Aunque la petición inicial partió de Donald Trump, ahora es la UE la que mueve ficha para intentar convertir la idea en una realidad. La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, anunció este lunes la intención de enviar una misión especial de la Unión para intentar reabrir el estrecho de Ormuz, que este lunes cumple 18 días blindado con el precio de barril rondando los 105 dólares.
La idea, propuesta por Trump el sábado a través de su red social, consiste en diseñar una misión especial para poder reabrir el estrecho de Ormuz. Desde el sábado, el presidente estadounidense anima a países como China, Japón o Corea del Sur a sumarse a buques estadounidenses para intentar frenar la crisis que golpea a los mercados. Desde entonces, Trump lleva ejerciendo toda la presión que puede también sobre la UE, y ha augurado un “muy mal futuro” a todos los aliados que no participen.
Pero la propuesta es sencillamente imposible. Así de tajante respondió Kallas antes las ideas del magnate, descartando la implicación de una misión en la que participe la OTAN. “Ormuz está fuera del ámbito de la OTAN”, aseguró Kallas, mientras reconocía que ya estaba buscando otras vías para poder reabrir el principal cuello de botella petrolero mundial.

Las baraja de opciones de Kallas
A primera hora de la mañana, todas las miradas de la Alta Representante se dirigían a Naciones Unidas y a su presidente, Antonio Guterres. De todas las vías posibles, la que tenía más fuerza era la de implementar una misión especial parecida a la que ya permitió reabrir el tráfico del cereal cuando Rusia invadió Ucrania en 2022.
Según explicó a los periodistas Kallas a su llegada al Consejo de Asuntos Exteriores, este fin de semana había mantenido contactos con Antonio Guterres. “El cierre del estrecho de Ormuz es muy peligroso para el suministro de petróleo, pero también es problemático para los fertilizantes. Y si faltan fertilizantes este año, el que viene también habrá escasez de alimentos, así que discutí con Guterres cómo llevar esto a cabo”, aseguró.

Otra de las opciones, mantuvo en el aire Kallas, era la de modificar la misión europea ‘Áspides’. La idea sería reorientar la misión naval presente en el mar Rojo para poder reabrir el estrecho. Esta operación, lanzada en 2004 para proteger a la UE de posibles ataques hutíes, podría ahora dirigirse hacia el estrecho de Ormuz. Para Kallas es la “opción más sencilla”. “Si queremos tener seguridad en esta región, lo más fácil sería utilizar la operación que ya tenemos allí y quizá modificarla un poco”.
El “no” de los 27
Kallas, que lleva desde que comenzó el conflicto haciendo equilibrios para intentar poner de acuerdo a los 27, era consciente, sin embargo, de que no todos los países estaban de acuerdo con ninguna de las dos medidas. Ni con Donald Trump ni tampoco con la Unión Europea. Los estados miembro rechazan de plano participar en cualquier misión en el estrecho que pueda recrudecer la escalada bélica en Oriente Medio.

Francia, Italia, Alemania -a pesar de Merz- y España no están convencidos de implementar una misión de este tipo. Francia considera que “no se dan las condiciones”; Italia, que no quiere entrar en una guerra; Alemania, que apuesta por “negociaciones y no participar en el conflicto”; y España, “lo que está es en la desescalada”.
El país más claro ha sido el ministro de Exteriores alemán, que le pasa la pelota a Estados Unidos, al que responsabiliza de haber comenzado el conflicto. “¿Qué espera Donald Trump que haga uno o dos puñados de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que la poderosa Armada de Estados Unidos no pueda hacer? Esta no es nuestra guerra. Nosotros no la hemos empezado”, aseguró Boris Pistorius.
Kallas, hasta ahora con un papel más que discreto y pendiente de cómo avanzaba la escalada bélica en Oriente Medio, intenta ahora tomar cartas en el asunto. Y aunque planteó todas estas opciones a los jefes de la diplomacia, tantos “noes” tumbaron todas sus propuestas.
Después de toda una jornada en la que Kallas se encontró con el portazo de los 27, salió a defender la posición del bloque. “La UE no tiene ningún interés en que la guerra se prolongue sine die (…) Esta es una guerra que no es de la UE pero hay intereses nuestros que están en juego“, advirtió la Alta Representante.

La UE no participará en ninguna misión militar sobre el estrecho de Ormuz
Lo que está claro es que los gobiernos mueven ficha para intentar que la crisis, que ya se nota en los bolsillos, no engorde todavía más la factura. Porque ni el recrudecimiento de los ataques sobre Teherán ni tampoco el parche de levantar las sanciones a Rusia han sido suficientes para que se alivie la crisis del petróleo.
Irán, bloqueando el estrecho, está demostrando que puede mantener en jaque la economía mundial el tiempo que quiera. Y de momento, la UE se mantiene firme ante las amenazas de Trump. Ni invocar el artículo 5 de la OTAN, ni misión especial sobre el estrecho de Ormuz. La apuesta es, de momento, la diplomacia.
