Durante tres décadas, la franquicia iniciada por Wes Craven ha atormentado al público con su inteligente combinación de sustos, humor y reglas autorreferenciales. Pero la séptima entrega, Scream 7, que llega a los cines el 27 de febrero, supone también un regreso significativo: el de Sidney Prescott, ausente en la película anterior y convertida ahora en madre.
Neve Campbell ha explicado cómo su personaje sigue representando la resiliencia frente al trauma cuando Ghostface parece fijar su atención en la hija de Sidney, Tatum (Isabel May), en una historia que aspira a cerrar el ciclo narrativo de la saga.
“Es alguien que ha sido víctima en el pasado y que, en lugar de aferrarse a esa condición de víctima, ha elegido el coraje y la fuerza. Eso comenzó con la primera película y es algo a lo que nunca renunciará”, explicó la actriz en una entrevista con CulturaOcio.
En esta nueva entrega, el conflicto adquiere también una dimensión más íntima. Sidney ya no lucha solo por sobrevivir, sino por proteger a su familia de los ecos de su propio pasado.
“También contamos la historia de su hija, y vemos que el mayor temor de Sidney siempre ha sido que su pasado volviera para atormentar a su familia, no solo a ella misma, sino que traumatizara a los suyos“, añadió Campbell.
Según la actriz, el personaje ha llegado a un momento en que debe transmitir a su hija las herramientas para enfrentarse al peligro.
“Ha llegado un punto en el que tiene que enseñar a su hija a ser una superviviente“.
El legado de Sidney Prescott
En la primera Scream, Sidney Prescott ha sido el objetivo recurrente de Ghostface. La saga convirtió el terror adolescente en un juego de espejos lleno de referencias al propio género, redefiniendo el slasher para una nueva generación de espectadores.
Ahora, con la actriz protagonista en una nueva etapa vital, la historia introduce un posible relevo generacional. La actriz Isabel May interpreta a Tatum, la hija de Sidney, cuya relación con su madre se ve marcada por el peso del pasado.
“Tiene dificultades para conectar con su madre”, explicó May. “Su madre quiere que esté preparada para lo que pueda ocurrirles, pero al mismo tiempo espera que nada de eso llegue a afectar su vida. Creo que están teniendo problemas para comunicarse y para hablar el mismo idioma”.
La actriz añadió que la película explora el proceso mediante el cual ambas terminan encontrando un punto de entendimiento.
Kevin Williamson toma el control
La nueva película también marca un cambio importante detrás de las cámaras. El creador de la saga, Kevin Williamson, responsable del guion de las dos primeras entregas, dirige por primera vez una película de la franquicia.
Según explicó, aceptó ponerse al frente del proyecto por una razón muy concreta: el regreso de Sidney Prescott.
“Neve Campbell me lo pidió, y ella regresaba. Además, era una historia sobre Sidney Prescott. Sentí que, si iba a dirigir una película de Scream, tenía que ser esta”.
Un final para la saga
A lo largo de casi treinta años, Scream se ha convertido en una de las franquicias más influyentes del terror contemporáneo, combinando sátira, violencia estilizada y una reflexión sobre las propias reglas del género.
Para Campbell, una de las claves de su longevidad ha sido el equilibrio entre miedo y humor.
“Es una película de terror con grandes sustos, pero también con chistes geniales y buenas interpretaciones“, ha dicho. “Tiene ligereza. Tiene oscuridad y luz, como en una montaña rusa. Y creo que al público le encanta revivir esa energía”.
Con Sidney Prescott de nuevo en el centro de la historia, Scream 7 aspira a cerrar el ciclo iniciado en 1996 y a preparar el posible relevo generacional dentro de una saga que ha marcado varias generaciones de espectadores.
Scream 7 supone el regreso de Campbell, Foley, Courtney Cox, David Arquette, Matthew Lillard, Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding, así como la incorporación de Joel McHale, Isabel May, Celeste O’Connor, Asa Germann, Mckenna Grace, Sam Rechner, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Anna Camp, Mark Consuelos e Ethan Embry.
