La guerra total en Oriente Medio no solo ha supuesto escenarios imprevistos en el campo de batalla. En el marco geopolítico, se están reconfigurando a marchas forzadas las alianzas regionales. Desde Emiratos Árabes Unidos (EAU), el país que más ataques de drones y misiles iraníes recibe junto a Israel, se da por hecho que los continuos bombardeos sobre instalaciones energéticas, hoteles, puertos o aeropuertos en el Golfo Pérsico acercarán a más monarquías árabes al estado judío.
“Los ataques de Irán sobre estados del Golfo fortalecerán el rol de Israel en la zona, en lugar de disminuirlo”, consideró Anwar Gargash, ministro de exteriores de Emiratos Árabes Unidos, durante una conferencia este martes. Desde 2020, el país estableció relaciones formales con Jerusalén tras la firma de los “Acuerdos de Abraham”, un pacto impulsado por la primera administración Trump que también firmaron Bahréin, Marruecos y Sudán.

Gargash insinuó que “para los países que no tienen (relaciones), supongo que se abrirán nuevos canales”. Sus palabras se referían indirectamente a otros estados vecinos como Kuwait, Omán o Arabia Saudí, el gran referente del mundo árabe suní con el que Israel aspira a establecer vínculos diplomáticos. Sin provocación previa, todos estos países han sido blanco frecuente de ataques desde Irán, que les apunta como medida para presionar a Estados Unidos para frenar la guerra por las consecuencias que tiene en el incremento de los precios de los combustibles.
Los ataques iraníes dispararon el recelo de las ricas monarquías árabes sobre la opción de que Teherán retenga armas o capacidades de reconstruir sus arsenales, ya que podría repetirse el mismo patrón en caso de nuevos estallidos bélicos. Pese al temor, ningún estado del Golfo Pérsico se ha sumado a la ofensiva de EE UU e Israel. Por ahora, se limitaron a explorar vías para mejorar su capacidad defensiva, que incluye llamados de socorro a Ucrania para proveer su experiencia en la lucha para neutralizar la amenaza de los drones de fabricación iraní usados por el Ejército ruso.

Ante la insistencia de Donald Trump a países de la OTAN para que se unan en el esfuerzo militar para asegurar el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, donde las fuerzas iraníes sabotean a embarcaciones petroleras, Gargash insinuó que su país podría unirse al esfuerzo internacional bajo coordinación de Washington. “No vemos 2.000 misiles y drones israelíes apuntándonos, son iraníes”, recordó el ministro de Exteriores emiratí.
El actual conflicto ha hecho aflorar diferencias históricas en el mundo islámico. Irán, referente del chiismo, mantuvo una tensa relación con sus vecinos del Golfo Pérsico, que albergan bases militares estadounidenses a escasos kilómetros de su territorio soberano. “En esta guerra también vemos la importancia de la conexión con América”, agregó Gargash.

El gran cambio tectónico se está produciendo en Qatar, país que ha mantenido ambiguas alianzas con actores enfrentados. Hasta hace poco, compartía con Irán su apuesta por financiar a las milicias armadas palestinas. No obstante, desde el retorno de Trump a la Casa Blanca, Doha ha priorizado sus vínculos económicos con Washington. Tras el retorno del presidente estadounidense a la Casa Blanca, fue obsequiado con un avión de lujo por parte de la monarquía qatarí.
A pesar de la amenaza que representa Irán, Qatar ha mantenido durante mucho tiempo una de las relaciones más equilibradas con Teherán en el Golfo. Ambos países comparten el yacimiento de gas natural más grande del mundo (atacado por Israel), y Doha ha servido durante mucho tiempo como un canal de comunicación clave entre Irán y Occidente.
Pero en un movimiento inesperado, el canal Al Jazeera -brazo mediático de Doha muy crítico con Israel- publicó un artículo de opinión avalando la estrategia militar de Washington y Jerusalén contra Irán. Para el columnista Muhanad Seloom, “la estrategia contra Irán está funcionando”. La intencionalidad de la publicación es evidente.

Y es que más allá de las inconcreciones de Trump o las afectaciones económicas, “el líder supremo de Irán ha muerto, su sucesor está presuntamente herido y todos los principales instrumentos de proyección de poder iraní (misiles, infraestructura nuclear, defensas aéreas, armada, redes de mando interpuestas) han sido degradados hasta el punto de ser irrecuperables a corto plazo”, destacó Seloom.
Qatar ha tomado más medidas para combatir a Irán. Este martes, anunció el arresto de diez sospechosos, acusados de formar dos células operativas de las Guardias Revolucionarias en su territorio. Según informaron las autoridades, estaban al cargo de espiar instalaciones militares y otros lugares sensibles en el país. Qatar, que normalmente evita hacer públicos este tipo de arrestos, trató de intermediar en las semanas previas para evitar el conflicto. En otro movimiento sin precedentes, Doha arrestó a dos analistas de Al Jazeera, Faima al-Samadi y Saeed Ziad, acusados de apoyar abiertamente a Irán durante la guerra.

Según un informe de 2023 del Center for Strategic and International Studies (Washington), Irán ha sido durante mucho tiempo una amenaza principal para la seguridad en el Golfo debido a sus capacidades de misiles y sus milicias proxy, como los hutíes de Yemen. Sin embargo, aún cuestionaba si Irán “atacaría a todos los estados árabes”, una evaluación que ha sido desmentida por los acontecimientos recientes.
