Adiós al chorro polar: ya hay fecha para la nueva ola de calor que asfixiará a España

Una dorsal subtropical disparará las temperaturas desde el martes, con máximas de hasta 42 grados en los principales valles peninsulares

Previsión del tiempo para el miércoles 29 de julio de 2026 - Sociedad
Mapa con la previsión del tiempo para el miércoles 29 de julio de 2026.
Meteored

El respiro térmico provocado por la reciente entrada de aire atlántico llega a su fin. Una nueva dorsal subtropical comienza a reforzarse sobre España y provocará un aumento rápido de las temperaturas durante los próximos días, con máximas superiores a los 40 grados en varias comunidades. Es decir, se avecina una nueva ola de calor.

El episodio podría desembocar en la cuarta ola de calor del verano, aunque esa denominación todavía no ha sido confirmada oficialmente por AEMET. Para que pueda considerarse como tal, el calor deberá mantener durante varios días una intensidad y una extensión territorial determinadas.

El momento más adverso se espera entre el martes y el miércoles. Los grandes valles del interior volverán a concentrar los registros más elevados, mientras la cornisa cantábrica quedará relativamente al margen del calor extremo.

La dorsal subtropical vuelve a ocupar la Península

El cambio está relacionado con una nueva ondulación del chorro polar. Después de descender de latitud y permitir la llegada de aire más fresco, esta corriente de vientos intensos volverá a desplazarse hacia el norte.

Al mismo tiempo, una depresión en altura se situará al oeste de Portugal y favorecerá la llegada de aire muy cálido desde el norte de África y el entorno subtropical atlántico. Sobre la Península se consolidará una dorsal anticiclónica, caracterizada por la presencia de aire estable en las capas medias y altas.

Esta configuración favorece los movimientos descendentes del aire. Al bajar hacia la superficie, la masa se comprime y aumenta su temperatura. La ausencia de nubosidad permite además que la radiación solar caliente el terreno durante muchas horas.

El aire cálido queda así atrapado y se renueva con dificultad. Esa combinación de subsidencia, estabilidad e insolación es la que suele describirse de manera divulgativa como un domo o una cúpula de calor.

El lunes comienza el ascenso en el oeste y el sur

Este lunes ya se esperan máximas de entre 36 y 38 grados en los valles del Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir. Esos valores también pueden alcanzarse de forma localizada en el interior de Galicia, las Rías Baixas y la depresión de Lleida.

AEMET mantiene avisos por temperaturas elevadas en zonas de Andalucía, Extremadura y Galicia. Aunque los registros no serán todavía tan extremos como los previstos para los días posteriores, marcarán el comienzo de un nuevo periodo de calor generalizado.

La subida será más evidente en las regiones que durante el fin de semana disfrutaron de temperaturas próximas o incluso inferiores a las normales. En algunos puntos del interior, el aumento puede superar los seis u ocho grados en apenas 48 horas.

Las noches también comenzarán a calentarse. En las grandes ciudades, el valle del Guadalquivir y las costas mediterráneas será cada vez más difícil bajar de los 20 grados.

Más de 40 grados durante el martes

El martes, el aire cálido se extenderá por buena parte de la Península. Las máximas superarán los 35 grados en casi todas las comunidades, con la excepción de algunas áreas cantábricas, litorales y zonas de montaña.

Los termómetros alcanzarán entre 36 y 38 grados en Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, el valle del Ebro, el interior de Galicia y amplias zonas de Andalucía. En las provincias de Cáceres, Badajoz, Ciudad Real, Córdoba, Sevilla y Jaén se esperan registros superiores a los 40 grados.

La masa situada a unos 1.500 metros de altitud presentará temperaturas excepcionalmente altas, con valores cercanos o superiores a 28 grados en sectores del interior. Ese dato confirma la intensidad del calentamiento, aunque la temperatura final en superficie dependerá del viento, la humedad y la orografía.

El calor será más seco en el interior y más húmedo en las zonas mediterráneas, donde las máximas pueden resultar algo inferiores, pero las noches serán más difíciles por la elevada sensación de bochorno.

El miércoles puede ser el día más extremo de la ola de calor

Las previsiones actuales sitúan el miércoles como la jornada más cálida de la semana y como el posible comienzo oficial de una nueva ola de calor. Para entonces, la dorsal estará plenamente asentada sobre España.

Las temperaturas máximas pueden alcanzar entre 40 y 42 grados en los principales valles fluviales: el Tajo, el Guadiana, el Guadalquivir y el Ebro. También se esperan valores de 36 a 39 grados en ambas Castillas, Madrid, Aragón, Navarra, La Rioja, Extremadura y el interior catalán.

El calor nocturno será otro de los elementos más preocupantes. Muchas localidades no bajarán de 22 o 23 grados y en determinadas capitales del sur podrían registrarse mínimas cercanas a 25.

La acumulación de varias jornadas cálidas aumenta el riesgo sanitario. El organismo pierde capacidad para recuperarse cuando las noches permanecen tórridas, especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos, niños y trabajadores expuestos al exterior.

El oeste empezará a refrescar antes que el este

Entre el jueves y el viernes, el calor podría comenzar a disminuir en el oeste peninsular. La aproximación de aire algo más fresco desde el Atlántico permitiría un descenso gradual en Galicia, Portugal, Extremadura y parte de Andalucía occidental.

La situación será diferente en la mitad oriental. El valle del Ebro, el interior mediterráneo y el sector oriental del Guadalquivir podrían mantener temperaturas superiores a 40 grados durante más tiempo.

La duración definitiva determinará si el episodio cumple los requisitos para ser considerado una nueva ola de calor. Los modelos todavía presentan diferencias sobre la velocidad con la que la dorsal se desplazará y sobre la llegada de aire más fresco.

Por ahora, el escenario más probable apunta a un episodio intenso, aunque más breve en el oeste que en el este. Cualquier pequeño cambio en la posición de la depresión atlántica puede modificar las zonas más afectadas.

Un patrón que se repite durante todo el verano

La situación reproduce el esquema observado varias veces durante 2026: una vaguada o depresión desciende al oeste de la Península y, en su cara oriental, impulsa una masa muy cálida hacia España.

Tras el ascenso térmico llega un descenso breve asociado a una nueva ondulación del chorro polar. Sin embargo, el alivio apenas dura unos días antes de que las altas presiones vuelvan a recuperar terreno.

Esta sucesión explica la sensación de un verano prácticamente continuo de calor extremo. Las treguas existen, pero son demasiado cortas para enfriar las viviendas, reducir la temperatura del suelo o aliviar la sequedad de la vegetación.

El nuevo domo de calor devolverá los 40 grados desde este martes y alcanzará probablemente su máxima intensidad el miércoles. El chorro polar se retira y España vuelve a quedar bajo una masa de aire recalentada en pleno corazón de la canícula.

TAGS DE ESTA NOTICIA