Inés García Caballo (Madrid, 1979) recomienda ese hermosísimo poema del genial Ángel González en el que aclara que, si fuese Dios, haría lo posible por ser él mismo “para quererte tal como te quiero, / para aguardar con calma / a que te crees tú misma cada día”. Periodista complutense, suma veinte años en La Sexta, donde arrancó conjugando variedades –sociedad, cultura, nacional, etcétera– y, con el tiempo, presentó cientos de informativos y, desde el 12 de julio de 2019, Al Rojo Vivo, cuando Ferreras mora por otros lares.
La pusilanimidad no va con ella. En el tercio de banderillas, las clava donde debe: lo mismo critica al PSOE por ponerse de perfil en el Caso Salazar que le pregunta al alcalde pepero de Badalona si piensa “que los rumanos son una plaga”. Y contradiciendo al poeta que ambos admiramos cuando decía: “Deja para mañana / lo que podrías haber hecho hoy / (y comenzaste ayer sin saber cómo)”. Porque la actualidad manda.
¿Quién dice la gente que es Inés García Caballo?
La hija de Antonio y Remedios.
¿Qué tal se lleva con el espejo?
Ahora la relación es estable. Hemos tenido altibajos superados con el tiempo. Nos damos nuestro espacio y nos respetamos. Le diré que tampoco quedamos demasiado.
¿En qué cree?
En las personas, en el sostén de la familia y en la fuerza de la fe.
¿Cuál fue su último desengaño?
Realmente pensé que podía mantener el ritmo de lectura que tenía antes de ser madre.
¿Cuál es su mayor certeza?
Que haría cualquier cosa por mi hijo.
¿Y sobre qué duda?
Sobre todo lo demás. Es exasperante…, ¿o no?
¿De qué está orgullosa?
De ser perseverante y de querer aprender constantemente, pero, sobre todo, de mis abuelos y mis padres. Los héroes los tenía en casa.
¿Cuándo le pincha la conciencia?
Cuando me pierdo en la superficie y en la prisa. Y cuando prejuzgo. Intento hacerlo cada vez menos porque la vida te demuestra, tarde o temprano, lo cretino que en alguna ocasión fuiste.
¿Qué le agrada?
Un buen vino, la primavera, estrenar un cuaderno, el olor del jazminero florecido, ventilar la casa, el sentido del humor…
¿Y qué le ofende?
Las injusticias, la falta de respeto, los abusones, la crueldad, la mentira…
¿Tiene alguna obsesión confesable?
Cualquier artículo de papelería y los perfumes. Los olores me obsesionan (para bien y para mal).
¿Qué tal conjuga en primera persona del singular el verbo “amar”?
Sin autocensura, con pasión y deletreando cada letra. En pasado, presente, condicional y, seguramente, en futuro.

¿El amor caduca?
Si lo conjugas en imperativo, se pasa.
¿Prefiere un malo a un tonto?
Me cuesta menos disculpar la estupidez que la maldad.
¿La utopía es un caramelo envenenado?
Yo la veo como una brújula, más bien.
España: ¿drama, tragedia o farsa?
Tragicomedia.
La IA: ¿oportunidad o meteorito?
La IA es como polvo con un desconocido de consecuencias inesperadas.
Dígame una canción y un poema sin los que no entendería su vida.
Volare, de Domenico Modugno. Me une inevitablemente a los dos hombres que más amo en mi vida. Y poemas, tantos como años vividos, pero me quedo con Me basta así, de Ángel González.
