La investigación científica siempre se ha mantenido vigilante respecto al papel que juegan los aditivos alimenticios en la salud. Y ahora, parece que tienen más motivos aún para no quitarles ojo.
Una reciente investigación ha detectado que consumir a menudo alimentos con conservantes comunes tiene una vinculación con el aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e incluso hipertensión.
A través del programa de estudio NutriNet-Santé, el equipo investigador ha analizado los datos de más de 112.000 voluntarios de toda Francia. Cada 6 meses, estos informaban a los investigadores de lo que habían comido y bebido en un periodo de 3 días.
El estudio, publicado en el European Heart Journal, ha sido dirigido por la doctora Mathilde Touvier y Anaïs Hasenböhler. Ambas pertenecen al Equipo de Investigación en Epidemiología Nutricional de la Universidad Sorbonne Paris Nord y la Universidad Paris Cité, en Francia.
Ambas científicas, al analizar detalladamente todos los ingredientes de los alimentos consumidos por los voluntarios y las voluntarias, detectaron que el 99,5% habían consumido algún conservante alimenticio común durante los dos primeros años de participación.
Entre estos, quienes consumían de manera habitual conservantes no antioxidantes presentaban un 29% más de riesgo de hipertensión, y un 16% más de riesgo de enfermedades cardiovasculares (infartos, accidentes cerebrovasculares, anginas de pecho…). Esta probabilidad se da frente a quienes consumían menos, o con menor frecuencia.
Adicionalmente, aquellos que ingerían una mayor cantidad de aditivos antioxidantes mostraban un 22% más de riesgo de padecer tensión alta.
Las enfermedades cardiovasculares y su relación con los conservantes comunes

Touvier, Hasenböhler y el resto del equipo también analizaron los 17 conservantes más consumidos por los voluntarios del estudio, y descubrieron que 9 se relacionaban directamente con hipertensión e incluso enfermedades cardiovasculares.
La lista de aditivos comunes vinculados a estos problemas de salud es la siguiente:
- Sorbato de potasio (E202)
- Metabisulfito de potasio (E224)
- Nitrito de sodio (E250)
- Ácido ascórbico (E300)
- Ascorbato de sodio (E301)
- Eritorbato de sodio (E316)
- Ácido cítrico (E330)
- Extractos de romero (E392)
- Ácido ascórbico (E300) (específicamente vinculado con enfermedades cardiovasculares)
Mediante este hallazgo, las investigadoras francesas ahora estudian cómo estos conservantes y los alimentos ultraprocesados afectan a la salud humana. Especialmente, a través de los signos de inflamación, estrés oxidativo, el perfil metabólico en la sangre y la composición de la microbiota intestinal.
En el caso de encontrar vinculaciones relevantes, los científicos podrían comprender mejor por qué los aditivos alimenticios aumentan el riesgo de enfermedades.
Tal y como indican en su publicación, la investigación ya publicada tiene ciertas limitaciones. Pero han tenido en cuenta análisis detallados, así como otros factores que podrían aumentar o disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en cada caso particular.
Así pues, la doctora Touvier, quien también es directora de investigación del INSERM, solicita a las autoridades sanitarias mundiales que se reevalúen “los riesgos y beneficios de estos aditivos alimentarios para una mejor protección del consumidor”.
Mientras se esperan novedades en las recomendaciones sanitarias y en las investigaciones en marcha, las científicas francesas recomiendan priorizar los alimentos no procesados, o mínimamente procesados. También animan a evitar productos con aditivos innecesarios.

