“Te encontraré” (I Will Find You) es la nueva serie de Netflix creada por Harlan Coben, el escritor detrás de otros títulos de éxito (y muy veraniegos, por cierto) como Fool Me Once, Shelter o Missing You. Como es habitual en sus historias, la producción de ocho episodios se construye sobre giros de guion inesperados. La trama sigue a Sam Worthington en el personaje de David Burroughs, un padre estadounidense de Boston encarcelado por el asesinato de su hijo, cuya vida cambia cuando recibe pruebas de que el niño podría seguir con vida, lo que le lleva a escapar de prisión para buscarlo. Intentaré no destripar mucho, pero es un poco complicado, así que: “Aviso de spoilers”.
El primer capítulo me resultó muy atractivo. La vida de David en la cárcel, marcada por la culpa de no haber podido proteger a su hijo pese a no ser el responsable de su desaparición, me enganchó. Esa tensión inicial se mantiene durante buena parte de la temporada.
La reproducción asistida en “Te encontraré”
Sin embargo, a partir del sexto episodio, la serie introduce una trama relacionada con un proceso de reproducción asistida que personalmente me ha parecido un poco desafortunada. He pensado en mis amigas que están en pleno tratamiento de fertilidad. Sin dar los nombres de los personajes afectados en la serie de Netflix, lo que pasa es que una mujer acude a una clínica de fertilidad y es inseminada, sin saberlo, con el esperma de un hombre. Ella piensa que es un donante anónimo, pero él quería tener un hijo con ella, por lo que fuerza a la clínica y al doctor a que usen su semen.
Esta línea argumental se aleja considerablemente de cómo funciona realmente un proceso de Fecundación In Vitro (FIV). En la vida real, cualquier clínica realizaría una prueba de embarazo antes de proceder a una inseminación, por no hablar de que en España el donante es anónimo y en varios países de Europa se puede elegir, a la carta, al donante.
En el “Top 10” de las series más vistas
Mi aplicación de JustWatch me avisa de que “Te encontraré” está entre las diez series más vistas en España, ¿habrá pensado más gente en las mujeres y parejas que atraviesan tratamientos de fertilidad? Al buscar en internet, veo que en un foro de Reddit ya se ha tratado este asunto.
Usuarios que han pasado por procesos de fertilidad han expresado su frustración con esta parte de la trama. Algunos comentarios señalan que la línea argumental de la fecundación in vitro presentada en la serie resulta “poco realista” y han cuestionado que una clínica realice una inseminación sin conocer previamente el ciclo de la paciente ni haber confirmado un embarazo con antelación. Otros espectadores han comparado la lógica biológica que sugiere el guion con una doble ovulación en la misma semana, algo que catalogan como poco plausible. También se ha criticado que el personaje conciba de forma natural justo antes de iniciar un tratamiento de FIV, una coincidencia que describen como un “recurso narrativo poco trabajado”.
“¿Puedo acabar embarazada de un ex obsesivo?”
Pero más allá de los tecnicismos y del poco conocimiento del cuerpo femenino, lo que subyace en estos comentarios es el impacto emocional que puede tener este tipo de guiones para quienes están en un proceso de fertilidad real. La incertidumbre, la espera y la ansiedad que ya forman parte de estos tratamientos pueden verse agravadas por historias que presentan escenarios extremos y poco fundamentados médicamente, generando una carga extra e innecesaria para quienes se identifican con la situación.
“¿Puedo acabar embarazada de un ex obsesivo?”, probablemente sea la última pregunta que necesitan hacerse las mujeres que afrontan un proceso de reproducción asistida, ya de por sí exigente en lo económico, lo físico y lo emocional.

