puesto que la tecnología seguirá formando parte de nuestras vidas, la forma en que la utilicemos marcará la diferencia. La llamada joroba tecnológica es un ejemplo más de las consecuencias del uso prolongado e inadecuado de los dispositivos electrónicos que, con unos sencillos cambios de hábitos, podría prevenirse antes de convertirse en un problema crónico.

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