El objetivo del Consejo Europeo, que se reúne hoy en Bruselas, es reactivar la economía del bloque comunitario. Aunque desde hace tiempo figura en la “lista de cosas que hacer” de la Comisión Europeea, la guerra en Oriente Medio y su efecto contagio a cada vez más países de la región había hecho que se reordenasen las prioridades.
A Bruselas llegan hoy los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE para intentar responder a una pregunta que desde hace tiempo les preocupa: cómo reforzar la economía del bloque e intentar paliar la crisis que afecta al petróleo y a los precios de la energía.
A la cita acude el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que rodeado de sus homólogos, intentará marcar agenda después de haber comprobado que el viento sopla a su favor. Sus reiterados “noes” a Donald Trump han comenzado a favorecerle. Y su resucitado “no a la guerra” no sólo le ha dado resultados en Castilla y León, sino que ha conseguido que cada vez más estados comiencen a seguir sus pasos.

Para Hana Jalloul, eurodiputada socialista, el papel que debe jugar la UE en este conflicto es el del multilateralismo y el respeto al derecho internacional. “Debemos exigir la protección de la población civil y trabajar activamente para frenar la escalada”, asegura en conversación con este periódico.
Jalloul no sólo es una eurodiputada de la misma familia política a la que pertenece Pedro Sánchez. Es también una de las españolas más influyentes y destacadas de la política internacional y la vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo. Para ella, hay un claro efecto contagio entre la posición que defiende España y a la que se suman cada vez más países del bloque. “La voz del Gobierno de España está influyendo, porque cada vez más países entienden que la vía militar no va a resolver este conflicto”, explica.
Sobre el estrecho de Ormuz y la posibilidad de reabrirlo en una misión especial, Jalloul considera que es un arma de doble filo. “Participar en una misión sin un mandato claro y sin un marco multilateral sólido puede aumentar la tensión en lugar de reducirla”.
– Europa se reúne en Bruselas en plena escalada en Oriente Medio. Con Irán atacando a sus vecinos, Israel bombardeando posiciones en Líbano y Estados Unidos golpeando objetivos iraníes, ¿qué papel cree que debe jugar la Unión Europea en esta crisis?
– Europa tiene que estar a la altura de este momento y comienza por condenar los ataques unilaterales militares ilegales de Estados Unidos e Israel a Irán. No podemos abandonar el derecho internacional y ser un actor secundario en una crisis que afecta directamente a nuestra seguridad y a la estabilidad global. La Unión Europea debe liderar la defensa del derecho internacional, exigir la protección de la población civil y trabajar activamente para frenar la escalada.
El caso del Líbano es muy hiriente, por primera vez el gobierno del Líbano había comenzado un proceso de desarme del grupo terrorista de Hizbulá -cuyas acciones hemos denunciado y responsabilizado siempre- y sin embargo; los libaneses están reviviendo una guerra injusta. Los asesinados llegan a las 700 personas, 100 de ellas niños y con más de 800.000 desplazados de sus casas como consecuencia de la ocupación israelí en el sur del país. Recordemos que el Líbano ya vivió un genocidio reconocido por Naciones Unidas en 1982, cuando entre 1.500 y 3.500 civiles palestinos fueron asesinados en Sabra y Chatila por milicias falangistas y el Ejército israelí.

Como ha dicho el presidente Pedro Sánchez, hace falta coraje para aprender lecciones del pasado y de lo ocurrido tras la guerra de Irak de 2003 y para buscar soluciones ante los desafíos actuales. Y eso pasa por algo muy claro: cumplir con el derecho internacional. Nuestra prioridad tiene que ser la diplomacia.
– España ha defendido en varias ocasiones la desescalada y la vía diplomática. ¿Cree que la posición española está influyendo en el debate europeo o que la UE sigue dividida ante el conflicto?
– La posición de España está siendo clara y coherente: apostar por la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional. Y esa voz está influyendo, porque cada vez más países entienden que la vía militar no va a resolver este conflicto. Pero también es evidente que la Unión Europea sigue teniendo diferencias internas. Por eso es tan importante reforzar la unidad. En la misma línea de lo que ha defendido el Gobierno de España, no podemos olvidar que las relaciones comerciales, por ejemplo, deben abordarse en el marco de la UE, y ha sido Donald Trump quien ha iniciado una guerra comercial con sus aliados, lo que refuerza aún más la necesidad de una Europa cohesionada.

– Uno de los debates abiertos estos días es la seguridad marítima en el Golfo y el estrecho de Ormuz. España, igual que Italia o Alemania ya han expresado su negativa… ¿Qué consecuencias podría tener participar en una misión internacional para garantizar la navegación?
– La seguridad marítima es importante, pero hay que ser muy prudentes y coherentes con el derecho internacional. Participar en una misión sin un mandato claro y sin un marco multilateral sólido puede aumentar la tensión en lugar de reducirla. España está defendiendo una posición responsable: cualquier implicación debe ser estrictamente defensiva, con objetivos muy definidos y dentro de una estrategia política más amplia de desescalada. La propia Kaja Kallas tuvo que cambiar su discurso tras salir del Consejo de los Ministros de Exteriores Europeos y comprobar que la mayoría de los países compartían la misma postura que nuestro gobierno.

– El recrudecimiento del conflicto vuelve a plantear la cuestión de la defensa europea. ¿Está preparada la UE para actuar con autonomía estratégica o sigue dependiendo demasiado de Estados Unidos en crisis como esta?
– La autonomía estratégica de la Unión Europea pasa por su liderazgo. La Unión Europea ha avanzado, pero no lo suficiente. Seguimos dependiendo en parte de Estados Unidos, y eso se nota en crisis como esta. Los socialistas hemos apostado siempre por la creación de un ejército europeo, por ejemplo; pero no hay acuerdo entre los grupos políticos. Ahora bien, la autonomía estratégica no es solo militar. También es política. Y aquí hay un riesgo claro: el auge de la extrema derecha en Europa está erosionando las reglas internacionales y promoviendo visiones nacionalistas que debilitan el proyecto europeo. Frente a eso, necesitamos más Europa, no menos.

– Hoy uno de los invitados al Consejo es Zelenski, que ayer estuvo en España… Más allá de las decisiones concretas que se adopten en Bruselas, ¿nos estamos olvidando de Ucrania?
– No podemos tener dobles estándares. La UE tiene un compromiso firme con su soberanía y no puede permitirse distraerse cada vez que surge una nueva crisis. Nuestra credibilidad depende de mantener una posición coherente y sostenida. El Parlamento Europeo y la Comisión seguimos apoyando a Ucrania, sin ir más lejos, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron un nuevo instrumento financiero que permitirá movilizar hasta 90.000 millones de euros en apoyo a Ucrania hasta 2027, incluyendo ayuda presupuestaria y refuerzo de sus capacidades de defensa. Sin embargo, la semana pasada Trump anunció el levantamiento de sanciones al petróleo ruso, en contra de los intereses de la Unión Europea, y no hubo una condena. El gran ganador de la guerra es Rusia.
