“No entiendo por qué dejaron que retirara la denuncia. Me tienen que dar una explicación”

La sobrina de María, asesinada por su pareja en Antequera, denuncia que el asesino la obligó a retirar de la orden de alejamiento y el juzgado aceptó, dos semanas después de que la policía tuviese que intervenir ante sus amenazas

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Una foto reciente de María, la mujer asesinada por su expareja en Antequera
Málaga Hoy

“No entiendo por qué dejaron que retirara la denuncia. Me tienen que dar una explicación. ¿Cómo permitieron eso después de tres años, si hace solo dos semanas la Policía tuvo que intervenir de nuevo? Esto se podía haber evitado“.

La pregunta persigue a Lakisha desde el asesinato de su tía. La joven no consigue entender cómo María, que había denunciado a su expareja y llevaba casi tres años protegida por una orden de alejamiento, pudo quedarse sin esa protección apenas unos días antes de ser asesinada en Antequera. “Mi tía no se calló; ella gritó, denunció, habló y pidió ayuda. La Justicia la ha dejado sola hasta que la ha matado”, lamenta.

Para la familia, la explicación de lo ocurrido pasa por un momento muy concreto: el día en que María retiró la denuncia. Están convencidos de que no fue una decisión libre, sino el resultado de las amenazas del hombre al que había denunciado.

ANTEQUERA (MÁLAGA), 20/07/2026.- Una mujer de 30 años ha sido hallada este lunes muerta con lesiones de arma blanca en una vivienda de Antequera (Málaga), suceso que investiga la Policía Nacional, que trata de esclarecer si el crimen guarda relación con el suicidio de un hombre de 35 años registrado en esta misma ciudad. El teléfono 112 ha recibido a las 14:00 horas un aviso en el que se alertaba del posible fallecimiento de una mujer, por lo que el centro coordinador ha movilizado a los efectivos sanitarios y la Policía Nacional, ha informado a EFE un portavoz del servicio dependiente de la Agencia de Emergencias de Andalucía. EFE/ Alvaro Cabrera
Operarios trabajan en el lugar donde un la expareja de María la asesinó, en Antequera
EFE/ Alvaro Cabrera

‘La llevó obligada’

En declaraciones a Málaga Hoy, Lakisha relata que aquel día su tía acudió al juzgado acompañada por el agresor. “Había ido con él. La llevó obligada. ¿Cómo quitaron una orden con el agresor al lado y creyeron que todo estaba bien?”, se pregunta.

Según recuerda, todo ocurrió el primer día de la quincena en la que él iba a quedarse con los dos hijos de la pareja, de 4 y 7 años. Cree que aprovechó ese momento para presionarla con el vínculo que más le dolía.

“No tengo duda de que la amenazó con no dejarle hablar con sus hijos. Ella jamás se había separado tantos días de ellos. Solo pensaba que, si mi tía estaba sola, podría quedar con otros hombres, cuando ella nunca le dio motivos para pensar eso”, explica.

Una intervención policial dos semanas antes

La familia insiste en que el miedo no desapareció cuando decayó la protección judicial. Al contrario. Recuerda que el pasado 1 de julio, apenas dos semanas antes del crimen, el agente encargado del seguimiento de María tuvo que intervenir porque el agresor se negaba a devolver a los pequeños después de una visita. Según cuenta Lakisha, el policía habló con ambos para mediar y resolver la situación.

Ahora, al reconstruir aquellos días, cree que ese episodio no fue casual. “Quiso llevárselos la segunda quincena de julio porque tenía planeado hacer esto. Se aseguró de que ella estuviera sola para hacerlo“, afirma.

Ese es otro de los episodios que la familia considera imposible de separar del desenlace.

Trece años de violencia

Cuando habla de la relación de su tía, Lakisha describe trece años marcados por el control, las amenazas y las agresiones. “No la dejaba vivir. La perseguía. La amenazaba. También a sus amigas y amigos”, recuerda.

Explica que María consiguió denunciar después de escapar de un episodio en el que había permanecido retenida. Aprovechó un descuido, mientras el agresor había salido a comprar, para correr hasta una comisaría y pedir ayuda.

Hasta entonces, asegura, el control era absoluto. Tenía acceso a su teléfono móvil, respondía los mensajes haciéndose pasar por ella, la llevaba al trabajo y la esperaba a la salida para impedir que pudiera marcharse.

También llegó a amenazarla con dispararle cuando todavía tenía armas por ser cazador, que posteriormente le fueron retiradas tras la denuncia.

‘La encañonó en más de una ocasión’

Los recuerdos de Lakisha dibujan una violencia que, dice, se prolongó durante más de una década. Asegura que María fue encañonada “en más de una ocasión”, que recibía golpes delante de sus hijos y que incluso fue atropellada por el agresor cuando apenas tenía 18 años.

“Escondía el sufrimiento que arrastraba desde hacía años”

Pero cuando habla de María también quiere rescatar a la mujer que había detrás de la víctima. “Era la mujer más valiente y más soñadora que he conocido.” Siempre aparecía sonriendo en las fotografías, aunque, recuerda, escondía el sufrimiento que arrastraba desde hacía años. “Nunca supo lo que era sentirse querida. Llevaba mucho tiempo intentando salir de esa relación y no la dejaba.”

Lakisha reconoce que durante mucho tiempo desconoció el infierno que vivía su tía.

“Lo supe cuando por fin lo denunció. Una vez me enfrenté con él y me dijo que me mataría a mí antes que a ella. Sé que muchas veces la amenazó con hacerme daño. Por eso dejó de contarme tantas cosas y siempre me decía que ya estaba más tranquilo.”

Una despedida marcada por la culpa

Desde que se conoció el asesinato, familiares y amigos han llenado las redes sociales de mensajes de despedida. “Maltratada durante años. Callada y en silencio dando oportunidades. No te merecías esto. Vuela alto, María”, escribía una persona cercana.

En la despedida que publicó en Instagram dejó también unas palabras que reflejan el dolor con el que intenta afrontar la pérdida de su tía:

“Perdóname eternamente por no haberlo matado antes de que él te matara a ti. Prometo cuidar de tus hijos, hacerlos felices y mantenerte viva en su memoria. Prometo contarles cada detalle de ti y de todo lo que luchaste por ellos. Decirles cada día lo mucho que los amabas. Dame las fuerzas que solo tú sabías darme”.

Mientras intenta asumir lo ocurrido, Lakisha vuelve siempre a la misma pregunta. No entiende cómo una mujer que denunció, que pidió ayuda y que llevaba años intentando salir de la violencia pudo quedarse sin protección apenas unos días antes de que el hombre al que había denunciado acabara con su vida.

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