Del fuego al ADN: así trabaja la Guardia Civil tras el incendio de Los Gallardos

El SEPRONA y el servicio de Criminalística siguen las pistas de la tragedia de Almería donde ya han fallecido 12 personas

El fuego siempre deja dos silencios. El primero, el que se escucha cuando las llamas ya no avanzan y solo queda el crujido de lo que resistió. El segundo, más hondo, aparece cuando los agentes comienzan a caminar entre los restos y entienden que allí hubo vidas que ya no pueden hablar por sí mismas. Es en ese momento cuando la Guardia Civil activa dos búsquedas: el de quiénes eran y la de cómo empezó todo. Ese mismo procedimiento es el que se ha puesto en marcha en el  incendio de Los Gallardos en el que han muerto 13 personas.  

Marcar un indicio con un testigo, cubrir un resto con una manta, registrar una coordenada para que nada se pierda. Es el inicio de un proceso que combina ciencia y oficio; y que sigue un protocolo preciso para identificar a las víctimas y reconstruir el origen del fuego ya sea en una vivienda, un cortijo o una rambla arrasada.

Los miembros de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil son los primeros en llegar al terreno. Lo hacen cuando el humo marca el paso a unas llamas que intentan devorarlo todo. Es en ese instante en el que la prioridad absoluta es evacuar a quien aún pueda salir. El pasado viernes, los agentes desalojaron todos los diseminados al sur de Lubrín y pidieron a los vecinos que permanecieran en sus viviendas para evitar riesgos mientras el fuego avanzaba sin control. Sobre el terreno también trabaja de forma coordinada el Grupo de Reserva y Seguridad y agentes de la Agrupación de Tráfico de la Benemérita, quienes participan en las tareas de control, orden público y cortes de carreteras. 

Seprona (Guardia Civil) - Defensa
Una fotografía de archivo del Seprona en acción.
EFE

Segunda fase

Cuando las llamas pierden fuerza y la zona deja de ser un riesgo inmediato, llega la segunda fase. Es en esa tensa quietud en la que el terreno aún respira, cuando los guardias civiles comienzan a reconstruir lo que pasó. Para ellos, lo primero es saber si hay víctimas y, si las hay, tratarlas con la dignidad que el fuego intentó arrebatarles.

Serán los especialistas del SEPRONA quienes entren en el momento en el que el fuego se enfría y la zona deja de ser un riesgo inmediato. La unidad de la Guardia Civil formada específicamente en investigación de incendios comenzará a marcar la zona, a señalar los puntos clave y a reconstruir la trayectoria del fuego. Destacan accesos, delimitan espacios, anotan coordenadas. En Almería investigan la posible caída de un cable eléctrico como origen del incendio. No es una conclusión, sino el punto de partida de la investigación donde cada detalle puede ser la primera pista de una explicación. Porque cuando el fuego lo devora todo a su paso, siempre deja señales. Si encuentran un cuerpo, no lo tocarán. El protocolo exige que nadie manipule un cadáver hasta que intervengan los especialistas de Criminalística.

Equipo de la Guardia Civil que analiza el ADN en una imagen de archivo.
SECRIM/Guardia Civil.

Cuando no hay casi opciones para el reconocimiento visual, algo habitual en incendios de alta temperatura, será el momento de activar la maquinaria científica. El Servicio de Criminalística (SECRIM) se encargará de poner nombre a las víctimas. Es la misma que actúa en catástrofes, explosiones o hallazgos complejos.

Los especialistas documentan el escenario como si fuera un mapa que alguien tendrá que reconstruir más tarde mediante fotografías, medidas, posición exacta del cuerpo, objetos cercanos. Después, recuperarán restos que el calor ha transformado como huesos largos, dientes, tejidos protegidos por ropa o estructuras. No buscan lo que es visible, sino lo que resiste, lo que puede hablar en medio de lo que las llamas han devastado.

Laboratorio de medio ambiente del SECRIM.
SECRIM/ Guardia Civil.

Los agentes realizarán el levantamiento de los cadáveres igual que en cualquier homicidio; con presencia de la autoridad judicial o del médico forense delegado. Los cuerpos se trasladan al punto avanzado habilitado y allí se tomarán las primeras muestras.

La voz del ADN amplificada

Al igual que ya se hizo en la catástrofe de la DANA, el Instituto Armado también abrió en esta ocasión una oficina específica para identificar mediante ADN a las víctimas del incendio de Los Gallardos. El punto de atención, habilitado de urgencia en el acuartelamiento del municipio, en La Garrucha, tenía como objetivo recoger denuncias de familiares de personas desaparecidas y obtener muestras biológicas que permitieran acelerar la filiación de los fallecidos. En esta ocasión los cuerpos encontrados tras el incendio no permitían identificar ni si quiera las edades ni el sexo de las personas fallecidas. 

Por ello, la identificación se realiza mediante un doble análisis. Primero, en los laboratorios de la central de Criminalística en Madrid hasta donde viajaron ayer las muestras en un helicóptero de la Guardia Civil. Con esas muestras, se obtiene la reseña genética que permite comunicar la identidad a las familias.

Recreación de cómo trabaja el SECRIM en un terreno calcinado.
Copilot

Los especialistas de Criminalística también tomaron una muestra del cuerpo que, posteriormente, son introducidas en un tubo Eppendorf, donde añadirán reactivos que permitirán amplificar el ADN. Ese proceso, que dura entre cuatro y ocho horas, multiplica millones de veces la cantidad de material genético disponible. Después, el tubo se introduce en un analizador que, mediante espectrofotometría y lectura por infrarrojos, genera un mapa de nucleótidos con picos característicos, explica a Artículo 14 un miembro del Instituto Armado.

“Ese perfil se compara con las muestras indubitadas de familiares directos -hijos, hermanos- y el sistema calcula la coincidencia”, precisa. Cuando el resultado supera porcentajes de semejanza superiores al 95%, la identidad quedará confirmada y puede comunicarse a la familia incluso antes de que se practique la autopsia. La verificación forense llega después, cuando los institutos anatómicos repiten el análisis para completar la doble comprobación y así poner nombre y apellidos a las víctimas.

Por otro lado, serán los médicos forenses quienes determinarán las causas de la muerte. 

Concepto de ingeniería genética. ADN. Terapia genética. Tecnología médica
Shutterstock

De los tatuajes a las prótesis

En algunos casos no basta con el ADN. Por ello, se recurre también a técnicas complementarias. La reseña necrodactilar permite identificar a una persona si las huellas no están completamente destruidas. Las prótesis dentales o de cadera conservan números de serie que pueden rastrearse en bases de datos. Los tatuajes, si la piel no está totalmente carbonizada, pueden reconstruirse mediante técnicas específicas que estiran y regeneran temporalmente el tejido para hacer visible el dibujo. Las radiografías dentales y mandibulares también ayudan a confirmar identidades. Lo que menos se destruye en un incendio son los huesos y las prótesis metálicas, que pueden conservar información clave incluso antes de tener el ADN.

Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) del Ministerio de Transición Ecológica.
Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) del Ministerio de Transición Ecológica.
BRIF

Identificación de Europol

Según las investigaciones alguno de los fallecidos serían de origen británico o belga quienes fallecieron mientras trataban de huir en su vehículo de las llamas. En este caso la identificación exige un proceso internacional coordinado. Una vez obtenidas las muestras de ADN en el puesto avanzado y analizadas en los laboratorios de Criminalística, los resultados se envían a través de Europol o directamente a la Embajada del Reino Unido en España para su cotejo con las bases de datos policiales británicas. Si las autoridades inglesas disponen de perfiles genéticos previos -por antecedentes médicos, registros policiales o muestras aportadas por familiares- la coincidencia puede establecerse de forma inmediata. Cuando no existe ADN disponible en origen, la Guardia Civil solicita muestras indubitadas a familiares directos residentes en España o en el Reino Unido para compararlas con los restos recuperados.

Fuego en el incendio de Los Gallardos - Sociedad
Incendio en el municipio almeriense de Los Gallardos.
EFE

Una vez tomadas las muestras, los cuerpos se trasladan al Instituto de Medicina Legal para su conservación. Permanecerán en custodia en cámaras frigoríficas hasta que el juez autoriza su incineración o sepultura.

La cadena de custodia es esencial pues cada muestra debe quedar registrada desde el lugar donde se obtiene hasta el laboratorio donde se analiza, garantizando que ninguna prueba pueda ser cuestionada.

Cuando solo queda el olor a tierra quemada, la Guardia Civil sigue trabajando entre restos y coordenadas y ADN con la misión de devolver un nombre a quienes lo perdieron todo en unos minutos. Porque incluso cuando el fuego borra los rostros, alguien trabaja para reconstruirlos.

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