El Xocas: el fin de la impunidad del machismo viral

La ruptura de Burger King con el streamer El Xocas tras la polémica por sus comentarios sobre Ester Expósito reabre el debate sobre el coste reputacional de determinados discursos y la responsabilidad de las marcas

Ell streamer El Xocas
Ell streamer El Xocas

Lo que comenzó como un nuevo fragmento viral de un directo en Twitch ha terminado convirtiéndose en una crisis reputacional con consecuencias comerciales. Los comentarios de El Xokas sobre la actriz Ester Expósito desencadenaron una oleada de críticas que, días después, ha culminado con la rescisión de su contrato publicitario con Burger King. El caso ha trascendido el ámbito del entretenimiento para abrir un debate sobre los límites de determinados discursos en internet y sobre la responsabilidad de las marcas al asociarse con grandes creadores de contenido.

La polémica comenzó tras difundirse unas declaraciones del streamer sobre Ester Expósito que numerosos usuarios consideraron cosificadoras y despectivas. Aunque El Xokas defendió posteriormente que sus palabras habían sido sacadas de contexto, el debate ya había dejado de centrarse únicamente en un comentario concreto. Millones de usuarios discutían sobre el tipo de mensajes que llevan años normalizándose en plataformas como Twitch o YouTube y sobre el impacto que pueden tener en una audiencia muy joven.

Mucho más que dos figuras públicas

Para Carolina Pulido, experta en igualdad y violencia de género, la reacción social responde al cansancio acumulado frente a un modelo de comunicación que durante años ha convertido la cosificación de las mujeres y la ridiculización del feminismo en una forma de entretenimiento. A su juicio, el cambio no está tanto en el discurso como en la respuesta de la sociedad, que empieza a identificar estos comportamientos como una forma de violencia simbólica.

Pulido sostiene que internet se ha convertido en uno de los principales escenarios de la batalla cultural. Los algoritmos premian los contenidos que generan reacciones intensas y algunos creadores han convertido la provocación en una estrategia rentable. El problema, advierte, es que esos mensajes acaban influyendo en la manera en la que muchos jóvenes entienden las relaciones entre hombres y mujeres.

La actriz. Ester Expósito y el streamer El Xocas
La actriz. Ester Expósito y el streamer El Xocas
KiloyCuarto

Burger King, se desvincula del streamer

Sin embargo, la polémica ha dado un nuevo salto con la decisión de Burger King de romper su colaboración con el creador de contenido. Para Irene Zugasti, politóloga y analista geopolítica, la empresa ha terminado pagando el precio de haber vinculado su imagen a un perfil que llevaba tiempo construyendo un personaje basado en la confrontación.

“El Xokas le ha provocado una crisis de reputación a Burger King”, afirma. En su opinión, el streamer ya había mostrado desde hace tiempo unos valores polémicos y un estilo de comunicación que apuntaba hacia una creciente radicalización. La analista considera que existieron dos momentos decisivos. El primero fueron sus declaraciones sobre Ester Expósito, que, a su juicio, evidenciaron un discurso que iba mucho más allá del machismo convencional y conectaba con posiciones de abierta desigualdad entre hombres y mujeres. El segundo llegó cuando el propio streamer presumió públicamente de haber ganado con una campaña de Burger King más dinero del que muchas familias obtienen tras años de trabajo.

Para Zugasti, ese comentario terminó arrastrando directamente a la marca a la polémica. Mientras un creador genera notoriedad positiva, las empresas pueden asumir cierto nivel de controversia. Pero cuando el rechazo social supera la capacidad de atraer audiencia, la colaboración deja de ser rentable y pasa a convertirse en un problema de imagen.

Ese cambio de equilibrio explica, en su opinión, la decisión de Burger King de rescindir el contrato. La presión pública ya no se limitaba a pedir la retirada de la campaña, sino que reclamaba una desvinculación clara de unos valores considerados incompatibles con la imagen de la compañía.

¿Cambios en el feminismo?

Pulido coincide en que existe un cambio de contexto. Cada vez son más los hombres, creadores de contenido y figuras públicas que censuran este tipo de mensajes. La lucha contra el machismo, sostiene, ha dejado de ser una reivindicación exclusiva del movimiento feminista para convertirse en una responsabilidad compartida.

Zugasti interpreta además la reacción empresarial como un síntoma de que determinados discursos empiezan a tener consecuencias económicas. Considera que durante los últimos años algunos mensajes misóginos encontraron espacios de normalización en internet, pero cree que ese escenario está empezando a cambiar porque las marcas también valoran el riesgo reputacional de sus embajadores.

A su juicio, el caso demuestra que la mayoría social no respalda ese tipo de mensajes. “Aunque se repita constantemente que el machismo o los discursos de odio son mayoritarios entre los jóvenes, los hechos muestran otra cosa”, sostiene. La ruptura del contrato con una multinacional evidencia, según explica, que el coste reputacional terminó siendo demasiado elevado.

Un coste reputacional que antes no existía

Las dos expertas coinciden en una idea: el debate ya no gira únicamente alrededor de unas declaraciones concretas de un streamer muy conocido. Lo que está en discusión es el modelo de influencia que triunfa en las plataformas digitales y la responsabilidad de quienes obtienen beneficios económicos gracias a millones de seguidores.

El Xokas, en El Hormiguero
Antena 3

El episodio probablemente no será el último. Las redes seguirán premiando la provocación, pero la cancelación del contrato de Burger King introduce un elemento nuevo: La posibilidad de que los discursos que generan rechazo social tengan también consecuencias comerciales. Para Pulido supone una muestra de que la tolerancia hacia determinados comportamientos está disminuyendo. Para Zugasti, incluso podría ser el inicio de un cambio en la relación entre marcas e influencers, donde la capacidad para generar audiencia ya no será el único criterio, sino también el impacto reputacional de los valores que proyectan.

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