Durante cuatro días, Madrid celebrará los diez años del Mad Cool con Foo Fighters, Florence + The Machine, Twenty One Pilots y Nick Cave & The Bad Seeds al frente de cada jornada. Un día después, el Bilbao BBK Live inaugurará en Kobetamendi su vigésima edición con Calvin Harris, Robbie Williams, FKA twigs, Lily Allen, Interpol, IDLES, David Byrne y Charlotte de Witte entre sus principales reclamos. Los dos festivales coinciden este fin de semana y ofrecen dos de los carteles más importantes del verano español, con más de 150 actuaciones entre ambos si se incluyen los escenarios principales, las carpas electrónicas y los espacios dedicados a artistas emergentes.
La coincidencia permite comparar también la posición que ocupan las mujeres en dos festivales que durante los últimos años han participado, como el resto de la industria musical, en una conversación cada vez más exigente sobre la igualdad. La cuestión ya no se limita a contar nombres femeninos en un cartel. Importa saber en qué línea aparecen, a qué hora actúan, qué escenarios ocupan y cuántas llegan al lugar reservado históricamente a las grandes estrellas capaces de cerrar una jornada.
La fotografía de 2026 ofrece avances evidentes. El Mad Cool ha construido el jueves alrededor de mujeres y el BBK presenta una programación mucho más equilibrada cuando se observa el conjunto de sus espacios. Al mismo tiempo, los puestos más altos de ambos carteles continúan mostrando una diferencia que las cifras generales pueden disimular.
Para realizar esta comparación se han contado los proyectos artísticos programados por cada festival, distinguiendo entre solistas femeninas, grupos formados por mujeres y bandas lideradas por una mujer. El cálculo no pretende determinar el género de cada integrante de las decenas de grupos participantes ni sumar como femenino cualquier proyecto mixto por el mero hecho de incluir a una mujer, un método que puede ofrecer porcentajes engañosos. La posición en el cartel y los horarios permiten completar una estadística que, por sí sola, dice poco sobre el poder real de las artistas dentro de un festival.
Mad Cool: el jueves de las mujeres frente a tres jornadas encabezadas por hombres
El Mad Cool celebra su décimo aniversario del 8 al 11 de julio en el recinto Iberdrola Music de Villaverde con una programación que supera los 80 proyectos si se tienen en cuenta todos los escenarios. La organización presenta como grandes cabezas de cada día a Foo Fighters, Florence + The Machine, Twenty One Pilots y Nick Cave & The Bad Seeds. El resultado en la primera línea es sencillo: una mujer, Florence Welch, frente a tres proyectos masculinos.

La cifra mejora considerablemente al descender por el cartel. Alrededor de una treintena de las propuestas programadas están protagonizadas o lideradas por mujeres, una presencia que se mueve en torno al 37% del total y que aumenta si se incorporan todos los proyectos mixtos con participación femenina. El festival queda todavía lejos de una paridad estricta, aunque la distribución de esas artistas permite observar una realidad más favorable que la que ofrece el reparto de cabezas de cartel.
La gran excepción es el jueves 9 de julio. Florence + The Machine cerrará el escenario principal después de Lorde y Jennie, mientras Zara Larsson ocupará una de las franjas destacadas del escenario Orange. La jornada incluye además a Reneé Rapp, The Last Dinner Party, Holly Humberstone y otras artistas. Durante varias horas, las posiciones de mayor visibilidad del festival estarán ocupadas de forma consecutiva por mujeres que proceden del pop, el rock y la música alternativa.
La concentración resulta tan llamativa que plantea una pregunta sobre el propio modelo de programación. El Mad Cool ha demostrado que existe un número suficiente de mujeres capaces de sostener una jornada completa en los lugares de mayor responsabilidad comercial, pero buena parte de esa potencia se reúne en un solo día. Florence + The Machine, Lorde y Jennie podrían encabezar festivales por separado y aparecen juntas el jueves, que además es la única jornada con las entradas agotadas.
La presencia femenina se reparte de manera muy distinta durante el resto de la semana. El miércoles está dominado en la parte alta por Foo Fighters, Moby y The War on Drugs, aunque Wolf Alice ocupa un horario principal y el cartel incorpora a The Last Dinner Party, The Warning, Jehnny Beth, HotWax y otros proyectos con mujeres al frente. El viernes tiene a Halsey como gran nombre femenino, acompañada en el conjunto de la programación por Sigrid, CMAT y Karen Dió, mientras Kings of Leon y Twenty One Pilots se reservan las últimas franjas del escenario principal. El sábado, encabezado por Nick Cave & The Bad Seeds y Pulp, vuelve a presentar una zona superior mayoritariamente masculina.
El Mad Cool reúne, pese a ello, una representación femenina que atraviesa varias generaciones y escenas. Florence Welch y Lorde conviven con Jennie, una de las grandes figuras del K-pop internacional; Halsey y Zara Larsson aportan el peso del pop; Wolf Alice y The Last Dinner Party representan dos momentos distintos del rock británico reciente; The Warning llega con tres hermanas mexicanas que han conseguido abrirse camino en un género especialmente masculinizado, y nombres como Jehnny Beth, Nina Kraviz, Reneé Rapp, Sigrid, CMAT, Holly Humberstone, HotWax o TTSSFU amplían el mapa.
La principal carencia aparece en la cúspide. Entre los cuatro nombres que el propio festival utiliza para identificar cada jornada, Florence + The Machine ocupa la única plaza femenina. La diversidad que existe en las líneas inferiores todavía no ha llegado con la misma intensidad al reparto del máximo poder simbólico y comercial.
El BBK se acerca más al equilibrio
El Bilbao BBK Live presenta una estructura diferente. Su vigésimo aniversario se celebra del 9 al 11 de julio y reparte más de 80 actuaciones entre los escenarios principales y espacios electrónicos como Basoa, Lasai y Gorria. La incorporación de estos últimos cambia de manera importante el balance de género, porque la música electrónica aporta algunas de las programaciones más equilibradas de toda la edición.
El cartel reúne a Calvin Harris, Robbie Williams, David Byrne, Dellafuente, IDLES e Interpol junto a FKA twigs, Lily Allen y Charlotte de Witte en la zona de mayor visibilidad. Entre los proyectos protagonizados o claramente liderados por mujeres aparecen alrededor de 35 nombres, cerca de la mitad de la programación total. El porcentaje exacto varía según se incorporen al recuento determinadas formaciones mixtas, pero el BBK se aproxima más al equilibrio general que el Mad Cool.
La diferencia se aprecia desde el jueves. FKA twigs actuará en el escenario Nagusia antes de Calvin Harris y será una de las grandes protagonistas de la apertura. En el San Miguel coincidirán Belén Aguilera, Paris Paloma y Fatoumata Diawara, mientras los espacios electrónicos incluyen a Dee Diggs, Paula Tape, Amelia Holt, Livwutang y Suze Ijó. La presencia de mujeres se distribuye entre distintos géneros y franjas horarias en lugar de quedar concentrada en una única zona del recinto.
El viernes tiene a Robbie Williams como gran estrella y presenta una primera línea más masculina, aunque Alabama Shakes, liderado por Brittany Howard, ocupa uno de los horarios principales. CMAT y Juicy BAE figuran también entre las propuestas destacadas de una jornada que incorpora a varias mujeres en la programación electrónica.
El sábado ofrece la mayor concentración de nombres femeninos con peso propio. Lily Allen presenta West End Girl, Charlotte de Witte ocupa uno de los grandes espacios de la noche y Zaz amplía una programación en la que también aparecen BB Trickz y otros proyectos. El problema vuelve a surgir al observar quién cierra los escenarios principales: Interpol, IDLES y Dellafuente conservan posiciones centrales en una jornada donde las mujeres son numerosas, aunque no siempre reciben la última palabra.
La electrónica explica parte de la ventaja del BBK. Charlotte de Witte figura entre las DJ más importantes del mundo y comparte programación con Badsista, Bashkka, Dee Diggs, Paula Tape, Sedef Adasï, Somadamantina, Suze Ijó, Vlada, Amelia Holt, Elena Barker y Meritxell de Soto, entre otras. El festival ha incorporado a mujeres en un terreno donde los grandes eventos españoles mantuvieron durante años carteles abrumadoramente masculinos.
También resulta significativa la variedad de perfiles. FKA twigs ocupa el espacio de la vanguardia pop; Lily Allen regresa con uno de los discos que han marcado la conversación musical reciente; Fatoumata Diawara representa una trayectoria internacional construida entre África y Europa; Paris Paloma llega con una obra vinculada abiertamente al feminismo; Belén Aguilera y BB Trickz pertenecen a generaciones distintas de la música española, y Brittany Howard continúa al frente de Alabama Shakes como una de las grandes voces del rock contemporáneo.
¿Cuál de los dos festivales es más paritario?
Si la comparación se limita al porcentaje total de proyectos liderados por mujeres, el Bilbao BBK Live sale mejor parado. Su programación se acerca más al equilibrio y reparte la presencia femenina de forma más constante durante los tres días. El Mad Cool se sitúa alrededor de un tercio largo de su cartel, con una concentración excepcional de grandes artistas en la jornada del jueves.
La comparación cambia cuando se examina la capacidad de las mujeres para ocupar las posiciones principales. Mad Cool tiene una cabeza de cartel femenina entre cuatro jornadas, Florence + The Machine, aunque el jueves concede también horarios centrales a Lorde y Jennie. El BBK cuenta con FKA twigs, Lily Allen y Charlotte de Witte entre sus nombres de mayor tamaño, pero sus principales cierres siguen en manos de Calvin Harris, Robbie Williams, Interpol, IDLES y Dellafuente.
Los dos festivales reflejan un cambio que la música en directo lleva años incorporando con distinta velocidad. La antigua excusa de que no había suficientes mujeres con capacidad para ocupar las primeras líneas resulta difícil de sostener ante estos mismos carteles. Florence + The Machine, Lorde, Jennie, Halsey, FKA twigs, Lily Allen o Charlotte de Witte tienen carreras, público y dimensión internacional suficientes para asumir posiciones centrales.
El jueves del Mad Cool ofrece el ejemplo más claro. La jornada con mayor concentración de mujeres en los puestos superiores es también la primera que agotó sus entradas. La relación entre ambos hechos no puede establecerse de manera automática, porque un festival vende abonos y entradas por muchas razones, pero el dato contradice la idea de que un cartel protagonizado por mujeres supone un riesgo comercial.
El BBK demuestra algo distinto: la paridad resulta más sólida cuando atraviesa toda la programación. La presencia de mujeres en los escenarios principales, las propuestas emergentes y los espacios electrónicos evita que la igualdad dependa de una sola jornada o de un reducido grupo de estrellas.
A los diez años del Mad Cool y los veinte del Bilbao BBK Live, ambos festivales pueden presentar carteles con muchas más mujeres que los que dominaban el circuito hace una década. La siguiente frontera está en las letras grandes. Las artistas ya ocupan una parte importante de los escenarios y, en algunos días, sostienen buena parte del atractivo del programa. El reparto de los cierres y de las cabeceras continúa mostrando que el último escalón de los grandes festivales sigue siendo el más difícil de alcanzar.

