Septiembre es uno de los peores meses para los niños con asma: la ciencia explica qué ocurre al volver al colegio

El asma infantil aumenta en septiembre tras la vuelta al colegio, con los virus respiratorios como uno de sus principales desencadenantes

Asma infantil - Salud
Una imagen simbólica creada con IA del asma infantil.
Artículo14/Grok

El regreso a las aulas trae libros nuevos, despertadores y reencuentros, pero también un fenómeno mucho menos conocido. Cada septiembre, las crisis de asma infantil experimentan un incremento que lleva décadas apareciendo en los estudios epidemiológicos. El patrón es tan reconocible que la literatura científica internacional ha llegado a hablar de la September asthma epidemic, la epidemia de asma de septiembre.

No significa que el comienzo del curso provoque directamente una crisis ni que todos los niños con asma infantil vayan a empeorar. Lo llamativo es la regularidad con la que aumenta la atención sanitaria después de las vacaciones estivales. La combinación de virus respiratorios, regreso a espacios compartidos, alérgenos y un posible peor control del asma durante el verano parece estar detrás de buena parte del fenómeno.

El pico también aparece en España

La evidencia no procede únicamente de Canadá o Estados Unidos. Un estudio realizado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, analizó las crisis atendidas en Urgencias Pediátricas durante cinco años, entre 2014 y 2018. Los investigadores estudiaron 8.534 visitas de niños de entre 1 y 16 años y encontraron un patrón estacional muy claro en el asma infantil.

Las consultas descendían durante el verano y comenzaban a crecer con fuerza desde septiembre. Durante ese mes se atendieron una media de 219,8 pacientes por crisis asmática, hasta representar el 7,8% de todas las visitas a urgencias. Los autores describieron un pico epidémico de otoño especialmente visible a finales de septiembre.

La situación coincide con lo observado internacionalmente. Una investigación canadiense que estudió las hospitalizaciones entre 1990 y 2002 calculó que el máximo entre los escolares aparecía, de media, 17,7 días después de regresar a clase. Después llegaban picos menores entre los niños de menor edad y los adultos. El calendario proporcionó una pista decisiva: había algo relacionado con la vuelta al colegio.

El rinovirus, uno de los principales sospechosos

Buena parte de la explicación del aumento del asma infantil en septiembre puede encontrarse en uno de los virus más comunes que existen. El rinovirus es responsable de muchos resfriados y circula con especial facilidad cuando los niños vuelven a compartir aulas, pasillos y otros espacios después de las vacaciones.

Para la mayoría, una infección de este tipo provoca síntomas relativamente leves. En un niño con asma, sin embargo, una infección respiratoria puede desencadenar una exacerbación de las vías respiratorias. Un conocido estudio publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology detectó virus respiratorios en el 62% de los niños asmáticos que acudieron a urgencias tras el regreso al colegio, frente al 41% del grupo de comparación.

Otro trabajo, basado en datos de Ontario entre 2003 y 2013, encontró que las visitas a urgencias y hospitalizaciones alrededor de la vuelta a clase aumentaban entre 2,4 y 2,6 veces entre los menores de 15 años con asma. Julio y agosto presentaban los niveles más bajos; septiembre registraba el máximo.

No existe una única causa

Reducir el fenómeno exclusivamente al rinovirus sería, sin embargo, demasiado sencillo. La investigación sobre asma infantil señala un escenario multifactorial en el que pueden intervenir simultáneamente infecciones, exposición a alérgenos, contaminación, circunstancias meteorológicas y el estado previo de las vías respiratorias.

A ello se añade otro posible factor: durante las vacaciones puede relajarse el seguimiento del tratamiento de mantenimiento en algunos pacientes. Precisamente por eso, la guía internacional GINA 2026 insiste en comprobar aspectos tan básicos como la adherencia al tratamiento indicado, la correcta técnica del inhalador y la existencia de un plan de acción escrito.

Esto no significa que las familias deban aumentar, retirar o modificar medicamentos antes de septiembre por su cuenta. Cualquier cambio en el tratamiento del asma infantil debe realizarse siguiendo las indicaciones del pediatra o especialista. La vuelta al colegio puede ser, en cambio, un buen momento para comprobar que el asma está correctamente controlada.

Una subida que aparece después de volver al colegio

Quizá el detalle más revelador sea que el aumento de las crisis no necesariamente aparece el mismo día en que comienzan las clases. Los estudios sitúan el máximo aproximadamente unas semanas después, justo el tiempo necesario para que los contactos entre escolares vuelvan a favorecer la circulación de infecciones respiratorias.

Septiembre se convierte así en una especie de experimento natural que se repite cada año. Los niños regresan a las aulas, los virus recuperan vías de transmisión y algunos pacientes con asma infantil encuentran en esas infecciones el desencadenante perfecto para una crisis. No es el mes quien enferma a los niños: es todo lo que vuelve a ponerse en movimiento con él.

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