La Policía Nacional, en el punto de mira: los casos de abuso y acoso se multiplican

El último escándalo ha saltado en el Senado, donde agentes han denunciado al comisario por acoso: "Cualquier excusa era buena para burlarse de nosotros"

José Ángel González, ex DAO de la Policía Nacional.
Kiloycuarto

Los escándalos se multiplican en la Policía Nacional. Desde que salió a la luz la presunta agresión sexual del ex DAO, no han dejado de aflorar casos de esta índole y abusos en el seno del Cuerpo. El último, la denuncia a través del SUP, sindicato policial, contra el comisario del Senado por presunto acoso laboral a sus agentes. Pero también se ha reportado un caso de acoso laboral en la embajada de Kenia y de agresión sexual en la de India.

En la Cámara Alta, los agentes describen una situación imposible, según las fuentes consultadas. “Tenían que hacer sus necesidades fuera de la comisaría, estaban en alerta constantemente, les obligaba a salir a 40 y pico grados al sol para hacer la patrulla…”. Y relatan episodios extremos: “Un compañero llegó un día arrastrando la pierna diciendo que tenía que ir al médico y le dijo que no era nada, que fuera al médico del Senado. Le estaba dando un ictus. La liaba por todo y cualquier excusa era buena para burlarse o dejarles en ridículo”.

Ahora, la Dirección General de la Policía Nacional ha abierto una evaluación interna de riesgos psicosociales para evaluar el ambiente laboral. Las medidas correctoras se definirán cuando se analice todo. Si bien, fuentes consultadas por Artículo14 denuncian también irregularidades en el proceso: ”Hay falta de confidencialidad durante las pruebas grupales. Muchos trabajadores sienten presión o miedo”, aseguran. Por ello, desde el SUP han solicitado que las evaluaciones se hagan de manera individual.

El caos de Kenia

A este caso se une otra denuncia que ya está siendo investigada en la Audiencia Nacional por la vía penal. En este caso, una agente ha denunciado a la inspectora jefe de la embajada de España en Kenia por acoso laboral y malversación de fondos.

La querella se divide en dos bloques. En el primero, la querellante relata irregularidades que cometía la inspectora jefa. Presentaba tickets de repostaje de gasolina desmesurados incluso cuando ni si quiera estaba de servicio. Además, faltaba al trabajo de manera injustificada.

La agente denunciante mantuvo una conversación privada con la inspectora afeándole este comportamiento y desde ese momento, según cuenta la querella a la que ha tenido acceso este periódico, la inspectora cambió radicalmente el trato hacia ella.

La inspectora empezó a abusar de su superioridad jerárquica. En conversaciones de Whatsapp aportadas le decía “que soy tu jefa, coño”, “que podría ser peor”, “déjate en paz de tonterías y exquisiteces que no proceden y lo sabes de sobra”, relata la querella.

El trato vejatorio continuó haciéndola desplantes, aislándola del resto del personal de la embajada. Incluso permitió al Jefe del Equipo de Seguridad una conducta de connotación sexual explícita: “Sentado frente a ella, manipuló de forma lenta y repetida una botella de cerveza vacía con movimientos inequívocamente simuladores de una masturbación, acompañando dichos gestos con miradas hacia la Inspectora Jefa”, cuenta la querella. Todo ello ante la pasividad de la inspectora.

El caso del DAO

También en los tribunales prosigue la causa por agresión sexual del ex máximo jefe de la Policía Nacional, José Ángel González. La querella relata un episodio de abril de 2025 en el que González obligó a la víctima a subir a su piso oficial donde en contra de su voluntad le metió los dedos en sus partes íntimas mientras la vejaba y le gritaba: “Oye, que soy el DAO”.

Esta semana declararon ambos en los juzgados. González reivindicó su inocencia dijo ser víctima de una trampa: “Me ha destrozado la vida familiar, personal y profesional. Yo aquí solo veo ruindad, maldad y odio. No hay nada más”.

Además, González llamó loca e histérica a la víctima y dijo que el audio de la agresión no relata los hechos que describe la denunciante, que todo se trata de un ataque de celos y rabia por la frustración de no haberle concedido los beneficios laborales que ella pretendía.

Por su parte, la víctima ratificó la denuncia y los hechos. En una declaración muy complicada en la que contestó a todas las preguntas.

El caso de la India

Por último, también está en fase avanzada de investigación en la Audiencia Nacional un caso de agresión sexual y laboral del inspector jefe de la embajada de India hacia su subordinada.

En los audios presentados en la querella como prueba, se escucha que le amenazaba, la vejaba e incluso le profería besos incontenidos: “Yo soy muy retorcido. Mucho”, “Te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado”, le llegaba a decir el comisario a la querellante.

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