Sánchez resucita el “no a la guerra” para sacar de la abstención a más de 400.000 votantes de izquierdas

El presidente busca movilizar a los mayores de 40 que vivieron las manifestaciones contra la intervención de España en Irak. Una operación electoral que, si resulta, puede ser "decisiva” aunque los expertos limitan su impacto

Los estudiantes congregados en la manifestación contra la guerra en 2003.
EFE/Sergio Barrenechea

Pedro Sánchez cree que lo que funcionó hace 23 años a José Luis Rodríguez Zapatero hoy también puede resultarle a él. En un contexto de máxima preocupación por el escenario internacional ante el conflicto con Irán y tras el señalamiento de Estados Unidos a España, el presidente ha resucitado el “no a la guerra” que movilizó con éxito a la izquierda española contra José María Aznar en 2003. El PSOE arrebató un año después la presidencia del Gobierno al PP.

No es una estrategia vacía, sino muy medida y con un objetivo muy claro. El presidente del Gobierno ha elegido un mensaje que tiene un potencial movilizador en el ámbito de la izquierda. Despertar del letargo a quienes en su día se colocaron tras la pancarta del “no” a la invasión de Estados Unidos en Irak es su meta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Un electorado que hoy tiene más de 40 años y que si se rebusca en las “tripas” del CIS de febrero puede localizarse en la abstención. En términos totales, 420.000 votantes de izquierda se quedarían en casa si hubiese elecciones generales.

La cifra es muy importante de cara a la próxima batalla que el PSOE librará con el PP en las urnas, en teoría en 2027. Son casi medio millón de votos en juego. Y conseguir que esos 420.000 votantes de izquierdas salgan de la abstención y cojan la papeleta del PSOE en unas elecciones generales puede “resultar decisivo para quedar primero”, explica el director de Opina 360, Juan Francisco Caro, a este periódico. “Es dar al PSOE la oportunidad de dar alcance al PP”, analiza.

Manifestantes se reúnen en una manifestación “No a la guerra de Trump en Venezuela” en Londres
EFE/EPA/NEIL HALL

Una táctica, la de confrontar con Estados Unidos por el ataque a Irán, que puede ser un “factor de movilización y cohesión del electorado de izquierdas”, se reafirma Caro. Las posiciones “más pacifistas o antibelicistas coinciden en mayor medida con valores de la izquierda, de modo que tienden a ser bien recibidas en este lado del censo electoral”, añade.

Por ejemplo, cuando Sánchez ya protagonizó su primer choque con Trump a causa del incremento de gasto en Defensa, la posición del Gobierno de limitar la subida al 2,1% del PIB era apoyada por más del 80% de los electores de la izquierda y también era mayoritaria entre los de centro, según el barómetro del CIS de julio de 2025.

El CIS de octubre de 2025 también revela que más del 60% de los votantes de izquierda se mostraron de acuerdo con la actuación del Gobierno en relación con el ataque de Israel a Gaza.

Impacto limitado

Esta estrategia de Sánchez, sin embargo, tiene “algunas limitaciones”. No interpela a todo el electorado, solo al votante más maduro. Y es que el mensaje del “no a la guerra” está dirigido a aquel electorado de más de 40 años, los que vivieron las históricas manifestaciones contra la participación de España en la guerra a Irak.

Precisamente, el elector más joven, de 18 a 24 años, no tiene un recuerdo tan claro sobre las movilizaciones contra Estados Unidos. “No despierta entre ellos los mismos sentimientos”, aporta Caro. Aunque, de fondo, es un nicho electoral que los socialistas saben que es difícil de seducir de cara a unas urnas. Vox gana en la horquilla de votantes de entre 18 y 44 años y el PSOE parte como primero en el resto de segmentos de edad, tal y como recuerdo Manuel Mostaza, director de Atrevia. “El votante joven no lo ha vivido y no es tan fácil de movilizar por esta vía”, explica.

El presidente del Gobierno y la ministra de Defensa
KiloyCuarto

Otra de los inconvenientes de esta estrategia es que una cuarta parte del electorado de izquierdas no ve “suficiente la confrontación con Trump”. De hecho, Podemos e Izquierda Unida reclama ya la salida de España de la OTAN. “A estos votantes difícilmente los captará con la posición declarada por Pedro Sánchez”, sentencia Caro.

Manuel Mostaza duda del efecto de arrastre de este plan. “Movilizará, pero no en la dimensión que el Gobierno espera”, asegura. A su juicio, recurrir el “no a la guerra” con una sociedad distinta a la que se movilizó en 2003 no tiene “mucho recorrido”. “La sociedad ha cambiado, la de entonces era más homogénea, en una burbuja económica en la que todo iba bien y de centro-izquierda”, diferencia el experto demoscópico. “La sociedad española de hoy en día es más diversa, más empobrecida y conservadora”.

Un extremo en el que coincide el director de Opina 360, que advierte de que los réditos electorales de la confrontación con Trump pueden ser solo “coyunturales”, mientras que la situación internacional se mantenga en la actualidad. “Con el paso del tiempo, sus efectos se diluyen”, confirma.

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