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La identidad de la víctima del DAO se filtró en chats policiales: “Está aterrada”

La misma tarde en que estalló la noticia, ella perdió su anonimato. Todo circuló de un teléfono a otro. Hasta el de la víctima empezó a echar humo

Durante nueve meses, ella optó por guardar silencio. No se lo contó a nadie del entorno policial. La única que la escuchó, asesoró y empoderó para que se atreviera a dar el paso de denunciar fue la psicóloga que entró en su vida cuatro meses después de los hechos, ocurridos según la denuncia el 23 de abril, a puerta cerrada en el piso oficial del DAO. Su mayor temor siempre fue que nadie la creyera, pese a tener grabadas las pruebas de la presunta violación y las coacciones que habría recibido después para seguir callada. “Estaba sola, y se sentía sola”, apunta Jorge Piedrafita, su abogado desde hace dos meses.

En diciembre, la agente le contó los detalles y le enseñó los audios, los 40 minutos que ella misma grabó con su móvil al detectar que ese encuentro estaba fuera de lugar: “Digamos que le movió el instinto policial y que, en ese estado de alerta, le dio al REC“. Piedrafita explica que a ella le sorprendió la petición de recogerlo en el restaurante y la de subir a su piso pero que al tratarse  del DAO, el gran jefe, acató. “Él se lo justificó diciendo que necesitaba mantener esa conversación en secreto”, añade. Un secreto que debía tapar, pero que ha terminado por convertirse en una caja de Pandora; al abrirla se ha cumplido la peor pesadilla de la víctima: que su identidad se rebelase y que en ciertos foros policiales buscasen incluso cómo desacreditarla, vinculándola con otro policía que está siendo investigado por administración desleal, apropiación indebida y malversación de caudales.

José Ángel González, DAO de la Policía Nacional
Kiloycuarto

“Está aterrada”

“Tiene miedo, dudas y está aterrada: la maquinaria ha caído sobre ella”, apunta su abogado, sorprendido de que su querella también haya circulado por los chats policiales. Apenas unas horas después de recibir la notificación de que había sido admitida a trámite, el relato de la víctima ya estaba siendo analizado al detalle por sus propios compañeros, con ojo clínico, según reconocen los policías consultados por este medio: cómo es posible que una víctima grabe un delito que desconoce se va a cometer, por qué no denunció siendo policía, cómo no le reclamó que le pusiera la orden por escrito… Los cuestionamientos son de lo más diverso. Los hay que especulan incluso con que tuvieran una relación previa, cercana, extramatrimonial en el caso del exDAO. Piedrafita la niega.

Entre tanto ruido, hay voces que le otorgan veracidad. Precisamente, por la costumbre de enfrentarse a denuncias de víctimas de agresiones sexuales. Reconocen que es habitual que una víctima no se atreva a contarlo o a denunciar antes. Máxime si se trata de un superior. Lo confirma que guardase silencio, como supuestamente pretendían el DAO y su asesor cuando. Ni siquiera se lo insinuó a su jefa y actual DAO interina, Gema Barroso, cuando le comunicó su baja después de tres meses de presiones constantes: hasta 17 llamadas seguidas, mensajes como “estás gilipollas” y “eres una borrica”, e incluso ofrecerle su destino elegido dentro del Cuerpo con tal de acallarla. Hasta que el 24 de julio, tras cursar la baja ella los bloquea. A partir de ese momento, corta toda comunicación con el ámbito policial. Nadie la llama. Para su sorpresa, el equipo de apoyo psicosocial de la Policía Nacional nunca la contacta para seguir su evolución, lo que contribuyó a acrecentar su sensación de soledad.

Gemma Barroso - Defensa
Una fotografía de archivo de Gemma Barroso.
Ministerio del Interior

Lo atribuye a una mano negra

Hoy lo atribuye a una mano negra. Su sospecha, en palabras de su abogado, es que exDAO y exasesor –Óscar San Juan– bloquearon esas llamadas de seguimiento, de forma que ella no contaba pero tampoco nadie podía preguntarle por nada. Cortaron toda comunicación, “si es que no había alguien más conchabado con ellos”, desliza Piedrafita. Por lo pronto, ha pedido que declare también el conductor del coche oficial de José Ángel González, que en cuestión de días pasará a ser exchófer.

En cuanto se publique en el BOE el cese del DAO, todos los privilegios de alto mando desaparecerán. Pasará a ser un jubilado más. Con la salvedad de que el 17 de marzo tiene cita judicial, acusado de cuatro delitos, en el juzgado número 8 de Violencia sobre la Mujer de Madrid. Ese día, si todo sigue el orden previsto, la víctima ratificará su relato ante el juez. Aunque a día le apabulla el mes por delante. Como apunta su abogado, no puede evitar pensar qué hubiera pasado de haber denunciado en sede policial: “Si en apenas 24 horas la identidad de la víctima quedó expuesta, bombardeándola a mensajes, en dos meses ella habría quedado totalmente a merced y en peligro, cuando lo más importante era y es proteger a la víctima”.

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