Teatro

“A mí ahora el colonialismo me da igual, me importa mi madre”: teatro documental y memoria en ‘Las últimas’

La nueva producción del Centro Dramático Nacional mezcla teatro documental, ficción delirante y testimonios reales para abordar 461 años de relación entre España y Filipinas desde una mirada íntima, política y profundamente femenina

'Las últimas', una creación de Cross Border con texto y dirección de Lucía Miranda, en el Centro Dramático Nacional
'Las últimas', una creación de Cross Border con texto y dirección de Lucía Miranda, en el Centro Dramático Nacional

Una estatua de los últimos de Filipinas inaugurada en 2020. Imelda Marcos compartiendo un cóctel con Carmen Polo en El Pardo. Sor Jerónima de la Asunción cruzando el océano en un galeón. Magallanes muriendo a manos de Lapu Lapu mientras alguien se pregunta si en realidad era Julio Iglesias. Madres que recurren al karaoke cuando la vida se desmorona. Con esas imágenes construye Lucía Miranda Las últimas, una pieza que convierte la historia compartida entre España y Filipinas en una mezcla de teatro documental, memoria familiar y delirio escénico.

La obra, producida por el Centro Dramático Nacional y representada en el Teatro Valle-Inclán hasta el 21 de junio, parte de una experiencia personal que terminó modificando por completo el proyecto. Tres días antes de viajar a Manila para comenzar la investigación, Miranda recibió una noticia inesperada: su madre tenía cáncer. “A mí ahora el colonialismo me da igual, a mí ahora lo que me importa es mi madre”, recuerda haber dicho al aterrizar en Filipinas.

Al día siguiente, la directora filipina J-mee Katanyag le entregó Noli me tangere, la novela de José Rizal considerada fundamental para la independencia filipina frente a España. En el prólogo aparecían de nuevo el cáncer y la madre patria. A partir de ahí, Las últimas empezó a construir un paralelismo entre la enfermedad íntima y las heridas históricas que atraviesan ambos países.

'Las últimas', en el Centro Dramático Nacional
‘Las últimas’, en el Centro Dramático Nacional

Miranda define la obra como su trabajo “más personal” y también el más complejo desde el punto de vista documental. El montaje se apoya en cuarenta entrevistas realizadas entre España y Filipinas, más de ochenta horas de grabaciones y un trabajo de verbatim en el que los testimonios se reproducen palabra por palabra sobre el escenario. La directora insiste en que no pretende ofrecer una lección académica sobre colonialismo, sino abrir preguntas sobre aquello que se hereda y sobre cómo convivimos con esa herencia.

La pieza enlaza constantemente lo político con lo doméstico. El cáncer de la madre aparece como metáfora de una “matria” marcada por siglos de colonialismo, pero también como una reflexión sobre las identidades fragmentadas, la lengua, la religión, el cuerpo o la clase social. “De tu madre heredas unas cosas, de tu país también; el conflicto es decidir qué haces con eso que heredas”, explica la autora.

El elenco refleja precisamente esa mezcla de memorias y procedencias. Junto a Belén Ponce de León participan intérpretes de origen filipino como Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo o Alexandra Masangkay. Para Miranda, era fundamental que la historia estuviera contada desde cuerpos atravesados por esa experiencia compartida y no desde una mirada exclusivamente española.

'Las últimas', un karaoke teatral para hablar de la relación cultural entre España y Filipinas
‘Las últimas’, un karaoke teatral para hablar de la relación cultural entre España y Filipinas

La puesta en escena transforma además la sala grande del Valle-Inclán en una sala de karaoke. El público rodea el espacio central mientras música, coreografías y canciones populares atraviesan continuamente la representación. La Tuna Universitaria Complutense participa en directo como símbolo de una tradición española que la obra revisa constantemente entre el homenaje, la ironía y la incomodidad.

El espectáculo mantiene el lenguaje escénico característico de Miranda, donde lo plástico y lo performativo tienen tanto peso como el texto. El vestuario de Anna Tusell mezcla referencias históricas y contemporáneas, mientras la música de Laurence Aliganga y Nacho Bilbao refuerza el tono híbrido de una obra que pasa del humor absurdo a la confesión íntima sin abandonar nunca cierta sensación de fiesta quebrada.

Más que reconstruir la historia colonial desde un discurso solemne, Las últimas trabaja sobre las contradicciones que todavía sobreviven en el presente. Las palabras que no se dicen, las conversaciones pendientes, las herencias familiares y culturales que continúan operando incluso cuando nadie parece querer nombrarlas. El resultado es una pieza incómoda, emocional y llena de capas, donde el teatro documental convive con el karaoke, el melodrama y la memoria política.

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