El problema de ‘Juego de tronos’ que ‘La casa del dragón’ corrige: la violencia sexual

En 'Juego de Tronos' las mujeres eran víctimas de misoginia y brutalidad sistemáticas; en 'La Casa del Dragón', el grado de violencia sexual se ha rebajado: el maltrato a la mujer ya no es el centro de la historia

'La Casa del Dragón' ha rebajado la violencia sexual respecto a 'Juego de Tronos'

'La Casa del Dragón' ha rebajado la violencia sexual respecto a 'Juego de Tronos'

Lo largo de sus ocho temporadas, mientras se convertía en una de las series televisivas más importantes de todos los tiempos, Juego de tronos generó dosis considerables de controversia a causa tanto de su falta de reparos (y, sobre todo, su falta de motivaciones convincentes) a la hora de poner en imágenes explícitas agresiones sexuales sufridas por mujeres como de su empeño en usar cuerpos femeninos desnudos a modo de atrezo.

Las razones aportadas al respecto por parte de sus responsables, David Benioff y D. B. Weiss, nunca resultaron del todo convincentes: en el universo donde transcurre la serie, explicaban, las mujeres eran víctimas de misoginia y brutalidad sistemáticas, y mirar hacia otro lado habría sido una forma de normalizarla; los personajes femeninos de Juego de Tronos, aducían también, de ningún modo eran objetos pasivos y, aunque azotadas por el trauma, en ningún caso eran definidas por él.

Emilia Clarke y Jason Momoa en una escena de 'Juego de Tronos'

Emilia Clarke y Jason Momoa en una escena de ‘Juego de Tronos’

La diferencia de actitud respecto al sexo y la violencia sexual exhibida posteriormente en la primera temporada de La Casa del Dragón, precuela de Juego de Tronos, dejó en evidencia hasta qué punto esos argumentos eran un pretexto. Ambientados alrededor de 200 años antes de los acontecimientos relatados en la serie que los había precedido, sus 10 episodios contenían mucha menos violencia sexual, y mucha menos desnudez pese a incluir varias escenas ambientadas en burdeles; lo más importante, sin embargo, es que consideraban el maltrato a las mujeres no como una costumbre más arraigada en el mundo en el que su historia transcurría sino, directamente, como el núcleo central de la historia.

Asesoramiento femenino

De hecho los creadores de La Casa del Dragón, Ryan Condal y Miguel Sapochnik (cierto, dos hombres) se rodearon de un equipo de dirección y guion compuesto en buena medida por mujeres para lograr que esa primera temporada marcara obvias distancias respecto a la novela de George R.R. Martin que le servía de inspiración, Fuego y Sangre. Si el punto de vista de aquellas páginas era eminentemente masculino, la serie adoptó el enfoque opuesto. Decidió contar la historia de Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower, amigas de infancia obligadas a convertirse en enemigas después de que sus respectivos padres las utilizaran como peones en una batalla de estrategias políticas, cada una de ellas atrapada a su manera por las agobiantes tradiciones impuestas por el patriarcado. Mientras Rhaenyra se rebelaba de forma ostensible contra ellas, Alicent se sometía al orden establecido.

Emily Carey y Milly Alcock en 'La Casa del Dragón'

Emily Carey y Milly Alcock en ‘La Casa del Dragón’

Y mientras contaba su historia, decimos, esa primera temporada no se limitó a presentar la violencia machista como el statu quo, sino que lo señaló como un sistema contra el que rebelarse, y entretanto dedicó numerosas escenas a conversaciones en las que mujeres hablaban con otras mujeres acerca de las agresiones sufridas pero muchas menos –únicamente aquellas que tenían verdadero sentido narrativo– a mostrar en pantalla esas agresiones.

Varios de los personajes femeninos de Juego de Tronos también lucharon en su día de forma similar contra las normas patriarcales, como Cersei Lannister y Daenerys Targaryen, pero la serie acabó reduciéndolas a la condición de meras caricaturas, la una dedicada exclusivamente a beber vino y la otra convertida en una villana trastornada y sanguinaria. La primera temporada de La Casa del Dragón, en cambio, en todo momento tuvo claro que sus verdaderos héroes eran ellas.

Ahora, dos años después, ve la luz la segunda temporada de la serie y, al menos a juzgar por sus primeros cuatro episodios, el foco sigue estando puesto en la pareja de amigas de infancia. Su relación se ha visto seriamente deteriorada: Alicent ayudó a uno de sus hijos, Aegon, a usurpar el trono de Rhaenyra, mientras que su otro hijo, Aemond, causó la muerte del hijo de Rhaenyra, Una de esas mujeres es la reina legítima, y debe luchar por recuperar la corona; la otra se ve obligada a maniobrar para lograr que su primogénito se mantenga en el poder pese a que esa posición no le corresponde a él. Visto lo visto, en cualquier caso, la principal ocupación de la serie es retratar las dificultades a las que ambas se enfrentan en su intento por evitar el derramamiento de sangre en un mundo dominado por hombres impulsivos y avariciosos que ven en la violencia el único medio para lograr sus objetivos.

Escena de 'La Casa del Dragón'

La segunda temporada de la serie ‘La Casa del Dragón’ llega a Max el 16 de junio

La Casa del Dragón, eso sí, sigue teniendo una asignatura pendiente con sus dos protagonistas. Justo igual que su predecesora, la serie concentra la mayor parte de su sustancia dramática en las intrigas políticas, y eso va en perjuicio del desarrollo emocional de los personajes. Y la consecuencia de ello no es solo que la fracturada relación entre Rhaenyra y Alicent sigue sin ser explorada en detalle, sino también que ambos personajes funcionan demasiado a menudo como meros arquetipos: Rhaneyra es la rebelde incauta, y Alicent es la sumisa pragmática, y debemos asumir su ruptura como el resultado inevitable de un sistema diseñado para mantenerlas alejadas del poder.

Si el objetivo de la serie es hacernos comprender las crueldades a las que se enfrentaron las mujeres en la época medieval y establecer paralelismos con lo que sigue sucediendo en la nuestra, ¿no sería conveniente retratar con detalle a esas mujeres y explorar a fondo las relaciones entre ellas? Más vale que sus responsables no esperen a la tercera temporada para dedicarse a ello.

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