Nintendo declara la guerra a Sony: “Nuestra política no es aumentar las ventas digitales, sino maximizar las ventas de videojuegos, incluyendo el formato físico”

Sony dejará de producir discos para nuevos juegos en 2028, mientras Nintendo mantiene una estrategia que combina descargas y copias físicas

Nintendo vs Sony - Cultura
Montaje con los logos de PS5 y Nintendo Switch.
Annapro

La industria del videojuego acaba de abrir una de sus mayores brechas entre el formato físico y el digital. Sony ha anunciado que dejará de fabricar discos para los nuevos títulos de PlayStation a partir de enero de 2028. Una decisión que convertirá las futuras novedades de sus consolas en productos exclusivamente digitales. Frente a ese movimiento, Nintendo mantiene una estrategia mucho más favorable a la convivencia entre ambos formatos.

La posición de la compañía japonesa quedó resumida por su presidente, Shuntaro Furukawa, durante una reunión con accionistas celebrada en mayo de 2024. “Nuestra política no es aumentar las ventas digitales, sino maximizar las ventas de videojuegos, incluyendo las ventas en formato físico”, explicó entonces el directivo.

Aunque la declaración no se produjo como respuesta directa al reciente anuncio de Sony, su recuperación dibuja dos caminos empresariales claramente diferentes. Mientras PlayStation prepara el abandono progresivo del disco, Nintendo sigue defendiendo que las descargas y las copias físicas pueden coexistir dentro de un mismo mercado.

Sony dejará de producir discos para sus nuevos juegos

El cambio anunciado por Sony comenzará en enero de 2028. Desde ese momento, los nuevos videojuegos publicados para las consolas PlayStation ya no llegarán en discos, aunque podrán seguir vendiéndose en tiendas mediante códigos de descarga y tarjetas digitales.

La medida no afectará a los títulos comercializados antes de esa fecha ni impedirá que continúen circulando las copias físicas existentes. Sin embargo, marca un punto de inflexión: los futuros lanzamientos dependerán de la PlayStation Store y de otros canales de distribución digital.

La compañía justifica la decisión por la evolución de los hábitos de consumo. Las descargas representan ya la gran mayoría de las ventas completas de juegos dentro del ecosistema PlayStation, mientras que el peso comercial de los discos ha disminuido progresivamente durante los últimos años.

La transición también ofrece ventajas económicas para Sony. La distribución digital elimina los costes de fabricación, almacenamiento y transporte, reduce la presencia de intermediarios y permite controlar de forma más directa los precios y las promociones.

Nintendo mantiene abierta la puerta al formato físico

Nintendo declara la guerra a Sony: "Nuestra política no es aumentar las ventas digitales, sino maximizar las ventas de videojuegos, incluyendo el formato físico"
La consola de Nintendo con el Mario Kart.
Pexels

La filosofía de Nintendo parte de una idea diferente. La compañía no considera que aumentar artificialmente el porcentaje de ventas digitales deba convertirse en un objetivo por sí mismo. Su prioridad declarada consiste en vender el mayor número posible de videojuegos, independientemente de que lleguen al consumidor mediante una descarga o una tarjeta física.

Furukawa aseguró que esta política permanecería sin cambios y defendió la necesidad de mejorar la experiencia de todos los compradores. El formato físico sigue siendo especialmente importante dentro del ecosistema de Nintendo, donde las franquicias familiares, el coleccionismo y la posibilidad de regalar videojuegos mantienen un peso considerable.

Las tarjetas también permiten prestar, intercambiar o revender determinados juegos, aunque la introducción de las denominadas Game-Key Cards en Nintendo Switch 2 ha generado críticas. Estas tarjetas se venden dentro de una caja, pero no siempre contienen el videojuego completo y pueden exigir una descarga para funcionar.

Por tanto, la postura de Nintendo no equivale a una defensa absoluta de que todos los datos permanezcan almacenados en el soporte. Sí supone, en cambio, una apuesta por conservar la presencia de los videojuegos en las tiendas y ofrecer al consumidor más de una vía de compra.

Qué pierde el jugador con un mercado exclusivamente digital

La desaparición de los discos no afecta únicamente al envoltorio. Cuando una persona compra un videojuego digital, adquiere normalmente una licencia de uso vinculada a una cuenta y sometida a las condiciones de la plataforma. No puede revenderlo, prestarlo libremente ni recuperar parte de su inversión mediante el mercado de segunda mano.

El formato digital también concentra el poder sobre los precios. En una tienda física, diferentes distribuidores pueden competir mediante descuentos, liquidaciones o promociones. Dentro de una plataforma cerrada, la compañía propietaria controla la principal puerta de acceso al catálogo.

A ello se añade el debate sobre la preservación. Los servidores pueden cerrar, los acuerdos de licencia pueden expirar y determinados títulos pueden desaparecer de las tiendas. Un disco tampoco garantiza por sí solo la conservación completa, especialmente cuando necesita actualizaciones o descargas adicionales, pero ofrece al jugador un grado mayor de control sobre su biblioteca.

Para las compañías, en cambio, el mercado digital permite reducir costes, limitar la reventa y mantener cada compra dentro de su propio ecosistema. Esa diferencia explica por qué Sony ha optado por acelerar una transición que ya se estaba produciendo de manera natural.

Dos estrategias para el futuro de las consolas

Nintendo declara la guerra a Sony: "Nuestra política no es aumentar las ventas digitales, sino maximizar las ventas de videojuegos, incluyendo el formato físico"
El logotipo oficial de PlayStation sobre un fondo negro.
PlayStation

La distancia entre Nintendo y Sony no debe interpretarse como una guerra declarada mediante comunicados cruzados. La frase de Furukawa se pronunció dos años antes del anuncio de PlayStation y respondía a una pregunta sobre el crecimiento del negocio digital de su propia compañía.

Sin embargo, ambas decisiones representan ahora dos modelos claramente enfrentados. Sony apuesta por la eficiencia y el control del mercado digital, mientras Nintendo intenta conservar todas las formas posibles de vender sus juegos.

La estrategia también refleja las diferencias entre sus públicos. PlayStation posee un ecosistema cada vez más orientado a los servicios, las suscripciones y las grandes bibliotecas digitales. Nintendo conserva una relación especialmente estrecha con las tiendas, las ediciones físicas y los productos que pueden compartirse dentro de una familia.

Queda por comprobar si la compañía de Mario mantendrá esa posición cuando el mercado digital siga creciendo. Su presidente aseguró que la política no cambiaría, pero las Game-Key Cards demuestran que la frontera entre lo físico y lo digital es cada vez menos clara.

Por ahora, el anuncio de Sony ha convertido unas palabras pronunciadas por Nintendo en 2024 en toda una declaración de principios. Una compañía prepara el final del disco; la otra sostiene que renunciar al formato físico significaría cerrar voluntariamente una de las puertas por las que todavía entran millones de compradores.

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