Opinión

Bienvenidos al caos económico

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Lo único que nos faltaba es que Donald Trump nos amenazase con un embargo. Habrá que ver si se concreta o no la amenaza del presidente de los EEUU pero la Unión Europa ya ha contestado dando un espaldarazo a España asegurando que si EEUU quiere cambiar la relación comercial, tendrá que respetar los acuerdos con la UE. El no del presidente del Gobierno a permitir el uso de las bases estadounidenses ubicadas en territorio español tiene que ver en esta amenaza. Desde luego Sánchez está amparado por el tratado que regula su uso pero el coste político puede ser elevado. Para España es clave que en esta situación tan delicada el Gobierno actúe con una gran finura democrática. El pasado miércoles el jefe del Ejecutivo explicó en una declaración institucional a la ciudadanía su posición. De nuevo sin periodistas y por tanto sin preguntas algo que hay que subrayar en todo momento porque no es lo deseable en el partido que estamos jugando. Pero la gravedad de la guerra que tenemos encima exige más explicaciones. Es urgente la celebración en el Parlamento de una sesión para informar al resto de formaciones políticas la posición española y el enfrentamiento real sin cámaras con los EEUU. No tiene sentido que Moncloa siga sin llamar al principal partido de la oposición en un asunto que nos va a salpicar a todos.

Es indiscutible que Irán ha sido el gran exportador de terrorismo de todo el planeta y que de entre todos los que le rodean es el enemigo público número 1 de Israel. Eso es impepinable. La pregunta que se hacen ahora todos los observadores y expertos internacionales es si esta es la mejor manera de terminar con el régimen de los ayatolás principalmente por la crisis política y económica que nadie puede aún predecir. El titular a esta hora sería: el precio del gas se ha disparado, el del petróleo ha subido y se han registrado descensos en las bolsas. Además hay muchas dudas de que va pasar en los próximos días con el cierre del estrecho de Ormuz. Si se prolonga en el tiempo este cierre va a acabar provocando una parálisis del comercio marítimo y un aumento considerable de la inflación.

La gravedad económica del conflicto bélico va a depender de su duración y extensión pero el riesgo energético es uno de los principales efectos colaterales de la guerra que Israel y EE UU han emprendido contra Irán y la respuesta de este. Los precios del gas natural para Europa se han disparado ya un 50% y el petróleo lo ha hecho un 10%. Y este encarecimiento pronto va a repercutir en los recibos de la luz de las empresas, de las industrias y de los hogares. La alza de los precios de la energía se explican por la paralización del tráfico marítimo a través de los 50 kilómetros del estrecho de Ormuz, que es la arteria marítima estratégica que discurre junto a las costas de Irán y por la que circula el 20% del petróleo que consume el mundo.

La Guardia Revolucionaria iraní que es la clave del poder político de Irán anunció a mediados de semana que atacarían los buques que naveguen por el estrecho de Ormuz para que no circule ni una gota de petróleo. En la practica desde el inicio del conflicto ningún barco grande navegaba por miedo a ser atacados y porque las primas de las compañías de seguro se habían elevado tanto que tampoco resultaba rentable ese transporte para las navieras. El resultado es que ya se han bloqueado las exportaciones de crudo y de gas natural de los grandes productores de Oriente Medio como son Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar. De hecho parece que la estrategia de defensa de Irán se está centrando en bombardear las infraestructuras energéticas, desde refinerías a oleoductos y puertos, de diferentes países de Oriente Medio. Arabía Saudí y Qatar han reportado serios daños en sus instalaciones petroleras y de gas natural. La estrategia de los actuales líderes iraníes parece que quiere provocar una crisis energética mundial que afecte a los intereses occidentales y obligue al presidente Trump y a Israel a frenar su actual ofensiva para sentarse a negociar. Si el conflicto se prolonga hay expertos que apuntan que podría llegarse hasta los cien dólares por barril de crudo que fue la barrera que se sobrepasó en el inicio de la guerra. El riesgo de una nueva crisis de petróleo es evidente porque el desarrollo de las energías alternativas es insuficiente. El mundo todavía no puede vivir de las energías renovables y necesita de las energías fósiles aún en gran medida.

Lo que quiero decir es que bastante tenemos con lo que tenemos para que el Gobierno se enfrente más a Trump aprovechando la animadversión que le tiene para ganar más popularidad en la sociedad española. Sería conveniente mantener toda la prudencia para evitar más consecuencias económicas negativas para el conjunto de los ciudadanos. Si preguntamos en la calle probablemente salga por mayoría como principal preocupación la factura del gas y de la luz que el señor presidente de los EEUU. ¿O no?

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