El Instituto de las Mujeres, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Igualdad, advierte de la persistencia de campañas que sexualizan el cuerpo femenino para promocionar productos alimentarios y de restauración, o que dirigen el consumo de alimentos ‘light’ al público femenino, “reforzando imaginarios sociales desiguales”.
Así se desprende del informe publicado por la institución, Anatomía de un mensaje cosificador. Sector alimentación y restauración. Cuando el cuerpo de las mujeres se convierte en el envase del producto, que insta a las marcas a revisar sus estrategias.
Persiste la sexualización del cuerpo femenino
Durante el periodo analizado entre 2025 y 2026, el 6,58 % de las quejas recibidas por el Observatorio de la Imagen de las Mujeres (OIM), que analiza y actúa frente a las representaciones sexistas y discriminatorias de las mujeres en publicidad, medios de comunicación y ámbitos digitales, correspondieron a anuncios de este mercado.
Entre las conductas más recurrentes destacan el uso de modelos sexualizadas, con poses, expresiones o vestimentas “sugerentes”, encuadres fotográficos y audiovisuales que buscan erotizar el consumo mediante la focalización en la boca o el escote o eslóganes con dobles sentidos “de carácter sexual o referencias implícitas al sexo oral”.
“Nada de esto aporta información sobre el producto y funciona únicamente como mecanismo de atención y viralización”, señala el informe.
Control de peso, dietas y consumo
La institución advierte también de la representación de las mujeres “con la preocupación por el control del peso, las dietas y el consumo de productos ‘light’, ‘0 % calorías’ o destinados al adelgazamiento”, así como diferencias de tratamiento entre hombres y mujeres dentro de una misma campaña publicitaria.
El OIM asegura que el problema no reside en la representación del cuerpo, sino en “el uso instrumental y desigual del mismo cuando reduce a las mujeres a objetos sexualizados, presentándolas desde posiciones subordinadas y perpetuando roles y expectativas de género discriminatorias”.
Además, subraya la “especial gravedad” de que estos mensajes machistas no solo impacten en la población adulta, sino que sean plenamente accesibles para adolescentes, niñas y niños en espacios públicos y redes sociales.
“Se trata de una mala praxis que puede contribuir a normalizar desde edades tempranas modelos de relación basados en la desigualdad y la sumisión”, señala la organización.
Abandonar fórmulas que vejen o subordinación de las mujeres
Asimismo, el Instituto de las Mujeres insta a las marcas del sector alimentario a asumir su responsabilidad social y abandonar las fórmulas basadas en “la vejación o la subordinación de las mujeres”.
Pide también revisar sus estrategias publicitarias y apostar por contenidos respetuosos, diversos e igualitarios, que impulsen la igualdad de género y los derechos humanos.
Recuerda también que la Ley General de Publicidad declara ilícitos los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria utilizando particular y directamente su cuerpo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, o utilizando su imagen asociada a comportamientos estereotipados.
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