Cuba en “hora cero”: sin combustible desde enero y con el régimen al borde del colapso

Más de 3 millones de cubanos han huido de su país desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Katherine y Ana, dos jóvenes cubanas, son sólo algunas de las que comparten su huida en redes sociales

Una persona caminando por una calle sin luz durante un apagón en La Habana (Cuba).
EFE/ Ernesto Mastrascusa ARCHIVO

Ni Katherine ni Ana, dos jóvenes cubanas, nacieron queriendo irse. Lo descubrieron cuando crecieron y, poco a poco, se dieron cuenta del futuro que les esperaba si se quedaban en la isla de la Revolución. Atrás dejan a sus padres y a sus amigos, que se quedan La Habana. “¿Acaso nos dejaron otra opción?”, se pregunta Katherine el mismo día que deja su país y retransmite el viaje por redes sociales.

Ana ese viaje ya lo ha hecho. Ahora vive en Galicia y se dedica a crear contenido sobre su nueva vida en España. En sus vídeos relata la falta de libertad de expresión en la isla de Castro y, aunque las comparaciones son odiosas, es inevitable que compare la vida que tenía en Cuba y con la que ahora tiene en Galicia.

Entre ellas no se conocen. No se siguen en redes sociales y probablemente nunca lo hagan, pero su relato refleja el sentir de la diáspora que, desde 1959, abandona el país en masa. Desde entonces, casi 3 millones de cubanos -de los 12 totales- han emigrado a otros países. En La Habana continúan aún 9 millones de personas que, desde siempre, pero sobre todo en las últimas semanas, viven apagones generalizados, una inflación galopante y un colapso energético que amenaza con tumbar el régimen de Díaz-Canel.

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Cuba, al borde del colapso

El turismo, hasta ahora el principal motor económico del país, se ha desplomado. Y el último apagón -hace menos de una semana y el sexto en año y medio- dejó a toda la isla sin luz por la congestión del 100% de su sistema eléctrico.

Katherine y Ana hablan de todo esto en sus redes sociales. Antes de llegar a España, sus cuentas en TikTok o Instagram servían como el único altavoz para retransmitir al mundo la situación de Cuba. Ahora lo siguen haciendo, aunque desde un lugar más seguro. “Las últimas horas no se sienten épicas, se sienten raras”, explica Katherine, bajo el pseudónimo “aprendendora”. No me fui de Cuba por los continuos apagones“, explica, “sino porque quiero ser libre“.

Una persona pasa en bicicleta por una calle en medio de un apagón, en La Habana
EFE/ Ernesto Mastrascusa

La caída de Maduro en Venezuela, hasta ahora principal proveedor de petróleo a la isla, ha empeorado la situación a pasos agigantados. Tampoco México, a pesar de los últimos intentos de Sheinbaum, continúa auxiliando a la isla. La estrategia de Trump, cada vez más cuestionada por organizaciones de derechos humanos, consiste en asfixiar a la isla para poder “tomarla de forma amistosa”.

Corren como la pólvora cientos de videos en redes sociales enseñando una Habana repleta de basura, con edificios colapsados y prácticamente vacía. Sin gasolina y sin electricidad, el régimen de Díaz-Canel ha comenzado, obligado y a regañadientes, a mantener los primeros contactos diplomáticos con la administración estadounidense.

Tal es el desgaste, que el régimen de Díaz-Canel ya ha anunciado la liberación en los próximos días de más de 50 presos para reflejar “el espíritu de su buena voluntad”. “La situación es insostenible”, reconoce el mandatario ya ante los periodistas, y cada vez más cubanos creen que el siguiente paso puede ser uno parecido al que dio Trump en Venezuela.

Una parada de autobús, durante un apagón en La Habana (Cuba)
EFE/ Ernesto Mastrascusa

El precedente de Maduro

Aunque el precedente de enero y el arresto a Maduro es, según advierten los expertos, peligroso y viola el derecho internacional, muchos cubanos quieren que se intervenga en la isla. Sin embargo, la experiencia pesa más que la esperanza. Y crece el temor de que la transición en la isla se haga de forma estética y maniquea: es decir, sustituyendo la cabeza visible y dejando en el poder al resto del entramado.

En Venezuela ese fue precisamente el movimiento. La presidenta encargada de la transición no fue María Corina Machado, sino Delcy Rodríguez. La decisión, que sorprendió a expertos en relaciones internacionales, tenía sentido. Trump buscaba una figura cercana a Maduro, formada y con un profundo conocimiento de cómo funciona el entramado económico y petrolero del país.

De replicarse los pasos y tal como adelantó este mismo periódico, en Cuba ya resuenan varios nombres para sustituir a Díaz-Canel. Aunque muchos de ellos son hombres, hay una mujer que gana en todas las quinielas: Ana María Mari Machado, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado. Con décadas de trayectoria institucional pero con mucha menos exposición que Díaz Canel, es una de las figuras históricas del aparato judicial y parlamentario.

En cualquier caso y aunque Trump no pare de repetirlo, el conflicto en Oriente Medio parece que está desgastando a Washington más de lo que reconoce. Y aunque los primeros contactos podrían indicar un posible acuerdo entre ambas administraciones, de momento Cuba sufre su peor crisis desde los años 90. “Supongo que esta vez nos ganaron”, termina diciendo Katherine en uno de sus vídeos justo antes de embarcar en el avión.