Arte

¿Otro Centro Botín? Faro Santander abre con Chipperfield, Frida Kahlo y cinco siglos de arte

La histórica sede financiera del Paseo de Pereda renace como un nuevo centro dedicado al arte, la cultura y la sostenibilidad, reforzando la transformación de Santander en uno de los principales polos culturales del norte de España

Santander atraviesa una profunda transformación cultural. Conocida históricamente por su paisaje marítimo, la capital cántabra está consolidando su posición como uno de los principales focos artísticos del norte de España. En el centro de este proceso se encuentra Faro Santander, el nuevo espacio de arte y tecnología promovido por la Fundación Banco Santander.

Instalado en el histórico Edificio Pereda, antigua sede central de la entidad, el inmueble de diez plantas ha sido sometido a una profunda transformación a cargo de David Chipperfield Architects. Hoy, 8 de septiembre, abre sus puertas con un ambicioso programa inaugural que recorre cinco siglos de pintura europea, se adentra en el modernismo mexicano y recupera un episodio decisivo y traumático en la vida de Leonora Carrington.

La metamorfosis de una sede financiera

Durante más de un siglo, el Edificio Pereda ha formado parte del perfil del paseo marítimo de Santander. El conjunto es, en realidad, un complejo puzle arquitectónico, con partes que se remontan a 1795 y que fueron evolucionando desde construcciones residenciales hasta una sede bancaria unificada, conectada en 1961 mediante su característica arquería neoclásica.

David Chipperfield Architects ha transformado ahora aquel espacio esencialmente privado en un edificio de vocación pública. Una de las intervenciones más significativas se concentra precisamente en el arco central. Al cerrar parcialmente su parte superior mediante una estructura ligera de acero y vidrio, el arquitecto ha convertido el antiguo vacío que separaba ambas alas en un núcleo transparente de circulación.

Desde la calle podrán verse los visitantes ascendiendo por una gran escalera helicoidal de hormigón, que conecta visualmente las dos partes del edificio al tiempo que preserva la función urbana del arco como puerta hacia la ciudad y la bahía.

Fachada de Faro Santander.

La reutilización del inmueble constituye también uno de los principales argumentos medioambientales del proyecto. La restauración de la fachada y la recuperación de elementos originales de madera y mármol han contribuido a que Faro Santander obtenga una calificación BREEAM Outstanding de 92,96 puntos, que sus responsables presentan como la puntuación de sostenibilidad más alta alcanzada por un museo. El edificio incorpora sistemas de energía geotérmica, activación térmica de estructuras (TABS) y recogida de agua de lluvia.

Cinco siglos de arte y la modernidad mexicana

Faro Santander reserva cinco plantas y alrededor de 3.000 metros cuadrados a sus espacios expositivos. En la cuarta planta se instalará de forma permanente parte de la Colección Banco Santander, formada a lo largo de más de 160 años.

Comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, la exposición inaugural, Obras maestras de la Colección Banco Santander, establece relaciones no cronológicas entre piezas que van desde La predicación de san Juan Bautista (1537-1540), de Lucas Cranach el Viejo, hasta la contemporánea Soñé que revelabas, de Juan Uslé.

La muestra se articula en cuatro grandes ejes. «Historias sagradas» conecta obras clásicas de El Greco y Tiziano con creaciones modernas de Chillida y Tàpies; «Lugares y paisajes» pone en diálogo a Canaletto con José Guerrero y Soledad Sevilla; «Las cosas» recorre la tradición del bodegón desde Juan de Arellano hasta Miquel Barceló —con Soupe française (1983)—; y «Retratos» reúne nombres como Van Dyck, Goya, Sorolla y Niki de Saint Phalle.

Junto a ella, Faro Santander presenta México moderno en la Colección Gelman Santander, comisariada por Marisol Argüelles. Formada durante cinco décadas por Jacques y Natasha Gelman, la colección ofrece una mirada plural al arte mexicano del siglo XX.

Frida Kahlo ocupa inevitablemente un lugar central, con obras como Diego en mi pensamiento y Autorretrato con monos, expuestas junto al Retrato de Natasha Gelman de Diego Rivera, el Retrato de Cantinflas de Rufino Tamayo y piezas de artistas como Gunther Gerzso y Francisco Toledo.

Frida Kahlo, ‘Autorretrato con monos’ (1943).
Faro Santander

El regreso de Leonora Carrington a Santander

La exposición con mayor carga biográfica es El surrealismo sintomático. Leonora Carrington, realizada en colaboración con el Freud Museum London y comisariada por Vanessa Boni.

La muestra se concentra en la etapa de Carrington durante la Segunda Guerra Mundial, marcada por su traumática hospitalización durante cuatro meses en un sanatorio de Peña Castillo, en Santander, en 1940. Tras huir de la Francia ocupada, la artista sufrió una grave crisis nerviosa y fue internada en la clínica del doctor Luis Morales. Allí fue sometida a tratamientos con Cardiazol y permaneció atada con correas durante algunos episodios. Carrington describiría posteriormente aquel descenso como «abajo» y lo compararía con «haber muerto».

Aquella experiencia acabaría desempeñando un papel decisivo en la consolidación de su lenguaje artístico.

Una de las piezas centrales de la exposición es Villa Pilar, una de las dos pinturas al óleo que Carrington realizó durante su estancia en Santander. Durante décadas fue prácticamente una «obra fantasma», conservada en la colección privada de los descendientes del doctor Morales y apenas accesible al público.

Poblado por figuras híbridas, humanas y animales, el inquietante paisaje de Villa Pilar se muestra ahora públicamente como parte del relato de la exposición. Faro Santander ampliará además la reflexión fuera de las salas mediante actividades como representaciones teatrales relacionadas con su internamiento y paseos sonoros por el Parque de la Vaca, también conocido como Parque Doctor Morales, en el entorno donde se encontraba el antiguo sanatorio.

El cuadro 'Villa Pilar' (1940) de Leonora Carrington
Leonora Carrington, ‘Villa Pilar’ (1940).
Faro Santander

Un nuevo ecosistema cultural

La apertura de Faro Santander plantea una pregunta inevitable: ¿cómo conviven dos grandes instituciones artísticas en una ciudad de tamaño medio?

A pocos minutos a pie, el Centro Botín, diseñado por Renzo Piano, se asoma a la bahía desde 2017. Más que competir directamente, ambas instituciones parecen asumir funciones distintas. El Centro Botín ha construido su identidad alrededor del arte contemporáneo y la programación cultural, mientras que Faro Santander parte de una colección histórica que le permite recorrer varios siglos de creación artística.

El mapa cultural de la ciudad se amplía además con otros proyectos, entre ellos la futura sede asociada del Museo Reina Sofía, el nuevo MUPAC y la transformación del complejo industrial de La Lechera.

Santander intenta así configurar un corredor cultural en el que patrimonio histórico, creación contemporánea, arquitectura y paisaje marítimo convivan a apenas unos minutos de distancia.

Diez días de puertas abiertas

Faro Santander celebra su inauguración con diez días de acceso gratuito, del 8 al 17 de septiembre, que arrancan con una conversación pública entre David Chipperfield y Ana Botín.

El sábado 12, los Jardines de Pereda acogerán una jornada festiva con una interpretación colectiva a cargo del conjunto de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, además de actuaciones de Casapalma y Repion. La jornada culminará con una iluminación especial de la fachada diseñada por Pedro Chamizo.

La venta general de entradas comenzará el 18 de septiembre. El centro abrirá de 10:00 a 20:00 horas y permanecerá cerrado los martes. La entrada general costará 14 euros, mientras que residentes, estudiantes y jubilados podrán acceder por 7 euros.

El proyecto incluye también Lumen, el restaurante dirigido por Nacho del Corral, y una terraza panorámica en los Jardines del Faro. El programa de membresía individual +Faro permitirá acceder de manera ilimitada durante un año por 30 euros —15 para residentes—.

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