Helaena Targaryen podía contemplar aquello que los demás todavía no habían vivido. Advirtió de la pérdida de un ojo de Aemond, pareció anticipar la aparición de una bestia bajo el suelo y acabó hablando de acontecimientos futuros con una precisión que ya no podía confundirse con las extravagancias de una joven ensimismada. Sin embargo, conocer el futuro nunca significó poder modificarlo.
La hija de Viserys I y Alicent Hightower es uno de los personajes que más ha cambiado durante el salto de Fuego y sangre a La Casa del Dragón. George R. R. Martin imaginó originalmente a una princesa amable, alegre y querida por el pueblo. La serie convirtió a Helaena Targaryen en algo mucho más extraño y trágico: una soñadora capaz de percibir fragmentos de acontecimientos que todavía no han ocurrido.
Ese don podría parecer una ventaja extraordinaria dentro de una familia obsesionada con las profecías. Para Helaena, sin embargo, funciona casi como una condena. Ve venir algunas de las tragedias que destruirán a su familia, pero carece del poder, el lenguaje o incluso la voluntad necesarios para impedirlas.
La princesa que veía cosas que nadie más podía comprender
Helaena Targaryen es hija de Viserys I y Alicent Hightower y hermana de Aegon, Aemond y Daeron. Como ocurre con otros miembros de su dinastía, su vida está determinada desde el nacimiento por las necesidades políticas de la Casa Targaryen.
Pero desde sus primeras apariciones queda claro que Helaena percibe el mundo de una manera diferente. Le fascinan los insectos, habla mediante frases aparentemente desconectadas de las conversaciones que mantiene a su alrededor y parece refugiarse constantemente en un universo interior que el resto de su familia apenas intenta comprender.
Algunas de aquellas frases comienzan después a adquirir otro significado. Cuando afirma que Aemond tendrá que «cerrar un ojo», parece anticipar la mutilación que sufrirá poco después. Más adelante menciona una bestia bajo las tablas antes de que Rhaenys irrumpa durante la coronación de Aegon sobre Meleys.
Lo que inicialmente parece comportamiento excéntrico acaba revelándose como una forma fragmentada de profecía.
Una soñadora Targaryen en la tradición de Daenys

La capacidad de Helaena conecta con una de las características más misteriosas de la historia Targaryen: los llamados sueños de dragón. Algunos miembros de la familia han experimentado visiones capaces de anticipar acontecimientos futuros.
El caso más importante es el de Daenys la Soñadora, quien habría previsto la destrucción de Valyria más de un siglo antes de la conquista de Poniente por Aegon. Su advertencia permitió que los Targaryen abandonaran el Feudo Franco y se establecieran en Rocadragón antes de la catástrofe.
La serie sitúa implícitamente a Helaena dentro de esa tradición, aunque introduce una diferencia fundamental. Sus visiones no funcionan como un instrumento que pueda activar voluntariamente. El futuro aparece ante ella mediante sensaciones, símbolos e intuiciones que ni siquiera siempre sabe interpretar.
Phia Saban ha explicado que abordó esas percepciones como algo incómodo para el personaje. Helaena intenta incluso reprimirlas porque aumentan la distancia existente entre ella y una familia que ya tiene dificultades para comprenderla.
Una reina que nunca quiso participar en la guerra
Helaena termina casándose con su hermano Aegon siguiendo una de las tradiciones más antiguas y controvertidas de la dinastía Targaryen. No existe prácticamente ninguna evidencia de que desee ese matrimonio. Como tantas decisiones importantes de su vida, simplemente ocurre porque otros consideran que debe ocurrir.
Su posterior condición de reina tampoco nace de una aspiración personal. Aegon es coronado después de la muerte de Viserys y Helaena recibe automáticamente una posición que nunca ha buscado.
La paradoja resulta especialmente poderosa porque Helaena posee algunos de los símbolos más extraordinarios del poder Targaryen y, sin embargo, apenas muestra interés por ejercerlos. Es reina, pertenece a la familia real, posee capacidad profética y está vinculada a Dreamfyre, pero no comparte la obsesión de sus hermanos por la autoridad.
Para ella, la división entre Negros y Verdes parece incluso absurda. Mientras su familia habla de legitimidad, venganza y conquistas, Helaena observa una guerra que únicamente conduce hacia acontecimientos que ya empieza a percibir.
Sangre y Queso y la decisión imposible de una madre
La tragedia alcanza otra dimensión después de la muerte de Lucerys Velaryon. Daemon busca vengar al hijo de Rhaenyra y desencadena una operación destinada inicialmente a asesinar a Aemond. Los encargados son dos hombres conocidos como Sangre y Queso.
Los asesinos no encuentran a Aemond. En su lugar llegan hasta Helaena y sus hijos, los gemelos Jaehaerys y Jaehaera.
La obligan a identificar cuál de los dos niños es el heredero masculino de Aegon. Helaena intenta ofrecerles riquezas, pero comprende que no existe una salida real. Finalmente señala a Jaehaerys y escapa con su hija mientras los asesinos matan al niño.
No está eligiendo qué hijo quiere perder. Está intentando salvar al único que todavía puede salvar. Phia Saban ha defendido precisamente esa interpretación: Helaena comprende que aquellos hombres pueden asesinarlos a todos y que negarse a responder no garantiza ninguna forma de heroísmo, sino probablemente otra muerte.
El episodio destruye definitivamente la frágil seguridad que había construido alrededor de sí misma.
La historia de Sangre y Queso es todavía más cruel en el libro
Fuego y sangre presenta una versión diferente. Allí Helaena tiene tres hijos: los gemelos Jaehaerys y Jaehaera y un tercer niño, Maelor.
Los asesinos la obligan a escoger cuál de sus hijos varones debe morir. Helaena ofrece su propia vida, pero no se lo permiten. Finalmente señala al pequeño Maelor, aparentemente porque considera que su corta edad hará que comprenda menos lo que está ocurriendo.
Sangre y Queso asesinan entonces a Jaehaerys y dicen a Maelor que su propia madre había elegido que muriera él.
La serie eliminó inicialmente a Maelor y tuvo que reconstruir completamente el episodio. El propio George R. R. Martin cuestionó públicamente esa modificación por las consecuencias que provoca sobre acontecimientos posteriores.
Sin embargo, ambas versiones conservan la misma idea esencial: la guerra introduce a Helaena en una pesadilla en la que ninguna decisión puede producir un resultado bueno.
El trauma hace que sus visiones sean cada vez más claras

Después de la muerte de Jaehaerys, Helaena parece alejarse todavía más del mundo que la rodea. Pero ese distanciamiento produce una consecuencia inesperada: su conexión con las visiones se vuelve aparentemente más poderosa.
Lo que antes eran frases misteriosas comienza a adquirir una claridad mucho mayor.
El momento decisivo llega cuando Aemond pretende obligarla a utilizar a Dreamfyre en la guerra. Helaena se niega. Ya no habla mediante metáforas difíciles de interpretar. Le revela directamente que morirá en el Ojo de Dios y anticipa que Aegon volverá a ocupar el Trono de Hierro.
Por primera vez, la mujer a la que nadie escuchaba puede mirar a uno de los hombres más poderosos de Poniente y decirle exactamente cómo terminará su historia.
Aemond posee a Vhagar y puede amenazarla físicamente. Helaena dispone de una certeza contra la que ni siquiera el dragón más grande del mundo puede hacer nada.
Dreamfyre, el enorme poder que Helaena nunca quiso utilizar
Existe otra paradoja importante alrededor de Helaena Targaryen. Es jinete de Dreamfyre, una de las grandes dragonas de su época.
En Fuego y sangre, esa relación tiene mucha más presencia desde el comienzo. Helaena monta a Dreamfyre desde los doce años y volar sobre ella constituye una de sus mayores alegrías. La adaptación mantuvo durante mucho tiempo ese vínculo prácticamente fuera de pantalla.
La tercera temporada finalmente permite contemplar a Helaena sobre Dreamfyre dentro de sus visiones. La escena refleja también su conflicto con el poder de los dragones: dispone potencialmente de una de las armas más devastadoras de Poniente, pero comprende perfectamente qué significa utilizarla contra otras personas.
Helaena no carece de poder. Lo verdaderamente extraordinario es que no desea convertirlo en violencia.
George R. R. Martin considera mejor a la Helaena de la serie
La transformación del personaje resulta todavía más llamativa porque su propia capacidad profética no procede de los libros. Fue desarrollada específicamente por los guionistas de La Casa del Dragón.
George R. R. Martin ha reconocido que su Helaena era una joven feliz, amable y querida por el pueblo y que no había concebido para ella esa extraña conexión con el futuro. Sin embargo, lejos de rechazar el cambio, elogió el trabajo de la serie y de Phia Saban.
El escritor llegó a considerar que la versión televisiva de Helaena era más rica y fascinante que la que él mismo había creado, un reconocimiento especialmente significativo en una adaptación donde Martin ha cuestionado públicamente otros cambios respecto al material original.
El futuro que finalmente no pudo evitar
La tercera temporada completa la tragedia de Helaena. Sus visiones se vuelven cada vez más explícitas mientras el mundo que conoce continúa derrumbándose. La guerra ha matado a su hijo, destruido su matrimonio, enfrentado a sus hermanos y convertido su capacidad para ver el futuro en otra forma de cautiverio.
Su desenlace llega cuando decide arrojarse desde una ventana de la Fortaleza Roja. Phia Saban ha explicado que interpretó el momento no exclusivamente como un acto de desesperación, sino también como una última forma de control sobre una vida en la que casi todas las decisiones importantes habían sido tomadas por otros.
Helaena había sido casada sin elegir marido, convertida en reina sin desear una corona, utilizada como madre de herederos y presionada para transformar a Dreamfyre en un arma.
Su última decisión es terrible precisamente porque es una de las pocas que puede considerar completamente suya.
La princesa que conocía el final de todos menos la forma de salvarlos
Helaena Targaryen ocupa un lugar extraño dentro de La Casa del Dragón. Podría haber sido una de las figuras más poderosas de su generación. Tiene sangre Targaryen, una enorme dragona, una corona y una capacidad que ni Rhaenyra, Daemon, Aegon ni Aemond poseen.
Pero nunca utiliza esos elementos para intentar dominar a los demás.
Mientras el resto de su familia intenta controlar el presente, Helaena contempla fragmentos del futuro. Y quizá por eso comprende mejor que ninguno de ellos la inutilidad de buena parte de sus ambiciones.
La tragedia de Helaena Targaryen no consiste simplemente en poder ver aquello que está por llegar. Consiste en descubrir que conocer el futuro no significa disponer de una puerta para escapar de él.
Vio señales de la tragedia antes de que comenzara. Comprendió la muerte que esperaba a Aemond. Percibió la destrucción que acompañaba a los dragones. Y terminó descubriendo que su don podía proporcionarle respuestas, pero nunca la libertad necesaria para cambiar aquello que veía.
En una familia empeñada en conquistar el futuro mediante fuego y sangre, Helaena fue la única que realmente pudo contemplarlo. Y quizá por eso también fue una de las pocas que entendió que allí no había ninguna victoria esperándolos.

