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Las hijas de Homero: las escritoras que recuperan el telar

Una nueva ola de autoras revisa el canon clásico al dar voz a las mujeres silenciadas de 'La Odisea' y otros mitos antiguos, desde Penélope y Circe hasta las criadas, las cautivas de Troya y Medusa

Las hijas de Homero: las escritoras que recuperan el telar
Las hijas de Homero: las escritoras que recuperan el telar
Montaje: kiloycuarto

Durante casi tres milenios, La Odisea ha sido leída como el gran relato del heroísmo, el ingenio y la nostalgia masculinos. En las últimas décadas, muchas escritoras han empezado a discutir esa tradición desde dentro. Ya no aceptan que las mujeres aparezcan como figuras secundarias, recompensas, amenazas o testigos mudos de la épica. Al desplazar el foco del viaje de Odiseo hacia las mujeres que dejó atrás, traicionó, encontró o condenó, estas autoras han abierto una lectura distinta de los clásicos.

El corazón ensayístico: Carmen Estrada y la autora

En el centro de este movimiento aparece una voz que tiende un puente entre la reinterpretación creativa y el análisis riguroso. Carmen Estrada, única voz ensayística del grupo en español, aporta una perspectiva singular, marcada por su experiencia como psicóloga e investigadora neurocientífica. En Odiseicas, Estrada analiza el poema homérico desde una perspectiva de género y recupera una hipótesis que continúa abriendo debate: que La Odisea pudo haber sido escrita por una mujer.

La teoría dialoga con las afirmaciones que Samuel Butler defendió en el siglo XIX, cuando propuso una autoría femenina para la epopeya. Al cuestionar al “poeta” como narrador neutral, Estrada y otras autoras contemporáneas sugieren que la profunda atención del poema a la vida doméstica y a la psicología femenina permite leer el canon occidental desde otro lugar.

La odisea interna de Penélope

La figura de Penélope, icono silencioso de la fidelidad, ocupa un lugar central en esta reclamación. Penélope y las doce criadas (2005), de Margaret Atwood, concede a la reina de Ítaca la voz que le fue negada durante siglos. Desde el Hades, Penélope cuenta su propia historia para evitar ser utilizada como “un palo para pegar a otras mujeres”. Atwood desmonta así la imagen de la esposa ideal y revela a una mujer que convive con el aburrimiento, la desconfianza, el cálculo político y las cargas administrativas de un reino en crisis.

La gran herida del libro está en las doce criadas ejecutadas por Odiseo y Telémaco tras el regreso del héroe. La épica homérica presenta su muerte como parte de la restauración del orden. Atwood, en cambio, las mira como víctimas de un sistema patriarcal brutal, más que como sirvientas desleales. Eran esclavas; actuaban como ojos y oídos de Penélope y estaban expuestas a los abusos de los pretendientes. Su muerte recuerda que la justicia heroica tuvo siempre un coste de clase.

La poeta española Francisca Aguirre exploró esa lucha interior desde otro lugar en Ítaca (1972). Para Aguirre, Ítaca no es solo un destino, sino también un espacio de asfixia, un círculo de islas que aplasta el yo. Su Penélope vive “la odisea de lo cotidiano”, donde tejer y destejer se acerca a una forma de hacer lenguaje frente al silencio y el miedo impuestos por la historia. En su lectura, el mito resuena con el trauma de la posguerra española y con una espera que ya no tiene nada de pasiva.

‘Circe’, de Madeleine Miller.
AdN Novelas

Reivindicar a la bruja

La diosa hechicera Circe también ha cambiado de lugar. En Circe (2018), de Madeline Miller, la bruja cruel de la isla de Eea deja paso a una mujer compleja e inmortal, nacida como una decepción para su familia divina. Miller discute las traducciones y lecturas tradicionales que habían presentado la transformación de los hombres en cerdos como un gesto de simple malicia. En su novela, ese episodio se lee como el acto de defensa de una mujer amenazada por un grupo de soldados armados y traumatizados.

Circe o el placer del azul (2009), de Begoña Caamaño, lleva esa revisión a un terreno distinto al imaginar una amistad epistolar entre Circe y Penélope. La novela se aparta de la rivalidad tradicional —esposa frente a amante, casa frente a isla, fidelidad frente a deseo— y construye un vínculo donde ambas mujeres comparten sus ideas sobre el amor, el poder y la violencia masculina. En esta reinterpretación, Penélope revela la realidad oscura de su matrimonio y encuentra consuelo en el placer azul del mar y en su relación con la diosa.

Las voces de las vencidas

El alcance de esta ola literaria se extiende también a las mujeres de Troya, reducidas durante siglos a botín, lamento o consecuencia de la guerra. Natalie Haynes, en Las mil naves (2019), da voz a esos costes humanos que las epopeyas griegas dejaron en segundo plano. En Las miradas de Medusa (2025), Haynes recupera además a la gorgona y la presenta no como un monstruo, sino como una víctima de la violencia divina cuya historia fue deformada por siglos de relato masculino.

Las mujeres de Troya (2022), de Pat Barker, continúa esa línea al centrarse en la situación precaria de mujeres como Briseida en el campamento griego tras la caída de la ciudad. Barker retrata a estas cautivas como pilares de fuerza en un mundo gobernado por hombres ebrios de vino y violencia, incapaces de percibir el poder que todavía conservan sus prisioneras.

Desheroizar al rey

Un hilo común en estas reinterpretaciones feministas es la desheroización de Odiseo. En las obras de Atwood, Miller, Haynes y Claire North —cuya novela Ítaca (2022) resignifica de forma explícita la noción de heroísmo—, el rey de Ítaca deja de ser una figura puramente noble. Aparece a menudo como un egoísta arrogante, un mentiroso y un hombre cuya inteligencia enmascara una presunción de propiedad sobre las mujeres de su vida.

Al cuestionar al “poeta” como narrador poco fiable, estas autoras sugieren que los relatos nobles de monstruos y diosas podrían esconder historias más sórdidas, inventadas para cubrir fallos, retrasos y violencias. La épica, vista desde las mujeres, deja de ser solo aventura y regreso. Se llena de espera, trabajo doméstico, deseo, miedo, memoria y cuerpos vulnerables.

‘Ítaca’, de Claire North.
Vidis

Por qué importan las historias

La aparición de estas “hijas de Homero” marca un cambio decisivo en la cultura occidental. Al dar voz a las silenciadas, estas autoras no se limitan a actualizar los mitos antiguos: los reclaman como espejo de problemas contemporáneos como la violencia sexual, la división de clases y la resistencia de las mujeres. Cualquier historia de la recepción de los clásicos queda incompleta sin estas perspectivas, que permiten ver que, aunque el mundo haya cambiado desde los días de Homero, los mitos siguen ofreciendo una metáfora profunda, y a menudo dolorosa, de la condición humana.

Los clásicos permanecen porque cada época vuelve a ellos con sus propias preguntas. Durante siglos, esas preguntas miraron casi siempre a Odiseo: cómo vuelve, qué pierde, qué gana, qué aprende. Las escritoras contemporáneas han cambiado el ángulo. Ahora también preguntan qué ocurre con quienes esperan, con quienes sirven, con quienes son entregadas como botín, con quienes aman al héroe y con quienes sobreviven a él.

Ahí está la fuerza de estas reescrituras. No buscan borrar a Homero, sino entrar en su casa por otra puerta. Allí donde la épica veía fidelidad, castigo o amenaza, ellas encuentran experiencia, trauma, ironía y resistencia. Y al recuperar el telar, recuerdan que contar una historia también es decidir quién merece permanecer en ella.

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