Testimonio

“La Habana es ahora una ciudad zombi”, la dura realidad de una cubana atrapada en el pulso entre Trump y la dictadura comunista

Yolanda, de 32 años, denuncia desde la isla que "la revolución no funciona" y describe la desesperación de los cubanos ante el enésimo apagón: "Esto ya no es vida"

Mujeres compran alimentos en un puesto ambulante este lunes, en La Habana (Cuba).
EFE/ Ernesto Mastrascusa

En sus 32 años de vida, nunca había visto su ciudad así. “La Habana es ahora una ciudad zombi. No hay nadie por la calle y todo está a oscuras por las noches”, cuenta Yolanda a Artículo 14 a través de una precaria línea telefónica.

Como muchos otros en Cuba, tiene miedo a las represalias, así que pide que no se use su nombre completo. Es una joven profesional que trabaja para una representación extranjera en la isla, pero eso no la protege de lo que define como “una situación desesperada”.

“Antes teníamos apagones, pero yo digo que ahora tenemos alumbrones, porque es más rato el que estamos sin luz que con ella”. Es uno de los nueve millones de cubanos que han tenido que habituarse a vivir sin la energía más esencial.

Una mujer camina por una calle de 2026 en La Habana (Cuba).
EFE/ Ernesto Mastrascusa

Sin una gota de petróleo

La isla lleva años sufriendo apagones resultado del deterioro de su red eléctrica, pero el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde el pasado enero han llevado las cosas a un punto crítico. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó entonces con aranceles a los países que le enviaran petróleo a Cuba y, según confirmó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una inusual aparición televisada el pasado viernes, la isla lleva tres meses sin recibir una gota de petróleo, lo que la ha abocado a un colapso total que tuvo su culmen en un apagón nacional este lunes.

El gran proveedor de petróleo de la Cuba castrista, la Venezuela chavista, interrumpió el suministro por presiones de Washington después de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, fuera capturado en Caracas por fuerzas estadounidenses.

Desde entonces, la vida de Yolanda no ha hecho más que complicarse, sobre todo por la falta de combustible. “Mucha gente ha dejado sus trabajos porque no tienen como llegar hasta ellos o hacerlo les cuesta más de lo que ganan; yo aún conservo el mío, pero cada vez tengo más difícil llegar hasta él”, cuenta.

Activistas suben ayuda humanitaria a un buque con destino a Cuba este jueves, en Yucatán (México).
EFE/ Lorenzo Hernández

A lo que ya ha tenido que renunciar es a ir al gimnasio. “Solo puedo llegar a pie, pero el camino está oscuro por la noche y me parece peligroso”.

Entre la incertidumbre y la desesperación

Aún no sabe qué, pero está convencida de que algo va a pasar en su país: “La gente está desesperada porque esto ya no es vida”.

El desenlace probablemente esté en gran medida en manos de Trump. Según informes publicados, su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, negocia el futuro de la isla desde hace semanas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del nonagenario Raúl Castro y verdadero agente del poder entre bambalinas en la dictadura cubana.

Díaz-Canel admitió que hay negociaciones en curso con Estados Unidos para “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales”. Trump las resumió con la brutal claridad que le caracteriza: Creo que tendré el honor de tomar Cuba”, dijo Trump, que añadió: “Podré hacer lo que quiera con ella, a decir verdad”.

Una mujer camina por una calle de 2026 en La Habana (Cuba).
EFE/ Ernesto Mastrascusa

El futuro de Cuba

Yolanda trata de sobrevivir en medio de la incertidumbre y sumida en una especie de vacío generacional. “En este país ya no hay jóvenes porque todos se han marchado”, dice. Y con muchos de los mayores que quedan no se entiende. “Mi mamá es militar y tenemos una lucha con ella porque no se quiere ir y culpa de todos los problemas al bloqueo”.

Ella tiene otra opinión. “La Revolución no funciona. El socialismo es un sistema fallido y nosotros queremos lo que tienen en el resto del mundo”, dice.

Cuba
Una partida de dominó durante el último apagón en La Habana (Cuba)
Efe

En el resto del mundo tienen cosas como gasolina y electricidad, que ella extraña. Las penurias, según cuenta, forman parte de los recuerdos de toda su vida. “Recuerdo que de niña pasamos los años del Periodo Especial jugando al dominó para matar el aburrimiento”, comenta, en alusión a los años de severas dificultades económicas que sufrió la Cuba castrista tras el colapso de la URSS, hasta entonces su gran apoyo internacional.

Ha decidido que no va a seguir esperando. Ya hace planes para marcharse a España. Tiene un hermano en Barcelona al que le va bien y piensa reunirse con él. Pero completar los trámites requeridos por las autoridades españolas le llevará tiempo. Y por increíble que resulte en un país habituado al inmovilismo político absoluto, esta vez no sabe si el gobierno de su país caerá antes de que ella pueda abandonarlo.

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