“La han destrozado”.
La frase, por si sola, desgarra. La voz del que la dice, aún más. Al otro lado del teléfono está el portavoz de la familia de la joven que denunció haber sido violada por parte del rapero de extrema derecha El Jincho y su colega, Osiris El Enemy.
Ha leído el análisis publicado en Artículo14 sobre la sentencia absolutoria de los presuntos agresores y quiere contar lo que, asegura, no aparece en la resolución judicial.
“La niña tenía muchísimo miedo. No quería declarar”
No pretende reabrir el debate mediático. Dice que solo quiere explicar cómo vivieron el procedimiento y por qué la familia no piensa rendirse.
“Vamos a recurrir la sentencia. El abogado está revisando cada minuto del juicio porque estamos convencidos de que hubo irregularidades muy graves”.
Su relato comienza mucho antes del juicio. Comienza con una joven encerrada en su habitación, traumatizada, incapaz de revivir, incapaz de enfrentarse al proceso judicial.
“La niña tenía muchísimo miedo. No quería declarar. No quería salir de la habitación. Fue el propio juez de instrucción quien me llamó varias veces diciéndome que teníamos que convencerla porque era imprescindible que compareciera.”
Con el apoyo de su familia, la víctima finalmente declaró mediante cámara Gesell (medida de protección habitual para evitar la revictimización de menores o personas especialmente vulnerables en los procesos judiciales).

“En el juicio oral no han reconocido lo que sí reconocieron en instrucción”
“El juez de instrucción fue ejemplar”, cuenta el portavoz a Artículo14. La impotencia que traslada su voz es la del que anhela el ‘ojalá’ que está a punto de decir: “Ojalá ese juez hubiese presidido el tribunal. Permitió la cámara Gesell y no dejó que la acosaran durante el interrogatorio. Tanto él como la fiscal recordaban continuamente que ella tiene reconocida una discapacidad del 41% y que no podía ser tratada como cualquier otra testigo.”
Todo cambió, cuenta, cuando comenzó el juicio oral: “Nuestro abogado volvió a pedir que declarara por cámara Gesell y el tribunal lo rechazó. La obligaron a entrar en la sala.”
A partir de ese momento empezó una sucesión de decisiones que la familia todavía hoy no consigue comprender.
“No han tenido en cuenta el testimonio de la médico que atendió a la víctima”
Una de ellas afecta al testimonio de la médico forense que examinó durante horas a la víctima y elaboró, asegura, un informe de más de cuarenta páginas.
El portavoz recuerda: “Le hicieron dos preguntas (durante el juicio oral) y le dijeron que podía marcharse. Ella respondió que tenía que explicar sus conclusiones y no se lo permitieron. Había pasado más de un día entero evaluando a la víctima y nadie quiso escucharla.”
También detalla la declaración del médico que atendió a la joven en el hospital y que, según explica, recogía que la víctima llegó desorientada, que se había lavado compulsivamente y que las pruebas toxicológicas detectaron sustancias compatibles con el relato de la víctima.
“Todo apuntaba, según los informes médicos, a una agresión sexual. Nosotros esperábamos que esas pruebas fueran determinantes.”
“La fiscal dijo claramente que mi hija no se había contradicho en ningún momento”
El portavoz asegura igualmente que la Fiscalía mantuvo durante el juicio su petición de 13 años de prisión para los acusados y defendió que la víctima había mantenido un relato coherente desde el principio.

“La fiscal dijo claramente que mi hija no se había contradicho en ningún momento, ni en la instrucción ni en el juicio. Sin embargo, esa valoración no aparece reflejada en la sentencia.”
El episodio que más ha marcado a la familia – y la víctima- ocurrió, cuenta, apenas unas horas antes de que comenzara el juicio.
“El día antes del juicio recibió una videollamada de uno de los acusados. Después hubo más intentos de contacto y una llamada desde un número oculto esa misma noche.” Artículo14 ha podido comprobar esta afirmación.
La persona que realizó esas llamadas se identifica en el móvil de la víctima como Osiris El Enemy. El amigo de El Jincho. Sobre él también pesaban medidas cautelares que impedían cualquier contacto con la víctima.
“Lo contamos delante del tribunal. Nuestro abogado le preguntó directamente por qué había llamado a la víctima. Él respondió que se había equivocado. ¿De verdad alguien se equivoca haciendo una videollamada a la víctima el día antes del juicio?”
La familia no piensa rendirse: “No nos da miedo El Jincho”
La familia asegura que no piensa detenerse. No piensa rendirse ante lo que es, para muchos, una sentencia injusta.
El abogado de la víctima ya prepara el recurso. “Vamos a llegar hasta donde haga falta. No vamos a parar. No tenemos ningún miedo a esos violadores”.
Durante la conversación con Artículo14, sepan, el portavoz evita hablar de sí mismo. Siempre vuelve a ella. A la víctima. “Preferimos llevar todo este peso antes que ella. Ella bastante tiene con intentar reconstruir su vida.”
Y termina con una frase que resume el motivo por el que decidió llamarnos. “Lo único que queremos es que algún día alguien escuche de verdad todo lo que ocurrió. Porque a mi hija ya le han hecho demasiado daño. Los agresores en la calle. Ella, encerrada su habitación”.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

