Los pasajeros españoles evacuados del crucero MV Hondius pasarán la cuarentena por hantavirus en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, bajo un protocolo de aislamiento de alto nivel. El dispositivo está pensado para reducir al mínimo cualquier riesgo de contacto con otros pacientes, familiares o trabajadores del centro que no formen parte del equipo asignado a la operación.
Los 14 españoles han sido trasladados desde Tenerife en un avión militar hasta la base aérea de Torrejón de Ardoz y, desde allí, al Gómez Ulla, donde permanecerán en observación. También será trasladado al centro un epidemiólogo de la Organización Mundial de la Salud que viajaba a bordo. La cuarentena se aplicará en habitaciones individuales, sin visitas y con vigilancia activa durante todo el periodo de aislamiento. Según el protocolo aprobado por la Comisión de Salud Pública, se les realizará una PCR al llegar y otra a los siete días.
Un circuito cerrado desde la llegada al hospital
El protocolo de hantavirus comienza antes incluso de entrar en el hospital. A su llegada al Gómez Ulla, los evacuados accederán por un circuito cerrado para evitar cualquier contacto con otros pacientes o con personal ajeno al dispositivo. El recorrido desde el exterior del centro hasta la planta de aislamiento estará controlado y será limpiado y desinfectado después de su paso.
La idea es reproducir un modelo ya utilizado en crisis sanitarias anteriores, como el ébola o el coronavirus: movimientos limitados, espacios delimitados y personal especializado. El Gómez Ulla ha activado su Unidad de Aislamiento de Alto Nivel para recibir a los pasajeros españoles del crucero. Además, el hospital reforzará su plantilla con hasta 90 profesionales adicionales para cubrir el operativo y garantizar la atención durante la cuarentena.
Todos los pasajeros españoles continúan asintomáticos, según la información trasladada por las autoridades sanitarias. Esa condición es importante. Porque la cuarentena no implica que estén enfermos, sino que han sido considerados contactos de riesgo tras haber estado a bordo del buque afectado por el brote de hantavirus.
Habitaciones individuales, sin visitas y vigilancia activa

Durante la cuarentena por hantavirus, los pasajeros permanecerán en habitaciones individuales y no podrán recibir visitas. El objetivo es mantener el aislamiento y detectar de forma temprana cualquier cambio en su estado de salud. La vigilancia incluirá control de temperatura dos veces al día, además de seguimiento clínico para identificar síntomas compatibles con la infección.
La Comisión de Salud Pública ha fijado también pruebas PCR: una al ingreso y otra a los siete días. Esas pruebas servirán para reforzar la vigilancia, aunque la evolución de cada persona será evaluada de forma individual. En principio, se ha hablado de una cuarentena de hasta 42 días si no aparecen síntomas. Aunque ese plazo podría reducirse si los análisis y la valoración de las autoridades sanitarias permiten descartar riesgo.
La duración final del aislamiento no será, por tanto, una cifra automática e inamovible. Dependerá de los resultados clínicos, de las PCR, de las analíticas y de la evaluación del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, junto con Salud Pública.
Qué ocurrirá si aparece algún síntoma
El protocolo contempla también qué hacer si alguno de los pasajeros desarrolla síntomas compatibles con hantavirus. Entre las señales de alerta figuran:
- Fiebre
- Dificultad respiratoria
- Dolores musculares
- Vómitos
Si alguno de los evacuados presentara estos síntomas, sería trasladado de inmediato a una habitación de aislamiento con presión negativa. En ese escenario, se le realizaría una PCR en sangre y en suero. Si el resultado fuera negativo, pero los síntomas persistieran, la prueba se repetiría 24 horas después.

La presión negativa permite que el aire de la habitación no salga hacia otras zonas del hospital sin pasar por sistemas de filtrado, una medida clave en unidades diseñadas para enfermedades infecciosas de alto riesgo.
El Gómez Ulla cuenta con instalaciones preparadas para este tipo de situaciones. Su unidad especializada dispone de habitaciones de aislamiento y laboratorio BSL-3. Un nivel de bioseguridad adecuado para trabajar con determinados agentes infecciosos bajo condiciones estrictas de control.
Del MV Hondius a Madrid en un traslado medicalizado

El traslado de los españoles forma parte del dispositivo activado tras la llegada del MV Hondius a Tenerife. Los primeros evacuados fueron los 14 ciudadanos españoles y un epidemiólogo de la OMS. Desde el puerto de Granadilla fueron conducidos al aeropuerto Tenerife Sur en vehículos de la Unidad Militar de Emergencias, sin pasar por los circuitos ordinarios del aeropuerto, y después volaron a Madrid en una aeronave militar.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades ha considerado a todos los pasajeros del crucero contactos de alto riesgo como medida de precaución. El brote ha dejado seis casos confirmados y dos sospechosos, además de tres fallecidos, según los datos recogidos por Reuters a partir de la información de la OMS y el ECDC.
Apoyo psicológico durante el aislamiento
La cuarentena por hantavirus no será solo una medida sanitaria física. El Ministerio de Sanidad ha previsto también apoyo emocional para los evacuados. El aislamiento prolongado, la incertidumbre y el impacto de haber vivido un brote con fallecidos a bordo pueden tener consecuencias psicológicas relevantes.
Por eso, el Comisionado de Salud Mental ha diseñado un dispositivo de atención telefónica disponible las 24 horas. Además del acompañamiento de profesionales de salud mental para quienes lo necesiten.
La medida busca que los pasajeros españoles no atraviesen la cuarentena únicamente como un proceso clínico, sino también con apoyo durante un periodo que puede resultar especialmente duro.
