Durante la primera semana de junio, las voces de varias familias españolas llegaron a uno de los escenarios más emblemáticos del mundo. Siete familias vinculadas al Coro Canguro del Auditorio de Tenerife viajaron a Nueva York para interpretar composiciones originales en Carnegie Hall, dentro de la colaboración que desde hace siete años une a la ONG española Grandes Oyentes con el Weill Music Institute.
El viaje forma parte del Lullaby Project, una iniciativa nacida en Nueva York en 2011 que utiliza la creación de nanas como herramienta de vínculo, bienestar y acompañamiento familiar. Desde entonces, el proyecto ha crecido hasta formar una red internacional de más de 70 instituciones. Grandes Oyentes, fundada en 2012, es la única organización española integrada en esa comunidad global.
A través de su programa Coro Canguro, la entidad ha llevado al espacio público una práctica que suele permanecer en la intimidad del hogar: cantar a un bebé. Lo que podría parecer un gesto pequeño se convierte aquí en una experiencia artística, comunitaria y cultural.
La crianza también ocupa un escenario
Coro Canguro se define como una iniciativa artístico-musical de innovación social dirigida a mujeres embarazadas y familias con bebés. Su objetivo es promover el bienestar a través de la participación cultural activa y reforzar los lazos afectivos entre madres, padres e hijos desde los primeros meses de vida.
El programa combina sesiones corales, creación musical individual y colectiva y experiencias en estudios de grabación. Las familias no acuden solo a escuchar música ni a recibir una actividad cerrada: participan en la composición de canciones propias, vinculadas a su historia, a su bebé y a su manera de vivir la crianza.
“Los cuidados de la crianza y la mater-paternidad se quedan normalmente en el entorno de lo íntimo, en lo privado del hogar”, explica Yera de Alba, cofundador y director artístico de Grandes Oyentes. “Coro Canguro crea una red artística de familias con bebés a nivel nacional para hacer pública y compartida la crianza y los primeros años de vida”.
Esa es una de las claves del proyecto: dar presencia cultural a una etapa que a menudo queda apartada de los grandes espacios artísticos. Los bebés no aparecen aquí como un obstáculo para acceder a la cultura, sino como parte de ella. Al cantar en lugares como Carnegie Hall o la Hispanic Society, las familias encuentran una dimensión pública para una experiencia que suele vivirse en silencio, cansancio y puertas adentro.

La ciencia de una nana
El proyecto no se plantea solo como una actividad musical. También se apoya en la investigación sobre música, salud y desarrollo infantil. María Magdalena, cofundadora y directora del programa, es investigadora doctoral en el Royal College of Music de Londres y trabaja en la relación entre cultura y salud.
Desde esa mirada, la voz tiene un papel esencial en los primeros vínculos. La nana no es únicamente una tradición sentimental, sino una forma de comunicación temprana entre el bebé y su entorno. Cantar permite acompañar, calmar, reconocer y crear una memoria afectiva compartida.
Evaluaciones científicas realizadas por instituciones como el Columbia University Medical Center y el Centre for Performance Science han señalado los beneficios de este tipo de prácticas en el bienestar familiar. La voz materna se ha descrito incluso como una especie de “cordón umbilical tras el parto”, una prolongación sonora del vínculo entre madre e hijo.
Según Grandes Oyentes, el programa ha contribuido a reducir síntomas de estrés posparto, reforzar la autoestima de las familias y favorecer el desarrollo cognitivo temprano de los bebés. La música funciona así como una herramienta de cuidado, pero también como una forma de reconocimiento: lo que ocurre en la crianza importa, puede compartirse y merece ocupar un lugar en la vida cultural.
Un proyecto con impacto social
El trabajo de Grandes Oyentes ha recibido también reconocimiento institucional. El Ministerio de Cultura ha destacado Coro Canguro como un proyecto con especial impacto social, en línea con una concepción más amplia de la cultura como herramienta de bienestar, cohesión e inclusión.
En 2022, la iniciativa recibió además el National Youth Award en la categoría de cultura. Su crecimiento en los últimos años confirma una tendencia cada vez más visible: la cultura de la primera infancia ya no se entiende solo como entretenimiento para bebés, sino como un ámbito con valor educativo, emocional y social.
La temporada 2025-2026 culmina con el viaje a Nueva York, pero el proyecto mira ya hacia su expansión. Coro Canguro cuenta con sedes en Madrid y Tenerife y prepara nuevos coros en otras regiones de España para el periodo 2026-2027.
La imagen de familias españolas cantando sus propias nanas en Carnegie Hall resume bien el alcance de la iniciativa. Lo que empieza en la intimidad de una casa, junto a una cuna, puede convertirse en una experiencia colectiva y artística. Grandes Oyentes defiende precisamente eso: que la cultura empieza antes de lo que solemos pensar, a veces en una voz que canta muy cerca, cuando todavía no sabemos hablar.

