La hamburguesa triple y la obsesión por controlar a las mujeres

La última polémica viral vuelve a situar el foco sobre un viejo mecanismo, convertir el cuerpo y el comportamiento de las mujeres en objeto de escrutinio

La hamburguesa triple, el último fenómeno viral que esconde el control sobre las mujeres
La hamburguesa triple, el último fenómeno viral que esconde el control sobre las mujeres
KiloyCuarto

Qué difícil ser mujer. Desde hace unos años, una caterva de creadores de contenido y sus acólitos muestran a las féminas cómo ser una buena mujer. Nos marcan el camino. Gracias a estos “sabios” sabemos cómo debemos vestirnos: siempre con modestia, sin escotes, sin llamar la atención. Tampoco está bien que gritemos, nos enfademos. Perdemos valor si somos feministas, si salimos de fiesta, o nuestro número de parejas sexuales es alto. La obsesión por minar nuestra libertad no tiene fin. Ahora, por lo visto, tampoco podemos, en una cita, comer.

“Hay mujeres sanas y mujeres bandidas”

Todo comenzó cuando el venezolano Luis Miguel Castillo contó en TikTok una anécdota sobre una primera cita. Explicó que había invitado a cenar a una chica que rechazó comer en un puesto de comida callejera y prefirió ir a un restaurante. Allí, antes incluso de que él eligiera qué quería, ella osó pedir una hamburguesa triple. “A mí me generó mucho ruido”, dijo. Le pareció “muy atrevido” que, en una primera salida, ella tuviera “el valor” de pedir ese plato. Después remató la historia con una de las frases que más se viralizó: “Hay mujeres sanas y mujeres bandidas”, para explicar que, para él, aquello era una señal de que la joven era una aprovechada y buscaba un “sugar daddy”.

Sí, han leído bien. Ahora tener apetito no es compatible con querer conocer a un hombre.

@freddyroldan7

El vídeo original de la hamburguesa triple #relaciones #relacionessanas #viral #viraltiktok #viralv

♬ som original – 𝙁𝙧𝙚𝙙𝙙𝙮 𝙍𝙤𝙡𝙙𝙖𝙣🤪

Y entonces llegó internet. Miles de comentarios, de vídeos. Centenares de personas opinando sobre la hamburguesa que una mujer había pedido. Lo llamaron “tacaño”, “tieso” y “machista”. La propia joven acabó respondiendo: “Una bandida te pide una Toyota, no una hamburguesa”. Después llegaron cientos de mujeres más. Se grabaron pidiendo una hamburguesa triple. Con patatas. Refresco. Postre. Algunas hasta añadieron una segunda hamburguesa. Porque, al parecer, había que recordar algo tan básico como que una mujer puede tener hambre.

@_riverss_

Buf acabo de ver lo de la hamburguesa triple y 😂😂😂

♬ sonido original – Riverss🦋

“Un poquito de salmoncito, un Pornstar Martini”

Lo cierto es que ese afán por fiscalizar lo que ingiere una mujer en una cita no es nuevo. Hace unos meses, otro creador de contenido defendía que bastaba observar cómo comía una mujer para decidir si volvería a verla. “Yo, por ejemplo, cuando voy a un restaurante con una tía, como la vea cogiendo muchas patatas, comiendo mucho del plato… no la vuelvo a llamar“, afirmaba. Después explicaba cuál era el menú adecuado para una buena mujer: “Un poquito de salmoncito, un Pornstar Martini, que se deje casi todo el plato, coma un poquito y un sorbito”. La conclusión era igual de explícita: “Me gustan las tías finas”.

@iivii.010

juro por mi familia que te sigo (ya lo juraste)

♬ audio originale – lei3caandy

Y debe ser que ese tipo de chicas están en peligro de extinción porque, de nuevo, cientos de mujeres se grabaron comiendo, devorando, con su audio de fondo. Un movimiento que el susodicho no entendió y se mostró muy dolido, muy afectado porque las tías no tan finas le ridiculizasen a todas horas.

Pero ¿qué se esconde detrás de estos discursos sobre lo que una mujer debe o no ingerir? Para la socióloga y experta en género, Beatriz Bonete, las polémicas de la hamburguesa triple o del “salmoncito” no hablan realmente de comida. Forma parte de un mecanismo mucho más amplio de control sobre las mujeres.

“Es una forma más de decirle a una mujer que ocupe menos espacio, literal y simbólicamente”

“Creo que, como siempre, esto conecta con algo más estructural y tiene que ver con las tres estrategias del patriarcado para debilitar a las mujeres y frenar que luchemos por la igualdad”, explica. La primera consiste en cansarlas mediante una carga desproporcionada de tareas domésticas, de cuidados y de trabajo mental, dejándolas sin tiempo ni energía para otras luchas. La segunda pasa por empobrecerlas: las mujeres siguen cobrando menos, ocupando más empleos precarios y a tiempo parcial, lo que favorece la dependencia económica. Y la tercera, añade, consiste en debilitarlas físicamente.

“No se trata solo de un ideal estético de delgadez, sino de un mandato de restricción constante. La comida, que debería vivirse como fuente de energía y fuerza, se resignifica como algo que hay que controlar, vigilar y limitar. Ese discurso de ‘no deberías comer tanto’ o ‘deberías pedir algo más ligero’ es una forma más de decirle a una mujer que ocupe menos espacio, literal y simbólicamente“, explica.

@andreanndo

✨lo de pedir un martini y poquito salmoncito✨

♬ sonido original – Andreanndo

En su opinión, cuando un hombre juzga o vigila lo que come una mujer en una cita, está reproduciendo esa misma lógica de control. Bonete advierte de que estos mensajes normalizan un fiscalización social sobre los cuerpos de las mujeres y no es casual que convivan con el aumento de los trastornos de la conducta alimentaria, agravados además por la presión constante de las redes sociales.

El cuerpo de una mujer siempre está sujeto a juicio y control externo

“Lo llamativo es que muchos de estos discursos se disfrazan de ‘cuidado’ —’es por tu salud’— o incluso de humor, pero el efecto es el mismo: reforzar la idea de que el cuerpo de una mujer siempre está sujeto a juicio y control externo“, señala.

Porque la hamburguesa nunca fue la hamburguesa. Igual que antes fue el escote, el maquillaje, la falda, el número de amantes o la forma de hablar. Siempre hay una nueva norma, un nuevo examen que aprobar, un nuevo motivo para decirle a una mujer cómo debe comportarse si quiere ser considerada “correcta”.

Así que ya lo saben, amigas. Si algún día dudan entre pedir una ensalada o una hamburguesa triple, no se preocupen demasiado. Da igual lo que elijan. Siempre habrá alguien dispuesto a juzgarlas. Ante la duda, siempre bandida.

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