Christopher Nolan ha elegido uno de los grandes relatos fundacionales de la cultura occidental para su próxima película. La Odisea, protagonizada por Matt Damon como Ulises, llegará a los cines con un reparto de estrellas y la ambición de ofrecer una nueva lectura del poema atribuido a Homero. Tras conocerse las primeras reacciones, extraordinariamente entusiastas, una de las preguntas que sobrevuelan la película tiene que ver con sus personajes femeninos.
Durante siglos, La Odisea se leyó como la historia del héroe que lucha por regresar a casa después de la guerra de Troya. Sin embargo, basta volver al texto para comprobar que el viaje de Ulises no puede entenderse sin las mujeres que encuentra en el camino. Algunas intentan retenerlo, otras lo ponen a prueba, otras le ofrecen ayuda y una de ellas sostiene el reino durante veinte años frente a quienes esperan ocupar el lugar de su marido.
La nueva versión de Nolan reúne a varias de las actrices más importantes del cine actual para dar vida a esos personajes. Penélope, Atenea, Circe, Calipso y Melanto son mucho más que episodios en el viaje del protagonista: representan distintas formas de ejercer el poder en un mundo narrado desde la mirada masculina.
Penélope, la inteligencia de quien espera
La reina de Ítaca estará interpretada por Anne Hathaway. Es, probablemente, el personaje femenino más conocido de La Odisea, aunque también uno de los más simplificados por la tradición.

La imagen de Penélope como esposa fiel que espera durante veinte años mientras su marido combate y vaga por el Mediterráneo ha terminado eclipsando una dimensión mucho más interesante del personaje. Homero la presenta como una gobernante capaz de sostener el equilibrio político de Ítaca en ausencia del rey y de enfrentarse a la presión de los pretendientes que ocupan el palacio convencidos de que Ulises ha muerto.
Su célebre estratagema del telar —tejer de día el sudario para su suegro y destejerlo cada noche para retrasar la elección de un nuevo esposo— no es un gesto romántico, sino una operación política. Penélope gana tiempo mientras protege el trono de su hijo Telémaco y evita que el reino cambie de manos. Su inteligencia se manifiesta en la capacidad para resistir, negociar y engañar cuando resulta necesario.
Nolan ha confiado este personaje a Anne Hathaway, con quien ya trabajó en El caballero oscuro: La leyenda renace e Interstellar. Su elección parece coherente con una Penélope menos pasiva de lo que suele mostrar el imaginario popular y más cercana a la mujer astuta que describe Homero.
Atenea, la inteligencia que guía al héroe
La diosa Atenea estará interpretada por Zendaya. Su papel en La Odisea es radicalmente distinto al del resto de las mujeres del poema porque no forma parte del mundo de los mortales. Diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra, se convierte desde el principio en la principal protectora de Ulises y en la fuerza que orienta su regreso a Ítaca.
Es Atenea quien convence a Zeus para que permita el retorno del héroe, quien protege a Telémaco mientras busca noticias de su padre y quien acompaña a Ulises en los momentos decisivos de su viaje. A diferencia de Poseidón, que representa el castigo y el caos, Atenea encarna la inteligencia, la prudencia y la estrategia, las mismas cualidades que Homero atribuye constantemente a Ulises.
Su presencia resulta especialmente significativa porque ejerce el poder desde el conocimiento y la palabra, no desde la fuerza. En una epopeya dominada por guerreros, reyes y combates, Atenea demuestra que la inteligencia puede ser el arma más decisiva.
Christopher Nolan ha confiado este personaje a Zendaya, una de las actrices más influyentes de su generación. Las primeras informaciones sobre la película apuntan a que Atenea mantendrá un papel central como guía del protagonista durante buena parte del relato, reforzando una relación que ya era esencial en el poema de Homero.
Circe, la mujer que obliga al héroe a cambiar
Samantha Morton interpreta a Circe, una de las figuras más fascinantes del poema. Hija del dios Helios y poderosa hechicera, vive en la isla de Eea, donde transforma en cerdos a los compañeros de Ulises. El héroe consigue resistir sus encantamientos gracias a la ayuda de Hermes, pero el enfrentamiento termina convirtiéndose en una convivencia que se prolonga durante un año.

La tradición ha reducido con frecuencia a Circe a la imagen de una seductora peligrosa, una mujer cuya belleza amenaza con apartar al héroe de su destino. Sin embargo, las lecturas contemporáneas han recuperado otra dimensión del personaje. Circe representa un poder femenino completamente autónomo. No depende de ningún hombre, gobierna su propio territorio y domina conocimientos inaccesibles para los demás.
Su relación con Ulises tampoco responde al esquema de víctima y verdugo. Ambos terminan reconociéndose como iguales desde la inteligencia y la astucia, dos cualidades que Homero atribuye tanto al héroe como a la hechicera.
La novela Circe, de Madeline Miller, contribuyó además a revisar esta figura desde una perspectiva claramente feminista y la convirtió en uno de los personajes clásicos más reivindicados de los últimos años. Nolan llega, por tanto, a un terreno donde el público ya no contempla a Circe como un simple obstáculo en el camino del protagonista.
Calipso, la inmortal que conoce el precio del amor
La diosa Calipso estará interpretada por Charlize Theron. Su episodio ocupa un lugar singular dentro de La Odisea. Cuando comienza el poema, Ulises lleva siete años retenido en la isla de Ogigia, donde la ninfa le ofrece exactamente aquello que cualquier héroe parecería desear: la inmortalidad y una vida sin sufrimiento. Él rechaza la oferta.
La decisión suele interpretarse como una prueba de fidelidad hacia Penélope, pero encierra una reflexión mucho más compleja sobre la condición humana. Ulises prefiere regresar a un hogar donde le esperan el envejecimiento, la incertidumbre y, finalmente, la muerte antes que permanecer eternamente joven lejos de su mundo.
Calipso también es un personaje atravesado por la injusticia. Cuando Zeus ordena que deje partir a Ulises, protesta porque los dioses aceptan sin reparos que los hombres mantengan relaciones con mujeres mortales, mientras condenan a las diosas que aman a un ser humano. Su discurso constituye una de las críticas más explícitas del doble rasero sexual presente en la mitología griega.
Ese monólogo ha sido leído en numerosas ocasiones como una de las primeras denuncias literarias de una moral distinta para hombres y mujeres.
Melanto, la mujer que rompe la lealtad de Ítaca
Mia Goth interpreta a Melanto, uno de los personajes más ambiguos de La Odisea. Criada de Penélope desde la infancia, termina aliándose con los pretendientes que ocupan el palacio y despreciando abiertamente a Ulises cuando este regresa disfrazado de mendigo.
Su presencia rompe la imagen de una Ítaca dividida entre héroes fieles y mujeres que esperan. Melanto representa la deslealtad, pero también las fracturas internas de un reino que ha permanecido dos décadas sin su rey. Mientras Penélope sostiene el orden político del palacio, Melanto encarna el desgaste de esa espera y la aparición de intereses enfrentados dentro de la propia casa.

Aunque suele quedar relegada frente a figuras mucho más conocidas como Circe o Calipso, su papel resulta esencial para comprender que la epopeya de Homero no dibuja mujeres idealizadas, sino personajes con deseos, contradicciones y decisiones propias. La elección de Mia Goth para interpretarla apunta a que Nolan podría ampliar el peso dramático de un personaje tradicionalmente secundario.
Helena de Troya: mucho más que la mujer más bella del mundo
Pocas figuras de la mitología griega han sido tan reducidas a un único papel como Helena: el de la mujer cuya belleza desencadenó una guerra. Sin embargo, los poemas homéricos ofrecen un retrato mucho más complejo. En La Odisea, ya de regreso en Esparta junto a Menelao, Helena aparece como una mujer inteligente, capaz de interpretar el pasado con lucidez, de intervenir en la conversación y de ejercer una autoridad poco habitual para los personajes femeninos de la épica.
También es ella quien administra un fármaco que calma el dolor y el recuerdo, un gesto que la sitúa como depositaria de conocimientos reservados. La elección de Lupita Nyong’o para encarnarla apunta a una lectura que puede alejarse del estereotipo de la mujer convertida en símbolo de deseo para recuperar a una Helena con voz propia, marcada por las consecuencias de una guerra que otros libraron en su nombre.

Diferentes mujeres, diferentes formas de poder
La adaptación de Nolan tiene ante sí un desafío que va más allá de la espectacularidad visual. La Odisea pertenece a un universo construido desde una mirada profundamente masculina, pero eso no significa que sus mujeres sean personajes planos o decorativos.
Penélope ejerce el poder desde la estrategia política. Atenea guía al héroe gracias a la inteligencia y la prudencia. Circe gobierna un territorio propio y desafía a Ulises desde el conocimiento. Calipso cuestiona el doble rasero que rige el deseo entre dioses y mortales. Melanto introduce la traición y recuerda que Ítaca también estaba atravesada por conflictos internos mientras esperaba el regreso de su rey.
Bajo el relato del héroe que intenta volver a casa permanece otra historia, la de unas mujeres que, desde lugares muy diferentes, condicionan el rumbo de uno de los personajes más célebres de la literatura universal.

