La breve tregua térmica que comienza a notarse en algunas zonas de España podría tener los días contados. Las últimas actualizaciones del modelo europeo apuntan a una nueva ola de calor, una subida generalizada de las temperaturas durante la próxima semana, con especial incidencia sobre la Península Ibérica y una posible extensión hacia el sur de Francia.
El escenario todavía debe confirmarse, pero contempla la formación de una configuración atmosférica capaz de impulsar aire muy cálido desde el norte de África. Si finalmente se consolida, la nueva ola de calor podría devolver registros superiores a los 40 grados a diferentes áreas del centro y del sur peninsular, además de dejar noches muy cálidas en amplias zonas.
La incertidumbre sigue siendo elevada porque pequeñas variaciones en la posición de los centros de presión pueden modificar tanto la intensidad como la duración del episodio. Por ahora, el riesgo de calor extremo aparece más definido en España y Portugal, mientras que su alcance sobre Francia dependerá de cuánto se desplace hacia el este la masa de aire cálido.
Una dana que puede actuar como impulsora del calor
La situación prevista por el modelo europeo presenta dos elementos principales. Por un lado, un anticiclón podría volver a reforzarse cerca de las islas británicas. Por otro, una depresión aislada en niveles altos podría quedar situada entre las Azores y la costa occidental de la Península Ibérica.
Esta combinación puede crear un pasillo de vientos del sur o del suroeste capaz de transportar aire procedente de latitudes mucho más cálidas. Aunque una dana suele asociarse a tormentas y descensos térmicos, su posición es determinante. Cuando queda aislada al oeste de Portugal, puede impulsar aire africano hacia España en lugar de refrescarla.
El anticiclón situado más al norte reforzaría, además, el bloqueo atmosférico. Esa barrera dificultaría la llegada de frentes atlánticos y favorecería jornadas secas, estables y soleadas. Se trata de una configuración parecida a la observada durante otros episodios de calor registrados este verano en el oeste de Europa.
Más de 40 grados en el centro y el sur de España

Los escenarios actuales sitúan el impacto más acusado de la posible ola de calor sobre España y Portugal. Las temperaturas podrían superar de forma clara los 40 grados en regiones del sur peninsular y alcanzar valores igualmente elevados en puntos del centro.
Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y algunas zonas interiores del valle del Guadalquivir aparecen entre las áreas más expuestas, aunque el reparto exacto del calor dependerá de la evolución atmosférica durante los próximos días. También podrían producirse ascensos importantes en el valle del Ebro y en áreas interiores del Mediterráneo.
El problema no quedaría limitado a las máximas diurnas. La persistencia de aire cálido, la estabilidad y la elevada temperatura acumulada en las ciudades podrían impedir que los termómetros descendieran durante la madrugada. Las noches tropicales o incluso tórridas volverían a dificultar el descanso, especialmente en grandes núcleos urbanos y zonas alejadas de la influencia marina.
El repunte comenzaría a percibirse a partir del inicio de la próxima semana y podría prolongarse durante varios días. Algunas simulaciones mantienen las temperaturas anormalmente altas hasta el fin de semana, aunque el plazo obliga a interpretar estos datos como una tendencia y no como una predicción cerrada.
Francia queda pendiente del desplazamiento hacia el este de la ola de calor
El impacto de esta posible ola de calor sobre Francia es menos seguro. Los centros de acción aparecen por ahora demasiado desplazados hacia el oeste como para provocar un episodio extremo generalizado en todo el país.
Las regiones del sur y del suroeste francés serían las primeras en notar la entrada cálida, especialmente si el aire procedente de la Península consigue avanzar hacia el norte. Sin embargo, una posición más occidental de la dana limitaría el ascenso térmico y permitiría que las temperaturas descendieran antes en las áreas septentrionales.
Météo-France prevé inicialmente una bajada de las temperaturas durante el final de esta semana, acompañada de tormentas en distintas regiones. El respiro podría ser transitorio, ya que los bloqueos anticiclónicos se han repetido desde mayo y han favorecido largos periodos de tiempo seco y muy cálido.
Una previsión que todavía puede cambiar

La evolución dependerá de la ubicación definitiva de la depresión atlántica. Si permanece muy alejada de Portugal, el episodio sería más breve en la vertiente atlántica y el norte podría recibir aire más fresco durante la segunda mitad de la semana.
Si la dana y el anticiclón se desplazan algo más hacia el este, la entrada cálida afectaría a un territorio más amplio y aumentaría la probabilidad de que el episodio reuniera los requisitos necesarios para ser considerado oficialmente una ola de calor.
Por ahora, los modelos coinciden en señalar un nuevo ascenso térmico, pero aún no permiten concretar con precisión su intensidad máxima, su duración ni las provincias más afectadas. Las próximas actualizaciones serán decisivas para saber si España afronta otro episodio extremo o únicamente un nuevo pico de temperaturas altas en pleno verano.

