Un embarazo es muy impredecible. Se puede alcanzar el segundo o incluso el tercer trimestre de gestación dentro de las condiciones habituales, y de repente, los médicos dictan el diagnóstico de la placenta previa.
Este trastorno se produce cuando la placenta, el órgano temporal clave en el embarazo, cubre parcial o totalmente el cuello del útero. La complejidad de esta situación obliga a la madre a guardar reposo absoluto, lo cual termina aumentando la incertidumbre, el miedo a los problemas de salud y la impotencia.
Pasar horas sentada o tumbada, sin hacer grandes esfuerzos, deja a muchas mujeres desconectadas de sus responsabilidades y relaciones sociales. Además, como indican los expertos de Mayo Clinic, se desconoce exactamente la causa que lleva a la placenta a cubrir el cuello uterino.
Esto habilita el surgimiento de todo tipo de pensamientos intrusivos, obsesionando a la madre con los riesgos a los que está sometida tanto ella como el bebé en camino. Por este motivo, los profesionales recomiendan dar con cosas que hacer que no supongan mucho esfuerzo, así como buscar el apoyo social siempre que sea posible.
Es importante aferrarse al descanso total, pues el incumplimiento de este puede provocar sangrado vaginal intenso, parto prematuro y el espectro de placenta acreta (afecciones varias).
Estrategias de mindfulness para lidiar con la placenta previa

Para una mayor tranquilidad, hablar con el ginecobstetra es lo más indica. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) indica que la amplia mayoría de casos de placenta previa llegan a término con éxito. Debe seguirse, eso sí, el cumplimiento del reposo y el seguimiento adecuado.
Una herramienta muy eficaz para evitar los pensamientos intrusivos y mantener la calma es el uso de técnicas de mindfullness.
Los expertos de Inatal recomiendan, por un lado, la respiración diafragmática. Esta consiste en realizar respiraciones profundas y conscientes, con el fin de relajar el sistema nervioso simpático. Basta con inhalar en 4 segundos, mantener la respiración durante 2 y exhalar en 6.
Por otra parte, también se aconseja el escaneo corporal, especialmente en días de amplio reposo. Se realiza mediante la revisión de las tensiones musculares y molestias físicas del cuerpo, a través de un ejercicio de aceptación.
Otra técnica recomendable en pacientes con placenta previa es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Es una estrategia de defusión cognitiva, ideal para combatir los pensamientos negativos.
Basta con recordarse a una misma, cuando aparecen estos pensamientos, que se debe validar el miedo a la par que se refuerza el compromiso por la salud personal y la del bebé.
Finalmente, es importante mantener un reposo saludable. La higiene del sueño se vuelve clave, así como la red de apoyo emocional y físico, e incluso establecer rutinas de conexión con el bebé. Esto reforzará la vinculación entre madre e hijo, reduciendo las inseguridades.
En definitiva, atravesar un diagnóstico de placenta previa requiere una gran resiliencia. Mediante la supervisión profesional y las estrategias para lidiar con el reposo, es posible pasar el reposo de una manera mucho más amena y garantizar un parto exitoso.

