Patricia y Gilbert, la historia detrás de la pareja que movió tres toneladas de droga en narcolanchas

La operación destapa una red logística vinculada al narcotráfico que usaba rutas fluviales, naves en Madrid, armas y estructuras de blanqueo

Patricia y Gilbert - Sociedad
Una imagen simbólica del caso.
Artículo14/Grok

La historia de Patricia y Gilbert resume bien cómo ha cambiado el narcotráfico en el sur de España. Ya no se trata solo de las narcolanchas entrando por la costa o remontando ríos. Detrás hay estructuras cada vez más organizadas, con reparto de funciones, logística profesional y redes que actúan como una subcontrata del crimen.

Eso es, precisamente, lo que describen a ABC los investigadores en esta operación: una organización que no compraba directamente la droga, pero sí prestaba un servicio clave. Recogía la mercancía en puntos concretos, la trasladaba, la almacenaba, la dividía y la redistribuía a distintos destinatarios. Un engranaje esencial en la cadena del narcotráfico.

Al frente, según la investigación policial, estaba una pareja: Patricia y Gilbert. Ella, encargada de la parte económica. Él, responsable de los contactos operativos. Ambos han sido detenidos junto a otros miembros del grupo en una operación que ha terminado con doce sospechosos en prisión provisional.

El papel de las narcolanchas y las “organizaciones de servicios”

Los investigadores sitúan el foco en los ríos del sur de España, especialmente el Guadalquivir y el Guadiana, además de otros cauces menores. Son rutas que, por su geografía y operativa, se han convertido en auténticas autopistas para la droga.

En ese esquema, las narcolanchas siguen siendo una pieza fundamental. Su velocidad y su bajo calado las convierten en una herramienta muy eficaz para mover mercancía y esquivar controles. Pero el trabajo no termina cuando la droga toca tierra.

Ahí es donde entran estas organizaciones “prestadoras de servicios”, como las definen los agentes. Son grupos especializados en la fase intermedia del negocio: reciben coordenadas, recogen la carga, la mueven en convoy, la guardan en naves y la preparan para nuevos traslados. Es una logística criminal cada vez más profesionalizada.

Patricia y Gilbert: pareja en lo personal y en la estructura criminal

Según la investigación recogida por ABC, Patricia y Gilbert formaban un tándem muy definido. La distribución interna de tareas era clara. Patricia llevaba la parte del dinero y Gilbert se ocupaba de la operativa y los contactos.

 Patricia y Gilbert, la historia detrás de la pareja que movió tres toneladas de droga en narcolanchas
Imagen de una las operaciones contra las narcolanchas.
Agencia Tributaria

Ese reparto no es menor. Muestra un nivel de organización que va más allá de una banda improvisada. La policía sostiene que el grupo funcionaba con métodos de contravigilancia, uso de vehículos de alquiler a nombre de terceros, coches lanzadera y medidas de seguridad para detectar controles.

La investigación arrancó a mediados de 2025 tras una alerta internacional desde Suecia, que apuntaba inicialmente a un posible envío de marihuana. La pista, sin embargo, acabó llevando a otra sustancia: cocaína. La cooperación con otros países fue clave en el desarrollo de las pesquisas, con informaciones también procedentes de Polonia y Portugal.

La ruta: Huelva, Sevilla y el traslado hacia Madrid

Los agentes identificaron dos zonas de carga preferente de la red: San Juan del Puerto (Huelva) e Isla Mayor (Sevilla). Son puntos estratégicos para este tipo de movimientos por su cercanía a rutas fluviales y por antecedentes de actividad narco.

Desde allí, la mercancía se trasladaba hacia Madrid. Según el cálculo policial, el grupo realizaba un viaje aproximadamente cada dos meses y habría llegado a mover, al menos, tres toneladas de cocaína.

En la última fase investigada, la carga procedente de embarcaciones se realizó en San Juan del Puerto. Con esa información, los agentes desplegaron el dispositivo final. La hipótesis era que la droga terminaría en naves de la Comunidad de Madrid. Y así ocurrió.

La caída de la red y el golpe policial

El operativo culminó con entradas en naves de Alcobendas y Fuente el Saz del Jarama, además de registros en viviendas de Madrid y Algete. La intervención del GEO permitió detener a la mayoría de los implicados.

En la nave de Alcobendas se hallaron fardos de arpillera dentro de una furgoneta y en una estancia del inmueble, con un peso total de 3.250 kilos de cocaína. También se localizaron envasadoras al vacío, film industrial y material de manipulación y embalaje.

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Una imagen de archivo de dos policías.
Javier Cuadrado

En Fuente el Saz, los agentes encontraron un subfusil semiautomático, cargadores, munición y hachís oculto en un falso techo. En otros registros aparecieron más kilos de cocaína, armas, un vehículo caleteado, chaleco antibalas, dinero en efectivo, equipos informáticos y teléfonos móviles pendientes de análisis.

Posteriormente, se detectó otra caleta en un vehículo con más armas ocultas. En total, la operación se saldó con más de 3.400 kilos de cocaína, diez armas de fuego (reales y simuladas), varios vehículos y más de un millón de euros intervenidos.

Patricia intentó huir y la investigación apunta también al blanqueo

Uno de los detalles más llamativos del operativo es la detención de Patricia. Según el relato policial recogido por ABC, no se encontraba en el primer asalto y trató de escapar. Fue arrestada cuando salía de su domicilio, en el norte de Madrid, con un millón de euros en efectivo en su vehículo.

Ese dato explica por qué la investigación no se limita al tráfico de drogas. Además de organización criminal y tenencia ilícita de armas, los sospechosos también afrontan acusaciones por blanqueo de capitales. La UDEF analiza cuentas y empresas interpuestas para seguir el rastro del dinero.

La operación también dejó una figura singular: el llamado “notario” de la mafia, un miembro del grupo que acudía a verificar la mercancía incluso hasta el barco nodriza, para comprobar cantidad y calidad antes de cerrar la entrega.

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