La justicia tiene acelerones previstos, incluso para los implicados. A la instrucción de la causa contra exDAO le calculaban más recorrido hasta alcanzar la fase actual. Con la apertura de sumario, el juez David Maman recorta tiempo procesal en el camino al banquillo de los acusados en el que podría sentarse finalmente José Ángel González. El que fuera Director Adjunto Operativo de Policía Nacional hasta el pasado 17 de febrero ha pedido justo cuatro meses después el archivo de la causa por agredir sexualmente a una subordinada. Una petición que sucedió a la decisión de Maman, una semana antes, el 11 de junio, de avanzar en el proceso. Y a este cruce de escritos hay que sumar un tercero al que también hemos tenido acceso en Artículo14. Este, por parte de la víctima. Es, según la acusación, el que precisamente precipita el resto.
Nos remontamos al 17 de marzo, día en que víctima e investigado declaran en el juzgado 8 de Violencia sobre la Mujer de Madrid. Ambos mantuvieron posiciones. Ella se ratificó en su denuncia según la cual el 23 de abril de 2025 el todavía DAO la violó en su piso oficial de Madrid. Como prueba, aportó una grabación de 40 minutos en la que se la escucharía decir “no” al menos en tres ocasiones. A eso se ha aferrado frente a un González que niega la mayor desde el punto de partida. En su testimonio ante el juez corrigió de entrada la versión de la víctima sobre el porqué de su presencia allí, asegurando que no se debió a que él la llamase a su puesto de trabajo pidiéndole que lo recogiese y luego haciéndola subir, como relató la denunciante. Si no muy al contrario el exDAO declaró que “nunca le dije que subiera” sino que ella “subió porque siempre subía”. Una textualidad que la acusación entiende le ha pasado factura.
Otro audio delator
La víctima no solo aportó 40 minutos de grabación de la presunta violación. También registró instantes posteriores, como otros tres minutos del día de los hechos que el abogado Jorge Piedrafita ha hecho constar el 7 de mayo, y que ya habrían sido cotejados para la causa. Esos tres minutos son también del día de los hechos y en ellos se escucharía a González decirle los siguiente a la víctima: “No sé por qué te he subido a mi casa”. Lo que para Piedrafita demuestra sin ninguna duda “que el exDAO le mintió al juez a la cara”. Y que lo habría hecho no solo una vez sino cinco, como demostrará más adelante. Está convencido de que la entrega de este último audio ha sido además determinante para que el proceso entre en la actual fase probatoria. De hecho, se prepara ya la siguiente ronda de periciales y testificales antes de la calificación final que calcula llegará a juicio en 2027, “a lo sumo 2028”. Un horizonte que da por hecho. Igual que no se plantea que el caso quede archivado, como solicitó la defensa el 17 de junio.
“Señalado, juzgado e incluso condenado sin haber tenido la más mínima posibilidad de defensa”. Así se siente José Ángel González, y así lo alaga su abogado cuando reclama el archivo de la causa por entender que ni siquiera hay material probatorio que refute la imputación. En ese sentido, insiste en la línea argumental ya planteada: que la víctima actúa movida por “celos, expectativas frustradas e intereses profesionales” y recoge extractos de comentarios recogidos en los audios aportadas por la víctima para desmontar que en ese contexto pudiese producirse una violación, pues ella le dice: “No porque acabo follando contigo”, “te voy a besar pero no va a haber más” o “está a reventar” (en referencia al estado del miembro viril). Con lo que de nuevo cuestionan la verosimilitud del testimonio de una víctima sin que el juez Maman haya respondido todavía a su solicitud.
De baja con escolta policial
La causa sigue abierta. De seguir el curso actual, González estaría además obligado a declarar de nuevo antes de dictarse apertura de juicio oral. No así la víctima. La siguiente ocasión en la que ella podría dar testimonio sería con el exDAO sentado en el banquillo de los acusados. Antes no. La denunciante sigue de baja con la escolta policial que le pusieron tras filtrarse su identidad en chats policiales y mantiene su anonimato, alejada totalmente de los focos. En este tiempo, se barajó la posibilidad de que otras mujeres pudieran sumarse a la causa para señalar un modus operandi que salpicaría a toda la cúpula policial. Pero esa vía no ha fructificado. La acusación cree que como tal la causa se acotará a una única víctima y un único acusado, sacando también así de la ecuación al comisario Óscar San Juan, la mano derecha de González que fue cesado en su puesto de asesor tras estallar el escándalo. En su caso, no está fuera del Cuerpo. Está por ver qué sucede a la vuelta del verano.
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