Cuando una mujer está en peligro, una de las primeras figuras a las que se le enseña a acudir es un agente de policía. Pero este fin de semana tres casos distintos volvieron a colocar a miembros de las fuerzas de seguridad al otro lado de la violencia.
En apenas unos días, un policía nacional fue detenido en Granada acusado de intentar drogar a una mujer durante una cita, tres policías canadienses fueron arrestados en Barcelona por una agresión sexual dentro de un taxi y un guardia civil asesinó presuntamente a su mujer y a su hijo en una casa cuartel de Alicante antes de suicidarse. Tres episodios distintos, ocurridos en contextos diferentes, pero unidos por una misma contradicción: la de quienes representan autoridad y protección apareciendo vinculados a la violencia contra las mujeres.
Intentó de sumisión química
El primero de los casos ocurrió en Granada. Un agente de la Policía Nacional, que ya se encontraba suspendido de empleo y sueldo desde 2025, fue detenido después de que varios testigos alertaran de que había vertido una sustancia en la copa de una mujer con la que había quedado en un bar de la ciudad. Según la investigación, la víctima había acudido al baño cuando el hombre aprovechó para manipular la bebida. Otro cliente observó la escena y avisó al personal del local y a la Policía.

Las cámaras de seguridad del establecimiento habrían grabado lo sucedido y la bebida fue intervenida para su análisis. La mujer terminó denunciando los hechos y el juzgado dejó al agente en libertad provisional mientras continúa la investigación, con orden de alejamiento y prohibición de comunicación con la víctima. El caso ha generado una fuerte reacción en Granada no solo por la gravedad de los hechos, sino también por el elemento de confianza asociado al uniforme. La víctima, según publicaron varios medios, había conocido al agente a través de una aplicación de citas y el hecho de que fuera policía le transmitió seguridad.
Agresión sexual dentro de un taxi
Pocas horas después trascendía otro caso en Barcelona. Los Mossos d’Esquadra detuvieron a tres policías canadienses acusados de agredir sexualmente a una mujer dentro de un taxi en el distrito de Ciutat Vella. Los agentes, que estaban de vacaciones en España, habrían subido al vehículo junto a la víctima durante la madrugada.
Según la investigación, uno de ellos realizó tocamientos a la mujer y otro la golpeó cuando intentó resistirse. La víctima pidió ayuda y la intervención policial terminó con la detención de dos de los agentes en Barcelona. El tercero fue localizado más tarde en Palma de Mallorca después de abandonar la ciudad. Uno de ellos ingresó en prisión provisional.
El caso volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la violencia machista ejercida por hombres que pertenecen a cuerpos encargados precisamente de perseguir este tipo de delitos. También el impacto simbólico que generan estos episodios cuando quienes aparecen implicados son figuras asociadas a la autoridad y la seguridad pública.
Se investiga un doble asesinato por violencia de género
El tercer caso fue el más estremecedor. En Dolores, Alicante, fueron hallados muertos un guardia civil, su mujer y el hijo de ambos dentro de una vivienda de la casa cuartel donde residían. La investigación apunta a que el agente asesinó primero a su familia con un arma de fuego y posteriormente se suicidó.

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género investiga el crimen como un caso de violencia machista. La conmoción fue especialmente intensa por producirse dentro de una instalación oficial de la Guardia Civil, un espacio asociado precisamente a la protección y la seguridad.
Cada vez que ocurre uno de estos episodios reaparece la misma pregunta: qué sucede cuando quienes deberían ser un refugio para las víctimas aparecen también entre los agresores. Porque el uniforme no elimina la violencia machista ni inmuniza frente al abuso de poder.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

