El paciente cero con hantavirus embarcó en Ushuaia, Argentina, sin saberlo. Una pareja de holandeses que llevaba semanas recorriendo el país austral subió al MV Hondius el 1 de abril con el virus ya incubándose en su organismo. Cinco días después, el hombre comenzó con fiebre, dolor de cabeza y diarrea leve.
La hipótesis principal, confirmada por la OMS, es que los primeros casos se infectaron antes de embarcar, probablemente durante alguna actividad al aire libre en Argentina. El hantavirus circula de forma endémica en América del Sur, su portador es el ratón colilargo, un roedor silvestre común en la Patagonia. Estos animales portan el virus sin enfermar y lo eliminan a través de sus secreciones, especialmente saliva, orina y heces.
Según el Ministerio de Sanidad, el periodo de incubación del hantavirus suele oscilar entre una y tres semanas, aunque puede variar desde pocos días hasta más de un mes. Esto explica que el pasajero presentara síntomas varios días después de zarpar: muy probablemente se expuso al virus en tierra, no en el barco. Según informa El País, en Argentina se confirmaron 66 casos en 2025, y la cepa predominante es la variante Andes, la misma identificada en el brote del crucero.
La cadena de contagio a bordo
El primer fallecido murió el 11 de abril. Su mujer, que compartía camarote con él, comenzó a mostrar síntomas el día 24, al mismo tiempo que un tercer pasajero acudía al médico del barco con fiebre y síntomas de neumonía. Hasta ese momento, nadie a bordo sabía que había un brote de hantavirus en curso.
La confirmación llegó el 2 de mayo, cuando una PCR realizada en Johannesburgo detectó el virus en el tercer caso, ya hospitalizado en Sudáfrica. Dos días después se confirmó también en la segunda fallecida. Para entonces, varios pasajeros habían desembarcado ya en distintos puertos sin conocer su posible exposición.
Con el tiempo, se contabilizaron ocho casos en total. Una mujer falleció el 2 de mayo después de haber presentado síntomas desde el 28 de abril. Otros tres pasajeros con fiebre alta y síntomas gastrointestinales fueron evacuados en los días siguientes. El octavo caso, un ciudadano suizo que había desembarcado antes de conocerse el brote, fue tratado en Zúrich.
Transmisión entre personas
La propagación a bordo plantea un interrogante sin respuesta de momento. La variante Andes es la única cepa de hantavirus para la que se ha documentado transmisión de persona a persona, aunque siempre en contextos de contacto estrecho y prolongado: parejas, convivientes o personal sanitario en contacto directo con pacientes. No se transmite con la facilidad de la gripe o la COVID.
La OMS y expertos que han conversado con Artículo14 mantienen que el riesgo para el público general sigue siendo bajo, aunque ha activado el rastreo internacional de contactos y no descarta nuevos casos mientras dure el período de incubación entre quienes ya desembarcaron.

