Lo que durante años fue una de las unidades de referencia en el tratamiento de la endometriosis en Andalucía Oriental atraviesa ahora uno de los momentos más delicados de su historia. La reciente salida del Dr. Jesús Salvador Jiménez López, hasta ahora responsable del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Regional Universitario de Málaga, ha reabierto un conflicto que, según denuncian pacientes y asociaciones, llevaba demasiado tiempo gestándose entre despachos, reclamaciones administrativas y reuniones con responsables sanitarios.
Mientras la versión que ha trascendido públicamente habla de una dimisión, la asociación ENDOSUR FEM sostiene que no tiene constancia de que esa salida fuese voluntaria. Según explica la entidad, al responsable del servicio se le comunicó su cese días antes de hacerse pública la noticia, aunque hasta el momento no se ha producido una comunicación oficial por parte del Servicio Andaluz de Salud (SAS) ni de la dirección del hospital que aclare definitivamente las circunstancias.
Pero para las pacientes, el verdadero debate va mucho más allá de un relevo en la jefatura. Lo que reclaman es una investigación que permita esclarecer qué ocurrió durante los últimos años dentro de una unidad que llegó a ser considerada un referente nacional.
Según Ketty, otra paciente afectada, hace tres años fue operada de endometriosis en un contexto que describe como “sin personal cualificado ni un equipo multidisciplinar de la unidad”, tras lo cual fue dada de alta y apartada del seguimiento.

De unidad ejemplar a una creciente preocupación
La Unidad de Endometriosis del Materno de Málaga nació en 2013 y fue reconocida oficialmente como unidad de referencia para Andalucía Oriental cinco años después. Durante mucho tiempo fue un modelo asistencial al que acudían pacientes incluso desde otras comunidades autónomas.
Sin embargo, según relata Ana Ferrer, presidenta de ENDOSUR FEM, la situación comenzó a cambiar tras la pandemia. “Desde aproximadamente 2021 o 2022 mantenemos un contacto permanente con la Consejería de Salud para trasladar todas las irregularidades que las propias pacientes nos iban comunicando. Hemos mantenido reuniones presenciales y telemáticas, incluso llegamos a reunirnos con responsables políticos en el Parlamento andaluz, pero la respuesta nunca llegó”, explica.
La asociación asegura que durante esos encuentros fue entregando documentación, testimonios y denuncias que describían un deterioro progresivo del funcionamiento de la unidad. “El SAS conocía perfectamente la situación desde hace años. Lo único que hemos pedido siempre ha sido una auditoría independiente que determine qué ocurrió realmente”, afirma Ferrer.
En esa línea, Ketty sostiene que durante años ha tenido “enormes dificultades para conseguir citas y pruebas”, asegurando que todo el proceso asistencial ha dependido de insistir de forma constante para obtener atención médica.
Las denuncias que terminaron acumulándose
Con el paso de los meses comenzaron a repetirse los relatos de mujeres que describían situaciones similares.
Entre la documentación presentada por la asociación figuran denuncias remitidas al Defensor del Pueblo, al Ministerio de Sanidad, al Ministerio de Igualdad, a la Consejería de Salud y a otros organismos públicos.
En esos escritos se recogen presuntas irregularidades como una reducción de las cirugías de alta complejidad, demoras superiores a los dos años en determinadas intervenciones, el supuesto almacenamiento de cientos de solicitudes de ecografía fuera del sistema informático oficial o dificultades para mantener el funcionamiento habitual de la Unidad de Endometriosis.

La asociación insiste en que todos esos extremos forman parte de denuncias formalmente registradas y reclama que sea una investigación independiente la que determine si existieron responsabilidades administrativas o asistenciales.
Ketty insiste, la situación se agravó tras acudir a la sanidad privada, donde le habrían detectado una afectación avanzada de la enfermedad que, afirma, no fue tratada en su intervención inicial. “Tengo la pelvis completamente invadida de endometriosis, con daño en el intestino, los ovarios y un uréter atrapado con riesgo de perder incluso el riñón”, asegura.
“Entré convencida de que todo iba a salir bien”
Entre los testimonios recopilados por ENDOSUR FEM se encuentra el de Daniela Guerrero, una paciente que asegura haber esperado durante meses una intervención compleja con varios órganos afectados y que posteriormente denunció falta de seguimiento posoperatorio.
Ketty, por su parte, explica que actualmente se encuentra en lista de espera para una cirugía urgente multidisciplinar, tras haber sido valorada por digestivo, urología y ginecología especializada, aunque la intervención aún no se ha realizado. La paciente añade además que ha tenido que asumir parte del tratamiento de forma privada, incluyendo nutrición, fisioterapia, tratamiento del dolor y pruebas diagnósticas fuera de su comunidad autónoma, ante la falta de respuesta asistencial.
La versión de las pacientes
Ana Ferrer asegura que los testimonios recogidos por la asociación presentan numerosos elementos coincidentes. “Las pacientes empezaron a contarnos que estaban siendo intervenidas sin los equipos multidisciplinares que tradicionalmente realizaban este tipo de cirugías. Después aparecieron denuncias sindicales sobre solicitudes de ecografías que no estaban registradas en el sistema y empezamos a recibir llamadas de mujeres que aseguraban que sus pruebas simplemente habían desaparecido.”
Según explica, una de las situaciones que más llamó la atención de la asociación se produjo tras una concentración organizada frente al Hospital Materno Infantil. “Muchas pacientes empezaron a recibir llamadas para citarles las ecografías precisamente el mismo día de la protesta. Fue una coincidencia que nos resultó muy llamativa.”
Ferrer insiste en que el objetivo nunca ha sido señalar únicamente a una persona concreta. “Lo que queremos saber es qué ocurrió realmente, quién conocía la situación, por qué no se actuó antes y qué responsabilidades existen. Aunque haya cambiado la jefatura del servicio, seguimos reclamando exactamente lo mismo: Una investigación independiente.”
Ketty concluye describiendo su situación actual como “una vida marcada por el dolor constante y una limitación severa que le impide desarrollar su vida con normalidad”, consecuencia, según afirma, de las secuelas derivadas del proceso quirúrgico.
Más allá del relevo
La salida del Dr. Jesús Salvador Jiménez López no ha cerrado el conflicto. Para ENDOSUR FEM representa únicamente el comienzo de una etapa en la que esperan que todas las denuncias acumuladas durante los últimos años sean analizadas con profundidad.
Las pacientes sostienen que necesitan respuestas, no únicamente cambios organizativos. Reclaman conocer qué ocurrió con las listas de espera, con las pruebas diagnósticas que aseguran no aparecían registradas y con las intervenciones cuya evolución clínica ha terminado generando nuevas reclamaciones. Y mientras tanto, las denuncias continúan su recorrido administrativo esperando ser resueltas.
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