Verano seguro: qué son los Puntos Violeta y cuándo debes acudir a ellos

Puedes acudir si has sufrido acoso, comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas, miradas intimidatorias, persecuciones, tocamientos no consentidos, si alguien está insistiendo pese a tu negativa

Así luce un punto violeta en las fiestas de San Sebastián de los Reyes
Así luce un punto violeta en las fiestas de San Sebastián de los Reyes
Sara Rincón

El verano vuelve a llenar plazas, recintos feriales y festivales de música. Miles de personas salen a disfrutar de conciertos, verbenas y celebraciones populares, pero entre las luces, el bullicio y la diversión también hay una realidad que cada año obliga a reforzar la prevención frente a las violencias machistas. En ese escenario, los Puntos Violeta se han convertido en un recurso cada vez más visible, aunque todavía muchas personas desconocen qué son realmente, cuándo acudir a ellos o quién puede solicitar ayuda.

Para Chelo Álvarez Sanchis, presidenta y psicoterapeuta de la Asociación Alanna, su función va mucho más allá de atender una agresión. “Un Punto Violeta es un espacio seguro de información, prevención y atención frente a las violencias sexuales y las violencias machistas. Su principal objetivo es prevenir las agresiones, atender a las personas que puedan encontrarse en una situación de riesgo o haber sufrido algún tipo de violencia, ofrecer información y acompañamiento, y contribuir a que las fiestas sean espacios seguros y libres de violencia”. La labor comienza mucho antes de que ocurra un incidente. La mera presencia de estos espacios lanza un mensaje claro; la violencia no tiene cabida y quien la sufra no estará sola.

Un lugar al que acudir antes de que la situación empeore

Existe la idea equivocada de que solo se puede acudir a un Punto Violeta cuando se ha producido una agresión física. Sin embargo, la realidad es muy distinta. En muchas ocasiones, la intervención llega precisamente antes de que la situación escale.

Álvarez Sanchis explica que “puedes acudir si has sufrido acoso, comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas, miradas intimidatorias, persecuciones, tocamientos no consentidos, si alguien está insistiendo pese a tu negativa, si te sientes insegura o incómoda, si crees que una amiga o cualquier otra persona puede estar en una situación de riesgo o simplemente si necesitas orientación”. La especialista insiste en que “no es necesario haber sufrido una agresión física para recibir atención”.

Ese carácter preventivo resulta especialmente importante durante las fiestas, donde el consumo de alcohol, las aglomeraciones o la desorientación pueden favorecer situaciones de vulnerabilidad. Identificar a tiempo una conducta de acoso o escuchar a quien comienza a sentirse insegura puede evitar que la violencia llegue a producirse.

Escuchar, acompañar y proteger

Cuando alguien cruza la entrada de un Punto Violeta no encuentra un simple mostrador de información. Detrás hay profesionales formadas específicamente para intervenir en situaciones de violencia machista. En el caso de la Asociación Alanna, además, parte del equipo está integrado por mujeres que han sobrevivido a estas violencias y que, tras completar su proceso de recuperación y recibir formación especializada, acompañan ahora a otras personas desde la experiencia y la empatía.

“La atención se ofrece desde una escucha respetuosa y sin juicios, con apoyo emocional inmediato, información sobre los derechos y los recursos disponibles, orientación sobre las diferentes opciones de actuación y acompañamiento si la persona decide acudir a un centro sanitario, presentar una denuncia o contactar con otros recursos especializados”, explica la presidenta de la entidad.

Cuando la situación reviste mayor gravedad, el trabajo deja de ser únicamente del Punto Violeta. “La coordinación con el 112, los servicios sanitarios, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los servicios sociales y otros recursos especializados es imprescindible para garantizar una respuesta rápida, coordinada y centrada en la protección de la persona“, subraya.

La prevención también depende de quienes observan

Uno de los aspectos menos conocidos es que no hace falta ser la víctima para acercarse a un Punto Violeta. De hecho, muchas intervenciones comienzan gracias a una amistad, un familiar o incluso una persona desconocida que detecta que algo no va bien.

“Puede acudir cualquier persona. No solo quien haya sufrido una situación de violencia, sino también amistades, familiares, personas que hayan presenciado una situación de acoso o agresión, personal de la organización o cualquier persona que tenga dudas o quiera ayudar a otra”, señala Álvarez Sanchis. Su mensaje es claro: “La prevención y la actuación frente a las violencias son una responsabilidad colectiva”.

Un Punto violeta en Zaragoza
Ayuntamiento de Zaragoza

Esa implicación ciudadana puede marcar la diferencia. En muchas ocasiones basta con prestar atención a una discusión, observar que alguien está siendo seguido de forma insistente o detectar que una persona se encuentra desorientada o incómoda para activar la ayuda necesaria.

Mucho más que una carpa en mitad de la fiesta

Aunque suelen identificarse por una carpa o un espacio perfectamente señalizado, el trabajo de los equipos no se limita al lugar donde están instalados. Los Puntos Violeta aparecen habitualmente reflejados en los planos de las fiestas y en la información oficial de festivales y eventos. Sin embargo, su labor también se desarrolla entre el público.

“Nunca dejes sola a una persona que pueda estar sufriendo una situación de violencia; pedir ayuda cuanto antes puede ser fundamental para protegerla”, recuerda la presidenta de Asociación Alanna. Además de atender a quienes acuden directamente, el equipo realiza patrullas preventivas por el propio recinto. Sus profesionales recorren conciertos y zonas de ocio observando posibles situaciones de acoso, detectando comportamientos de riesgo e interviniendo cuando es necesario antes incluso de que alguien solicite ayuda.

Es un trabajo discreto, casi invisible para quienes disfrutan de la fiesta, pero decisivo para muchas personas. Con la llegada de los meses de mayor actividad festiva, recordar la existencia de estos espacios se convierte también en una forma de prevención. Saber dónde están, conocer para qué sirven y entender que cualquier persona puede pedir ayuda contribuye a crear entornos más seguros.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.