El último estudio sobre las pirámides de Egipto destapa un secreto que llevaba oculto más de 4.500 años

Dos estructuras de hasta 700 metros junto a la Pirámide Roja podrían ser antiguas presas destinadas a controlar y aprovechar el agua

Pirámides de Egipto - Cultura
Una fotografía de archivo de la pirámide de Giza.
Freepik

Dos enormes líneas de piedra permanecían desde hacía más de un siglo junto a la Pirámide Roja de Dahshur sin que existiera una explicación definitiva sobre su función. Durante décadas fueron interpretadas como caminos o rampas relacionadas con el transporte de bloques. Ahora, un nuevo estudio propone una posibilidad muy diferente: aquellas estructuras podrían haber formado parte de un gigantesco sistema hidráulico construido hace más de 4.500 años.

La investigación, publicada en la revista científica npj Heritage Science, utiliza imágenes de satélite, análisis topográficos y modelos hidrológicos para reconstruir el antiguo paisaje que rodeaba una de las primeras grandes pirámides de Egipto.

Sus autores sostienen que las estructuras, de entre 600 y 700 metros de longitud, presentan características propias de dos grandes presas levantadas sobre el desaparecido Wadi Dahshur. Su función habría sido controlar las crecidas, retener sedimentos y conducir parte del agua mediante un canal situado cerca de la Pirámide Roja.

Dos supuestas rampas que quizá nunca fueron rampas

Las estructuras eran conocidas por los arqueólogos desde el siglo XIX. Su ubicación cerca de la necrópolis llevó a pensar que podían haber servido para transportar piedra desde las canteras hasta la zona de construcción.

El nuevo análisis cambia por completo esa interpretación. Los investigadores comprobaron que ambas atraviesan el antiguo valle y se apoyan en sus laterales de una manera compatible con una infraestructura diseñada para detener o dirigir el agua.

La estructura oriental habría funcionado como la principal presa de retención. La occidental, en cambio, habría incorporado un sistema parecido a un aliviadero destinado a frenar sedimentos y regular el caudal antes de dirigirlo hacia un canal.

El estudio estima que el Wadi Dahshur pudo estar conectado con una cuenca hidrográfica de unos 100 kilómetros cuadrados y, potencialmente, con un sistema mucho mayor de hasta 400 kilómetros cuadrados.

La Pirámide Roja fue un laboratorio para las grandes pirámides

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♬ Egypt – Mohamed Saed

La ubicación del hallazgo aumenta su importancia. La Pirámide Roja fue construida durante el reinado del faraón Sneferu, fundador de la IV dinastía y padre de Keops. Se eleva aproximadamente 105 metros y está considerada la primera gran pirámide de caras lisas construida con éxito en Egipto.

Antes de ella, los arquitectos de Sneferu habían experimentado con otros proyectos, especialmente la Pirámide Acodada de Dahshur. La experiencia adquirida durante estas obras contribuyó a desarrollar las técnicas que poco después permitirían levantar las grandes pirámides de Egipto en Guiza.

Dahshur fue, en cierto modo, el gran laboratorio de ingeniería previo a la Gran Pirámide. Por eso, cualquier infraestructura localizada alrededor de sus monumentos puede aportar información sobre la organización de las obras faraónicas.

La posible existencia de grandes presas indica que la construcción no dependía únicamente de canteros y trabajadores. También habría requerido especialistas capaces de comprender el comportamiento del terreno, las inundaciones y los recursos disponibles.

El agua pudo ser una pieza esencial de la logística

La hipótesis encaja con una línea de investigación que durante los últimos años ha otorgado una importancia creciente al agua en la construcción y abastecimiento de las pirámides de Egipto.

Hace 4.500 años, el paisaje era muy diferente al actual. Ramales del Nilo y cursos estacionales penetraban por zonas que hoy aparecen completamente cubiertas por arena. Estas vías podían facilitar el transporte de piedra, madera, alimentos y personas.

Las presas propuestas por el nuevo estudio habrían permitido controlar las violentas crecidas de los wadis, cursos que permanecen secos durante largos periodos pero pueden transportar enormes cantidades de agua después de lluvias intensas.

Regular esas inundaciones habría protegido la zona de construcción y permitido aprovechar el agua en lugar de sufrir sus consecuencias. El canal descubierto cerca de las estructuras refuerza la idea de que no se trataba únicamente de una defensa frente a las crecidas.

Una obra de ingeniería de cientos de metros

El último estudio sobre las pirámides de Egipto destapa un secreto que llevaba oculto más de 4.500 años
Una imagen de la Gran Pirámide de Giza (Egipto).

Las dimensiones resultan especialmente llamativas. Una presa de 600 o 700 metros constituye una infraestructura considerable incluso antes de tener en cuenta la tecnología disponible hace cuatro milenios y medio.

Los autores creen que ambas estructuras podrían haber trabajado conjuntamente. Una habría retenido parte del agua mientras la segunda controlaba los sedimentos y dirigía el caudal hacia otras zonas.

Si la interpretación se confirma mediante futuras excavaciones, el hallazgo ampliaría considerablemente lo que sabemos sobre la ingeniería hidráulica del Imperio Antiguo. Los egipcios no habrían gestionado únicamente el Nilo y sus inundaciones, sino también sistemas secundarios de agua situados más allá de su gran llanura aluvial.

Eso implicaría una planificación territorial mucho más compleja alrededor de los grandes proyectos monumentales.

El estudio no explica cómo se levantaron las pirámides

El descubrimiento obliga también a establecer un límite claro. Los investigadores no aseguran que el agua fuera utilizada para elevar directamente los millones de bloques de las pirámides de Egipto.

El trabajo identifica posibles infraestructuras hidráulicas y plantea que pudieron contribuir a la construcción de la Pirámide Roja, especialmente en aspectos relacionados con el transporte, el abastecimiento y la regulación del entorno.

No existe en este estudio una prueba de un sistema hidráulico capaz de subir las piedras hasta la cima de la pirámide. Tampoco sustituye a las evidencias arqueológicas sobre rampas, trineos y organización de la mano de obra.

La importancia del hallazgo está en otro lugar. Allí donde durante décadas vimos simples caminos, puede haber existido una enorme obra destinada a domesticar el agua.

Más de 4.500 años después, el paisaje de Dahshur continúa revelando que las pirámides no fueron únicamente edificios extraordinarios. Fueron el centro de proyectos que exigieron transformar todo el territorio que las rodeaba.

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