De reina de Hollywood a un fracaso detrás de otro: el hundimiento de Gal Gadot

Gal Gadot encadena malas críticas mientras intenta consolidar una nueva etapa profesional lejos de 'Wonder Woman'

Gal Gadot en A la carrera - Cultura
Fotograma de 'A la carrera' (2026).
Prime Video

Hubo un momento en el que Gal Gadot parecía destinada a convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood. El estreno de Wonder Woman en 2017 la transformó en un fenómeno internacional, convirtió a Diana Prince en el gran rostro femenino del cine de superhéroes y situó a la actriz israelí en una posición privilegiada dentro de la industria. Nueve años después, el panorama es radicalmente distinto.

Los cuatro últimos estrenos de Gal Gadot dibujan una secuencia difícil de ignorar. Agente Stone obtuvo un 31 % de aprobación de la crítica en Rotten Tomatoes; Blancanieves, un 39 %; El manuscrito de Dante, un 29 %, y A la carrera, su nuevo thriller de acción para Prime Video, ha llegado a situarse alrededor del 10 % en sus primeras valoraciones.

Cuatro películas consecutivas por debajo del aprobado y una pregunta que empieza a perseguir inevitablemente su carrera: ¿qué ha ocurrido con una de las actrices que hace apenas una década parecía tener Hollywood a sus pies?

De conquistar Hollywood con Wonder Woman a perder su gran personaje

Wonder Woman (2017) - Gal Gadot
Fotograma de ‘Wonder Woman’ (2017).
Warner Bros.

Para entender el momento que atraviesa Gal Gadot hay que regresar a 2017. Wonder Woman alcanzó un extraordinario 93 % de aprobación en Rotten Tomatoes y recaudó más de 800 millones de dólares en todo el mundo. La crítica destacó entonces precisamente el carisma de Gadot, cuya interpretación convirtió a la amazona de DC en uno de los grandes iconos cinematográficos de aquellos años.

La película parecía haber encontrado algo difícil de fabricar en los despachos de Hollywood: una estrella reconocible en prácticamente cualquier mercado del planeta. Sin embargo, la trayectoria posterior de Gal Gadot nunca logró reproducir aquel equilibrio entre prestigio, impacto cultural y éxito comercial.

Wonder Woman 1984 cayó hasta el 57 % entre los críticos y proyectos como Alerta roja o Agente Stone ampliaron las dudas sobre su capacidad para sostener nuevos personajes fuera del universo de DC.

El caso de Agente Stone merece un matiz. La película fue un fracaso crítico, pero no de audiencia. Según los datos publicados por Netflix, acumuló alrededor de 109,6 millones de visualizaciones durante el segundo semestre de 2023 y se convirtió en una de las películas más vistas de la plataforma.

El problema para Gal Gadot estuvo en otro lugar. El proyecto había sido concebido con potencial para construir una nueva franquicia internacional de espionaje alrededor de Rachel Stone, pero tres años después no existe una continuación oficialmente anunciada.

Al mismo tiempo, Gal Gadot ha perdido el personaje que definió su carrera. DC Studios está desarrollando una nueva etapa de Wonder Woman sin la actriz. La propia Gadot ha explicado recientemente que llegó a recibir indicaciones de que una tercera película continuaría adelante, pero el proyecto desapareció durante la reorganización impulsada por James Gunn y Peter Safran. Su despedida como Diana Prince elimina así el gran refugio comercial que había acompañado su carrera desde 2016.

‘Blancanieves’ convirtió la mala racha en un problema mucho mayor

Gal Gadot en Blancanieves - Cultura
Fotograma de ‘Blancanieves’.
Disney Pictures

El verdadero punto de inflexión llegó con Blancanieves. La superproducción de Disney debía ser uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de 2025, pero terminó convertida en uno de los tropiezos más sonados del estudio. Con un presupuesto de producción estimado en 269,4 millones de dólares, la película terminó recaudando aproximadamente 205,7 millones en todo el mundo.

La película protagonizada por Rachel Zegler y Gal Gadot arrastró además un 39 % en Rotten Tomatoes y llegó a las salas después de años de controversias. Hubo críticas por las modificaciones respecto al clásico de 1937, polémicas sobre la representación de los siete enanitos, declaraciones de Zegler que provocaron rechazo en determinados sectores y una batalla política que acabó rodeando prácticamente toda la promoción.

En ese último punto apareció también la creciente polarización alrededor de Gal Gadot. Su apoyo explícito a Israel después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y durante la guerra de Gaza provocó campañas de boicot, protestas y un fuerte rechazo en determinados sectores. Gadot llegó incluso a recibir amenazas de muerte y Disney reforzó su seguridad durante la promoción de Blancanieves.

La propia Gal Gadot aseguró posteriormente que la película había resultado muy afectada por la presión existente en Hollywood alrededor de Israel, aunque después matizó sus declaraciones y reconoció que el fracaso respondió a numerosos factores. Esa distinción resulta importante: no existe evidencia que permita atribuir la caída comercial de sus películas a sus posiciones políticas, pero sí existen pruebas de que su imagen pública se ha vuelto considerablemente más divisiva.

‘A la carrera’ confirma una tendencia cada vez más difícil de ignorar

El manuscrito de Dante tampoco consiguió cambiar la situación. La ambiciosa película de Julian Schnabel, protagonizada principalmente por Oscar Isaac y con Gal Gadot interpretando a Giulietta y Gemma, se quedó en un 29 % de aprobación entre los críticos. En este caso sería injusto responsabilizar a la actriz del resultado de una producción coral, pero el título volvió a incorporarse a una filmografía reciente dominada por las malas críticas.

Mucho más significativa resulta A la carrera. Gal Gadot vuelve aquí a ocupar el centro absoluto de una película de acción, dirigida por Kevin Macdonald y construida alrededor de su personaje. Y el resultado inicial ha sido demoledor: el thriller ha llegado a caer hasta un solo dígito en Rotten Tomatoes, aunque la puntuación todavía puede fluctuar al tratarse de un estreno reciente.

Forbes ha señalado precisamente la tendencia que atraviesa la carrera de Gal Gadot: algunas de sus peores valoraciones aparecen cuando deja de ser una pieza dentro de un reparto coral y debe sostener el peso principal del proyecto. Agente Stone y A la carrera, sus dos grandes vehículos recientes como heroína de acción, figuran ya entre las películas peor recibidas de su filmografía.

Eso no significa que Gal Gadot haya desaparecido de Hollywood. Continúa trabajando, produce proyectos a través de su propia compañía y tiene previsto regresar como Gisele a la franquicia Fast & Furious. Su condición de celebridad internacional tampoco ha desaparecido. Pero su posición industrial sí parece haber cambiado profundamente.

La distancia entre aquel 93 % de Wonder Woman y el aproximadamente 10 % inicial de The Runner resume mejor que cualquier discurso la transformación. Gal Gadot sigue siendo famosa, reconocible y capaz de conseguir grandes proyectos. Lo que ha perdido es algo mucho más difícil de recuperar: la sensación de que una película protagonizada por ella constituye por sí misma un acontecimiento. Y después de cuatro estrenos consecutivos destrozados por la crítica, Hollywood empieza a enfrentarse a una pregunta que hace nueve años parecía inimaginable: qué hacer ahora con una estrella que parecía destinada a reinar durante décadas.

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