La organización antitabaco más influyente lanza una advertencia sobre la nueva ley española del tabaco

Mientras Sanidad avanza en la nueva ley antitabaco, una de las organizaciones más influyentes del mundo en la lucha contra el tabaquismo ha lanzado una advertencia que cuestiona uno de los principios que inspiran la futura regulación española: la creciente equiparación entre el cigarrillo y las alternativas sin combusti

Action on Smoking and Health (ASH), referente histórico del control del tabaquismo en el mundo, alerta de que millones de fumadores, casi 9 millones en España, están desarrollando una percepción errónea sobre el vapeo al considerar que es tan perjudicial o incluso más dañino que fumar. Según la organización, esta confusión alentada por algunos reguladores y el alarmismo en ciertos medios de comunicación pueden tener consecuencias directas para la salud pública porque aleja a los fumadores de herramientas que podrían ayudarles a abandonar el cigarrillo.

La directora ejecutiva de ASH, Hazel Cheeseman, reconoce que la situación es preocupante porque “la percepción pública sobre el vapeo está ahora muy alejada de la evidencia científica”. Pero la organización británica va más allá y advierte de que estas creencias equivocadas no son inocuas. “Para los fumadores, estas ideas erróneas tienen consecuencias reales”, sostiene Cheeseman. De hecho, subraya que “si un fumador cree que vapear es tan perjudicial como fumar, tendrá menos probabilidades de abandonar el cigarrillo y más probabilidades de volver a fumar. Ambos resultados son mucho peores para su salud”.

Este mensaje adquiere especial relevancia ya que detrás no está la industria ni entidades defensoras de la nicotina, sino de una de las organizaciones antitabaco más respetadas del mundo y que durante décadas ha sido una referencia para gobiernos y autoridades sanitarias internacionales. Precisamente por ello, sus declaraciones contrastan con la dirección que parece tomar España, donde la futura ley avanza hacia un marco cada vez más homogéneo para el cigarrillo y los productos alternativos sin combustión.

La advertencia de ASH llega además en un momento en el que varios países están aplicando estrategias muy diferentes. Reino Unido lleva años incorporando el vapeo dentro de sus políticas de cesación tabáquica y ha registrado un importante descenso de las tasas de tabaquismo.

Nueva Zelanda también ha apostado por medidas que distinguen los riesgos de los distintos productos en paralelo a uno de los descensos más rápidos de fumadores entre los países desarrollados y con mucha probabilidad se convertirá en el segundo país libre de humo. En Estados Unidos, las autoridades sanitarias han autorizado determinados productos tras evaluar científicamente su impacto sobre fumadores adultos, mientras que Suecia se ha convertido en el primer país europeo libre de humo, con una prevalencia de tabaquismo inferior al 5%, en un contexto marcado por el uso creciente de alternativas orales como las bolsas de nicotina y otros productos sin combustión.

Para ASH, el riesgo de equiparar todos los productos no es únicamente regulatorio, sino también social. La organización teme que cada vez más fumadores lleguen a la conclusión de que no merece la pena abandonar el cigarrillo porque las alternativas serían igual de perjudiciales. Y precisamente ahí es donde lanza su mensaje más contundente: la desinformación y el alarmismo sobre los riesgos relativos pueden acabar produciendo el efecto contrario al deseado y mantener a más personas fumando.