Hay acusados que llegan a juicio sin saber si serán condenados. Raúl Asencio llega sabiendo qué tiene que hacer para que la Fiscalía retire su petición de pena: pedir perdón. El Ministerio Fiscal ya anunció que, si lo hace y las víctimas ratifican el perdón que le concedieron, retirará la acusación contra el futbolista del Real Madrid. Si se cumple el guion adelantado, saldrá del juzgado sin condena por estos hechos y el delito que se le atribuye puede quedar impune.
Y no será por falta de pruebas. No estamos ante uno de esos procedimientos que descansan únicamente sobre dos versiones enfrentadas y en los que un tribunal debe decidir a quién cree. En la causa existen elementos que sustentan la acusación y el propio Asencio ha reconocido haber mostrado a un tercero uno de los vídeos sexuales que había recibido.
Una retirada de la acusación poco habitual
Así comienza hoy el particular “no juicio” de Asencio, para quien la Fiscalía llegó a solicitar dos años y medio de prisión por dos delitos contra la intimidad. La fórmula elegida por el Ministerio Fiscal no es habitual. Juristas consultados por Artículo14 cuando adelantó su posición aseguraron no conocer apenas precedentes de una actuación semejante. “No lo había visto nunca”, reconocía uno de ellos. “No conozco precedentes”, señalaba otro.
Hay, además, una circunstancia especialmente relevante: una de las víctimas tenía 16 años cuando ocurrieron los hechos. Al ser menor de edad, la persecución no depende de que ella quiera impulsarla: el Código Penal permite proceder de oficio sin necesidad de su denuncia. La cuestión, por tanto, no es que las víctimas hayan decidido perdonar a Asencio —una decisión que les pertenece exclusivamente a ellas—, sino qué decide hacer el Estado con unos hechos por los que la propia Fiscalía decidió llevar al futbolista a juicio.

Una condena penal quince días antes del juicio
Asencio llega, además, al banquillo con otra condena penal recién estrenada. Hace apenas quince días fue condenado después de ser sorprendido al volante con una tasa de 0,90 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, muy por encima de los 0,60 a partir de los cuales conducir con esa tasa constituye delito. El Código Penal contempla para esta conducta incluso una pena de entre tres y seis meses de prisión, aunque permite alternativamente imponer una multa o trabajos en beneficio de la comunidad. Tras reconocer los hechos en un juicio rápido, Asencio fue condenado a 14.400 euros de multa y ocho meses sin permiso de conducir.
La alcoholemia no guarda ninguna relación jurídica con el procedimiento que comienza hoy. Sí deja una fotografía difícil de obviar: apenas dos semanas después de recibir una condena penal por un delito diferente, el futbolista afronta una causa en la que existen elementos probatorios de la conducta que se le atribuye y en la que la Fiscalía ya ha anunciado la vía por la que puede terminar sin una segunda condena.
Dos jóvenes y cuatro futbolistas en el banquillo
Asencio no se sienta solo ante la jueza. Junto a él serán juzgados Ferrán Ruiz, Juan Rodríguez y Andrés García, entonces jugadores de las categorías inferiores del Real Madrid. Para entender cómo llegaron los cuatro hasta el banquillo hay que remontarse al 15 de junio de 2023, cuando conocieron a tres jóvenes en el Amadores Beach Club, en el sur de Gran Canaria.
Mientras pasaban el día juntos en la piscina, una de ellas explicó que tenía 16 años. Según recoge el auto, los cuatro futbolistas conocían, por tanto, que era menor de edad. Más tarde, ella y otra joven de 18 años se marcharon a una cabaña privada del establecimiento con Ruiz, Rodríguez y García. Asencio se quedó fuera con la tercera chica.
Las relaciones sexuales que mantuvieron en aquella cabaña fueron consentidas. Las grabaciones, según sostienen las acusaciones, no. Ferrán Ruiz habría sacado un teléfono móvil y comenzado a filmar sin permiso de las jóvenes. Después pasó el dispositivo a Juan Rodríguez, que continuó grabando y tomando imágenes desde otra perspectiva. Fue entonces cuando ellas descubrieron lo que estaba ocurriendo.
Las dos jóvenes exigieron que las imágenes fueran eliminadas. Según recoge el auto, Ruiz las borró delante de ellas. Pero los vídeos no desaparecieron. Las imágenes terminaron circulando posteriormente a través de aplicaciones de mensajería entre diferentes personas y también en grupos.
Seis días después, Asencio pidió el vídeo
La participación atribuida a Raúl Asencio comienza después. Seis días más tarde, según la investigación, pidió a Juan Rodríguez una de aquellas grabaciones para enseñársela a un amigo. La recibió el 21 de junio en su iPhone a través de WhatsApp y en formato de visualización única, de manera que podía abrirse una sola vez.
La Guardia Civil no consiguió recuperar posteriormente el archivo, pero sí encontró el registro de su recepción y una nota de voz enviada por el propio Asencio al hombre al que había mostrado las imágenes. En ella reconocía que Juan le había enviado el vídeo y que él se lo había enseñado. La Audiencia Provincial de Las Palmas consideró que esos y otros elementos constituían “suficientes evidencias” para mantener abierta la causa contra el futbolista.
El auto añade otro elemento relevante: cuando Asencio solicitó la grabación sabía que había sido obtenida sin consentimiento y que las jóvenes habían exigido que fuera borrada. No está acusado de haber participado en las relaciones sexuales ni de haberlas grabado. Lo que se le atribuye es haber pedido posteriormente unas imágenes íntimas obtenidas sin permiso y habérselas mostrado a una tercera persona.
Ese tercero terminaría teniendo un papel decisivo en el descubrimiento de lo sucedido. El hombre al que Asencio mostró las imágenes comenzó posteriormente una relación con la adolescente y fue quien, semanas después, le contó que había visto un vídeo en el que aparecía manteniendo relaciones sexuales.
El perdón de las víctimas y la decisión de Fiscalía
Asencio indemnizó posteriormente a las dos jóvenes y les remitió cartas de disculpas. Ambas le concedieron su perdón y dejaron de ejercer la acusación contra él. Su defensa intentó entonces que el procedimiento terminara para el futbolista antes de la celebración del juicio.

La jueza rechazó esa posibilidad. Determinó que las jóvenes debían comparecer en la vista y ratificar personalmente que el perdón había sido concedido de manera libre y voluntaria. Fiscalía adelantó entonces cuál sería su posición: si Asencio pide perdón y ambas confirman el suyo ante la jueza, retirará su petición de pena.
El matiz es fundamental. Una cosa es que las víctimas hayan decidido perdonar al futbolista y otra que el Ministerio Fiscal decida dejar de acusarlo. El perdón pertenece a las jóvenes; la retirada de la acusación de Fiscalía es una decisión de Fiscalía. Y respecto de la víctima que tenía 16 años, la ley permite perseguir los hechos de oficio sin necesidad de que ella presente denuncia.
Es precisamente ahí donde reside la singularidad del “no juicio” de Asencio. La decisión de Fiscalía no responde a que se haya debilitado la base de su propia acusación. El Ministerio Fiscal sostuvo que existían elementos suficientes para llevar al futbolista a juicio y llegó a reclamar para él dos años y medio de prisión. Lo que ha cambiado es que las víctimas le han perdonado y que Fiscalía ha decidido vincular a ese perdón y a una disculpa la retirada de su petición de pena.
Los otros tres acusados sí continuarán en el banquillo
Para Ferrán Ruiz, Juan Rodríguez y Andrés García el escenario es diferente. Fiscalía les atribuye dos delitos contra la intimidad y delitos relacionados con la difusión de contenido sexual de una adolescente de 16 años. Su situación, por tanto, no puede resolverse por la misma vía que la de Asencio.
Los tres tendrán que responder durante el juicio por su presunta participación en la grabación y posterior circulación de las imágenes. Frente a ellos continuará una acusación que, a diferencia de lo que puede suceder con Asencio, no desaparecerá si las jóvenes ratifican el perdón.
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