Detienen al hombre que rompió su pulsera telemática e intentó agredir a su expareja con un cuchillo

La Guardia Civil ha detenido en Pontevedra a un hombre acusado de quebrantar una orden de alejamiento tras romper su pulsera telemática

Agente de la Guardia Civil - Defensa
Un agente de la Guardia Civil, de espaldas, junto a un vehículo oficial.
Archivo

La Guardia Civil ha detenido al hombre de 53 años que presuntamente intentó agredir con un cuchillo a su expareja en As Neves, en Pontevedra, después de romper la pulsera telemática de control que llevaba y de vulnerar la orden de alejamiento que tenía en vigor. El arresto se produjo en las últimas horas en la localidad de Salvaterra do Miño, después de que el sospechoso huyera del domicilio tras el ataque. El caso vuelve a situar en primer plano la violencia de género y la importancia de los mecanismos de protección cuando existe un riesgo previamente identificado.

Según fuentes de la Comandancia de Pontevedra, el hombre ha sido detenido por un delito de quebrantamiento de condena en el ámbito de la violencia de género. Los hechos ocurrieron en la mañana del miércoles, cuando el investigado inutilizó el dispositivo de control telemático y se dirigió a la vivienda de su exmujer, pese a tener prohibido acercarse a ella. Allí, armado con un cuchillo, trató presuntamente de atacarla.

La hija se interpuso para evitar la agresión

El episodio pudo tener consecuencias todavía más graves. Durante el intento de agresión, la hija de ambos se interpuso entre el hombre y su madre para impedir el ataque. Como consecuencia de esa intervención, resultó herida leve. La información disponible señala que sufrió lesiones de poca gravedad, aunque el hecho revela la extrema tensión de una escena marcada por el incumplimiento de una medida judicial de protección.

La Guardia Civil buscaba al hombre desde que abandonó el lugar tras el intento de agresión. Finalmente, fue localizado y arrestado en Salvaterra do Miño, también en la provincia de Pontevedra. La investigación queda ahora en manos de las autoridades competentes, que deberán concretar el alcance penal de los hechos y las medidas judiciales posteriores.

El caso encaja en uno de los escenarios más delicados de la violencia de género: aquel en el que ya existen medidas de protección, pero el agresor decide quebrantarlas. La orden de alejamiento y la pulsera telemática son instrumentos diseñados para reducir el riesgo, activar alertas y proteger a la víctima. Pero su eficacia depende también de la capacidad de respuesta cuando el sistema detecta una ruptura o una manipulación del dispositivo.

Qué supone romper una pulsera telemática

Las pulseras telemáticas se utilizan para controlar el cumplimiento de determinadas medidas judiciales, especialmente en casos de violencia de género en los que existe una prohibición de aproximación. Su función es permitir el seguimiento del agresor y alertar si se acerca a la víctima o si manipula el dispositivo.

En este caso, según las informaciones publicadas, el hombre rompió la pulsera antes de acudir al domicilio de su expareja. La Voz de Galicia señaló que la rotura del dispositivo hizo saltar las alarmas del sistema de protección, antes de que el investigado se desplazara hasta la vivienda. Allí se habría producido el intento de agresión con arma blanca.

La gravedad del episodio no reside solo en el ataque, sino también en lo que lo precede: una decisión consciente de romper el control, incumplir la orden de alejamiento y presentarse en la casa de la víctima. En los casos de violencia de género, ese tipo de escalada suele ser especialmente preocupante porque revela una voluntad de desobedecer las medidas impuestas por la autoridad judicial.

Un arresto por quebrantamiento en el ámbito de la violencia de género

La Comandancia de Pontevedra ha informado de que el detenido ha sido arrestado por un delito de quebrantamiento de condena en el ámbito de la violencia de género. La calificación definitiva podrá ampliarse o concretarse conforme avance la investigación y se incorporen los informes policiales, médicos y judiciales correspondientes.

El municipio de As Neves fue el escenario del ataque, mientras que la detención se produjo posteriormente en Salvaterra do Miño. Según las primeras informaciones, el hombre acudió al domicilio de su exmujer en torno a la mañana del miércoles después de haber inutilizado el localizador. La hija resultó herida al intentar proteger a su madre y el sospechoso huyó antes de ser localizado por la Guardia Civil.

El suceso vuelve a subrayar una realidad incómoda: la violencia de género no siempre termina cuando se dicta una medida de alejamiento. Muchas veces, precisamente en ese momento, el riesgo debe vigilarse de forma especial. La separación, la denuncia o la imposición de medidas judiciales pueden actuar como momentos críticos si el agresor decide intensificar su conducta.

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