La actriz Mara Wilson, recordada por su papel protagónico en Matilda, ha declarado en una reciente entrevista con Channel 4 News el profundo impacto que tuvo en su vida descubrir, siendo apenas una niña, rumores y contenidos falsos de carácter sexual asociados a su nombre en internet.
La estrella infantil explicó que todo ocurrió durante el verano en que cumplió 12 años, cuando decidió buscar información sobre sí misma en la red. Lo que encontró, según sus propias palabras, fue devastador: publicaciones en foros donde usuarios afirmaban poseer imágenes explícitas de ella. Aunque ese material nunca existió, la simple insinuación bastó para desencadenar una reacción emocional intensa y duradera.
“Quedé destrozada. No podía dejar de llorar”, recordó. La actriz también describió sentimientos persistentes de vergüenza y la necesidad de ocultarse, emociones que, con el paso del tiempo, no han desaparecido del todo. De hecho, reconoció que durante décadas ha lamentado haber realizado aquella búsqueda.
El daño, según explicó, se agravó por el origen de las imágenes que circulaban públicamente. La mayoría correspondían a fotografías tomadas cuando tenía entre cinco y nueve años, durante su etapa más temprana como actriz infantil.
“Lo que me pasó a mí puede pasarle a cualquier persona”
La experiencia ocurrió en un momento particularmente delicado para Wilson. Además de la exposición mediática propia de su carrera en Hollywood, atravesaba el duelo por la pérdida de su madre, fallecida poco antes del estreno de Matilda en 1996.
Aunque la actriz no atribuye su retiro de la actuación a una única causa, sí reconoce que este episodio pudo influir en su decisión de alejarse de los focos. “Creo que fue uno de los factores que me llevaron a no querer seguir actuando”, señaló. Su última aparición en cine tuvo lugar en el año 2000, tras lo cual optó por mantener una relación distinta con la industria del entretenimiento, participando en proyectos de voz, podcasts y contenidos digitales.
No era la primera vez que Wilson abordaba públicamente la sexualización que experimentó durante su infancia. Anteriormente ya había denunciado cómo, desde muy pequeña, era objeto de preguntas inapropiadas en medios de comunicación.
Sin embargo, su testimonio actual adquiere una relevancia especial en el contexto tecnológico contemporáneo. Durante la conversación con Channel 4 News, la actriz advirtió sobre el papel de la inteligencia artificial en la proliferación de este tipo de abusos. A diferencia de la época en que ella vivió la experiencia, hoy existen herramientas capaces de generar imágenes falsas con un nivel de realismo mucho mayor y con una accesibilidad sin precedentes.
“Con la inteligencia artificial, lo que me pasó a mí puede pasarle a cualquier persona”, alertó. Su mensaje apunta a una preocupación creciente: la posibilidad de que este tipo de contenido no consensuado deje de afectar únicamente a figuras públicas y se extienda a cualquier individuo, incluidos menores de edad.
Expertos en tecnología y protección de datos han señalado en múltiples ocasiones que la creación de imágenes manipuladas —conocidas como deepfakes— representa uno de los desafíos más urgentes en materia de regulación digital.
Actualmente, la actriz se ha consolidado como una voz activa en temas relacionados con la salud mental, los derechos de las personas LGBTQ+ y la protección de menores frente a abusos digitales. Y su testimonio invita a reflexionar sobre la responsabilidad colectiva en la era digital.
A más de dos décadas de aquel episodio, Wilson insiste en la necesidad de tomar conciencia sobre los efectos reales que este tipo de situaciones puede tener en la vida de una persona.
