Cine

El cine prefiere a un animal parlante antes que a una mujer mayor de 60

Un estudio de Age Without Limits revela que, entre las 100 películas más taquilleras estrenadas en Reino Unido entre 2023 y 2025, solo cinco estuvieron protagonizadas por mujeres mayores de 60 años

Emma Thompson en 'El misterio de Cemetery Road'
Emma Thompson en 'El misterio de Cemetery Road'
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La próxima vez que se siente en una sala para ver uno de los grandes estrenos del año, fíjese en quién ocupa el centro de la pantalla. Según un estudio de Age Without Limits, es más probable que ese lugar lo tenga un hombre llamado Chris, o incluso un animal parlante, que una mujer mayor de 60 años.

La campaña analizó las 100 películas más taquilleras estrenadas en el Reino Unido entre 2023 y 2025. El resultado deja una imagen bastante clara del lugar que el cine comercial reserva a las mujeres mayores: solo cinco de esas películas tenían como protagonista a una mujer de más de 60 años.

Las excepciones fueron Jennifer Saunders en Allelujah, Nia Vardalos en Mi gran boda griega 3, Diane Keaton en Book Club: Ahora Italia, Demi Moore en La sustancia y Jamie Lee Curtis en Ponte en mi lugar de nuevo. Cinco casos en tres años, frente a una industria que no deja de presumir de diversidad, representación y conexión con el público.

Más Chris que mujeres mayores

El dato más llamativo del informe es casi absurdo. En el mismo periodo hubo seis películas encabezadas por un actor llamado Chris. Tres de ellas correspondían a Chris Pratt, protagonista o voz principal en Super Mario Bros: La película, Guardianes de la galaxia Vol. 3 y Garfield: La película. A esa lista se suman Chris Pine, Chris Hemsworth y Christian Friedel, protagonista de La zona de interés, a quien sus amigos llaman Chris.

La comparación con los animales parlantes es aún más elocuente. El estudio encontró que las películas de mayor éxito tenían cuatro veces más probabilidades de estar protagonizadas por un animal con voz humana que por una mujer mayor de 60 años. Alrededor de 20 criaturas parlantes ocuparon el centro de la narración, frente a cinco mujeres de esa edad.

El problema no está, por supuesto, en que existan películas con gatos, perros, osos o personajes animados que hablan. El problema es lo que esa comparación deja ver: la facilidad con la que el cine comercial acepta cualquier premisa fantástica antes que una protagonista femenina que envejece.

Chris Pratt en 'Guardianes de la galaxia Vol. 3'
Chris Pratt en ‘Guardianes de la galaxia Vol. 3’
Marvel Studios

“¿Dónde están las historias sobre nosotras?”

Emma Thompson, de 67 años, se ha sumado a la campaña contra el edadismo con una pregunta sencilla: “Las mujeres somos la mitad de la población y envejecemos. ¿Dónde están las historias sobre nosotras?”.

Para la actriz, el problema no es solo estadístico. El cine sigue tratando a las mujeres mayores como una rareza cuando, en realidad, forman parte del público, de la industria y de la vida cotidiana. Thompson sostiene que las mujeres se vuelven más interesantes con la edad, pero rara vez se les concede el primer plano. “Las mujeres mayores no necesitamos permiso para existir”, afirmó. “Ya existen en el mundo; el cine solo tiene que ponerse al día”.

La reivindicación llega en un momento especialmente delicado para la interpretación británica. En los últimos años han muerto o se han retirado varias actrices que durante décadas sostuvieron parte de esa representación, como Maggie Smith, Joan Plowright, Glenda Jackson, Judi Dench o Vanessa Redgrave. Incluso cuando aparecen películas con mujeres mayores en papeles relevantes, muchas veces no ocupan el centro de la historia, sino un lugar lateral, compartido o secundario.

Un público que existe, pero apenas se ve

La ausencia resulta todavía más difícil de justificar desde un punto de vista industrial. La doctora Carole Easton, directora ejecutiva del Centre for Ageing Better, recuerda que hasta uno de cada cinco espectadores de cine en el Reino Unido tiene 55 años o más. Es un público real, numeroso y con capacidad de gasto, pero apenas se reconoce en la pantalla.

Las encuestas encargadas por la campaña apuntan en la misma dirección. Una de cada tres personas considera que no hay suficientes películas protagonizadas por mujeres mayores de 60 años. Entre las mujeres, la cifra sube al 39%. Además, una de cada seis personas asegura que estaría más dispuesta a ir al cine si una película tuviera a una mujer mayor como protagonista.

El miedo de la industria a que esas historias interesen poco no parece, por tanto, demasiado sólido. Solo un 3% del público encuestado cree que hay demasiadas películas protagonizadas por mujeres mayores. Lo que falta no es demanda, sino costumbre. Y, quizá, imaginación.

Maggie Smith y Penelope Wilton en 'Downton Abbey: Una nueva era' (2022)
Maggie Smith y Penelope Wilton en ‘Downton Abbey: Una nueva era’ (2022)
Focus Features

Una década de invisibilidad

El informe “Cast Aside”, también impulsado por el Centre for Ageing Better, ayuda a entender que el problema no pertenece únicamente a las películas de los últimos tres años. El estudio analizó 48 producciones británicas estrenadas entre 2010 y 2022 y encontró una pauta persistente: aunque los adultos mayores de 50 años representan aproximadamente la mitad de la población británica, solo constituyen uno de cada tres personajes con diálogo.

La diferencia se agrava cuando entra en juego el género. Los personajes femeninos de 65 años o más aparecen con mucha menos frecuencia que los hombres de la misma edad. Y cuando aparecen, hablan menos. Según el informe, las mujeres mayores tienen un 14% menos de diálogo que sus equivalentes masculinos.

La cuestión no es solo cuántas veces aparecen, sino cómo. El informe señala que las mujeres mayores suelen ser retratadas como “pasivas, dignas de lástima, ridiculizadas por no comportarse según su edad y a menudo irrelevantes para la trama”. Los hombres mayores, en cambio, conservan con más frecuencia autoridad narrativa, vida profesional o capacidad de decisión.

El cine permite envejecer mejor a los hombres. A las mujeres, demasiadas veces, las aparta.

Edadismo, género y raza

La invisibilidad de las mujeres mayores se cruza además con otras formas de exclusión. El informe “Cast Aside” detectó una presencia muy reducida de personajes mayores pertenecientes a minorías étnicas. Solo alrededor de uno de cada diez personajes de 50, 60 o 70 años pertenece a una minoría, una proporción muy inferior a lo que se observa en personajes adultos jóvenes.

Hay avances puntuales en otros terrenos. Algunas películas recientes, como Supernova o Benediction, han incorporado historias LGBTQ+ protagonizadas por personajes mayores. Pero siguen siendo excepciones dentro de un paisaje donde la edad continúa funcionando como una frontera narrativa, especialmente para las mujeres.

Película "La sustancia" (Coralie Fargeat, 2024), protagonizada por Demi Moore
Demi Moore en ‘La sustancia’ (Coralie Fargeat, 2024)
Mubi

Qué tendría que cambiar

Age Without Limits pide medidas concretas. Una de ellas es que el British Film Institute registre y publique de forma regular datos sobre la edad de actores y personajes, para poder medir con más precisión si la industria refleja o no a la población real.

La campaña también reclama más papeles protagonistas para mujeres mayores, una corrección del desequilibrio en los diálogos y una mayor diversidad dentro de los equipos creativos. No basta con colocar a una mujer mayor en pantalla si las historias siguen escritas desde los mismos lugares de siempre.

Harriet Bailiss, colíder de la campaña, advierte de que la ausencia repetida de mujeres mayores refuerza la idea de que “importan menos” a medida que envejecen. Esa sensación tiene consecuencias fuera de la pantalla. Muchas mujeres aseguran sentirse invisibles al llegar a cierta edad. El cine no inventa esa invisibilidad, pero ayuda a normalizarla.

El éxito de La sustancia, con Demi Moore, y la victoria histórica de Michelle Yeoh en los Oscar de 2023 sugieren que algo puede estar moviéndose. Pero los datos todavía pesan más que las excepciones.

Mientras una mujer mayor de 60 siga siendo una presencia más rara que un animal parlante, el cine tendrá difícil sostener que refleja el mundo real.

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